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16 marzo 2012 5 16 /03 /marzo /2012 15:34

    Auténticas natillas como las hace mi madre, solo con ingredientes naturales

 

    Por primera vez en mi vida, me he aventurado a preparar unas natillas de huevo de las auténticas, como las que hace mi madre para agasajarme cuando voy a visitar a la familia en vacaciones. Me han salido estupendas aunque, en honor a la verdad, no creí que fuera a suceder así mientras las estaba cocinando. Estas cosas pasan... La primera vez. Os dejo a continuación los ingredientes y luego relataré el proceso de elaboración, con sus trucos y mis dudas...

                                         HNI_0013-copia-1.JPG

 

INGREDIENTES: 4 huevos, una cáscara de limón, una rama de canela, un litro de leche, 4 cucharadas de azúcar, 2 cucharadas de harina de maíz y canela molida para espolvorear.

MODO DE ELABORACIÓN: En primer lugar, es preciso separar las yemas de las claras de los huevos y dividir el litro de leche en dos mitades. En el primer medio litro se disuelven las dos cucharadas de harina de maíz y las cuatro yemas de huevo hasta que quede un preparado completamente uniforme y sin grumos, que se deja reservado. A la segunda mitad de la leche que habíamos dividido se le echa la cáscara de limón, la rama de canela, las 4 cucharadas de azúcar y se pone al fuego. Se remueve un poco con una cuchara de madera y se deja hervir. Cuando rompa el hervor se baja el fuego al mínimo y se le agrega el preparado que teníamos reservado. A fuego lento, se remueve sin parar hasta que el líquido adquiera consistencia. El truco para que las natillas cuajen de forma correcta y no se corten consiste en no permitir que hiervan una segunda vez. La labor requiere un tiempo aproximado de media hora, removiendo sin parar a fuego lento y sin dejar que la mezcla alcance el hervor.

    Debo reconocer que en este paso me han entrado las dudas de principiante. Removía y removía y no notaba que el líquido espesara. Tuve que llamar a mi madre para contarle lo que me estaba sucediendo. Ella, tras hacerme el chequeo y cerciorarse de que había utilizado todos los ingredientes de forma correcta, me dijo lo de siempre: “la paciencia, niña, que es la madre de la ciencia. Sigue removiendo, que ya espesará. Sube un poco el fuego si quieres, pero ten mucho cuidado con no dejarlo hervir”, me advirtió. Le hice caso y ocurrió el milagro. Puse el fuego un punto más fuerte, seguí removiendo y, al cabo de un rato, noté que el líquido se espesaba y alcanzaba la consistencia adecuada. Sucedió en el momento en que estaba a punto de hervir, y lo retiré del fuego para que no llegara a hacerlo. Terminadas las natillas se vierten en una fuente y se dejan enfriar.

    Una vez frías, llega la hora de adornarlas. Para ello se usan las claras de huevo que habíamos separado de las yemas. Hay que batirlas con un tenedor o un batidor de varillas hasta que alcancen el punto de nieve. Conseguido éste, se cogen cucharadas del merengue y se forman montañitas blancas sobre la fuente de natillas, tal como aparece en la fotografía. Finalmente, se espolvorean con camela molida.

    Se trata de un postre sano, económico y exquisito. Os aseguro que su preparación es muy sencilla. Solo requiere un poco de paciencia. ¡La virtud de los buenos cocineros/as! Mi madre lo dice siempre, y yo misma lo he comentado alguna vez en estas páginas. ¡Que lo disfrutéis!

                                                                                         RoCastrillo

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10 marzo 2012 6 10 /03 /marzo /2012 15:09

    En los tiempos de mi abuela también se preocupaban por conseguir una esmerada presentaciòn de los platos...

     La receta con solera que he elegido de los cuadernos de mi abuela para preparar este fin de semana es una rosca de merluza. Un plato frío y muy apropiado para los cálidos días que se avecinan. No es difícil de hacer, aunque su preparación es larga y necesita una elevada dosis de paciencia. Está pensado para 10-12 comensales. Os lo recomiendo para una comida de domingo u otra ocasión especial en la que tengáis invitados. Yo lo hice anoche para obsequiar a  MIS AMIGAS  y triunfé. Además de la vista, que es espectacular, admiraron su sabor delicado y fresco. Llama la atención que las amas de casa de hace tantos años se preocuparan por ofrecer a los suyos unas recetas tan cuidadas desde el punto de vista estético. Tal como es mi costumbre desde que empecé con estas históricas recetas, copio literalmente el texto que mi abuela escribió en su cuaderno dedicado al pescado. RECETAS CON MUCHA SOLERA. Antes os muestro la fotografía que tomé de la preparación resultante. ¡Me encantaría que su vista os motivara a meteros en faena!

la-foto--2--copia-2.JPGla-foto--1-.JPG

INGREDIENTES: Dos kilogramos de merluza (parte de la cola), 125 gramos de aceite, 125 gramos de cebolla, 6 cucharadas de pasta de tomate, aceite y harina para freír la merluza.

Para el adorno: 4 huevos cocidos, una lata pequeña de pimiento morrón, una ramita de perejil verde y picadito y medio litro de salsa mayonesa.

MODO DE HACERLO. Después de limpia, se parte la merluza a ruedas gruesas y se rocían de sal. Al cuarto de hora se secan con un paño, se pasan por harina y se van friendo un poco en aceite. Se ponen los 125 gramos de aceite al fuego, se pica en él la cebolla muy fina y en cuanto esté tiernecita se agrega el tomate dejándolo cocer a fuego lento. Cinco minutos antes de apartarlo se incorpora la merluza limpia de piel y espinas y muy desmenuzada. Mézclese todo bien y pruébese de sal. Retirado del fuego, pásese a una pasadera para que escurra bien el aceite. Una vez escurrida y fría se forma como una rosca gruesa alrededor de la fuente donde se vaya a servir, redonda u ovalada según la forma de ésta. A tres dedos de distancia de la primera fórmese otra rosca más pequeña en el centro. Con la mitad del pimiento morrón hecho tiritas se forman cuadros sobre la rosca. Con los huevos duros, el pimiento restante y el perejil se hace un picadillo y de él se pone unb poquito en el centro de cada cuadro. Con el resto de picadillo fórmense dibujos a capricho de una rosca a otra, y los huecos de los dibujos se cubren de mayonesa. En el hueco del centro, también dibujos con el picadillo y mayonesa en los huecos. La mayonesa restante se vierte por el rededor de la fuente. Es un fiambre riquísimo y de bonita presentación. Este plato puede hacerse de otro pescado fino como pescadillas o acedías extra, y ni qué decir tengo que el tamaño de la fuente debe ser proporcionado a la cantidad de pescado. Las cantidades que doy son para diez o doce personas. (Para quienes no lo sepais, la acedía es un pescado típico de las costas del sur de España, con sabor parecido al del lenguado y aspecto similar, aunque mucho más pequeño).

    Hasta aquí la receta de mi abuela. Del texto me llaman la atención dos cosas: en primer lugar, el elevado número de comensales para el que está pensado el plato. Se nota que en aquellos tiempos las familias eran bastante más numerosas que ahora. En segundo lugar, la descripción tan detallada de la forma de adornarlo, indicativa de su preocupación por la vista final del plato. Queda claro, por tanto, que el cuidado en la presentación de las recetas no es patrimonio de la nueva cocina. Fijaros la importancia que le daba mi abuela hace ya casi un siglo.

     Me encantaría que alguno de vosotros/as se animara a elaborar la receta y compartiera su experiencia. Debo deciros que la mía resultó muy agradable. No podría decir exactamente cuánto tiempo tardé, pero si hablamos de dos horas en total no creo que me quede corta. Y, en honor a la verdad, ni me aburrí ni me resultó pesado. La cocina me relaja mucho y el reloj se para cuando me pongo el delantal y me meto en faena. Mucho más, si me rodeo de buena música y mejor compañía. Aprovecho para agradecer a mi amigas Olivia N., que hizo de DJ, la estupenda música con la que nos deleitó ayer.

    Os deseo un fin de semana feliz y fogoso y os emplazo aquí el lunes, con un nuevo relato erótico sobre las aventuras de Emi, Wynie, Olivia o Katty, las protagonistas de ABREMELOYA!!!

                                                                            RoCastrillo

 

 


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9 marzo 2012 5 09 /03 /marzo /2012 14:21

 

Son típicas del tiempo de Cuaresma pero están riquísimas en cualquier época del año

    Estas rosquillas son un dulce típico del tiempo de Cuaresma, pero en casa nos gustan tanto que mi madre las prepara en cualquier época del año. Están buenísimas, tanto para el desayuno como a la hora de merendar. Sus ingredientes son muy básicos y la preparación es bastante sencilla, aunque es necesario añadirles unas gotas de amor y una cucharadita de paciencia. Teniendo en cuenta estos requisitos, las manos en la masa y ¡a disfrutar!

                                      HNI_0010.JPG

INGREDIENTES: 3 huevos, 1 vaso de azúcar, ½ vaso de de aceite de oliva, 4 vasos de harina, dos limones, un sobre de levadura y aceite de oliva para freír. Las medidas están tomadas en referencia a un vaso de agua de tamaño normal, con una capacidad aproximada de un cuarto de litro.

 ELABORACIÓN: Lo primero que tenemos que hacer es poner al fuego el ½ vaso de aceite de oliva y echarle la cáscara de un limón para que tome sabor. Retirarlo del fuego una vez conseguido este propósito, sacar el limón y dejar enfriar el aceite. A continuación echamos el sobre de levadura en la harina, lo mezclamos muy bien y lo reservamos. Finalizadas estas dos tareas, empezamos a preparar la masa de la siguiente manera: separamos las yemas de las claras de los tres huevos, ponemos en un recipiente las claras y las batimos hasta que alcancen el punto de nieve. Les agregamos entonces las yemas, el vaso de azúcar y la rayadura de un limón. Añadimos el aceite con sabor a limón que habíamos dejado enfriar y lo mezclamos todo. Seguidamente empezamos a echar la levadura ligada con harina que habíamos reservado y vamos formando la masa con las manos hasta que consumamos el total de la cantidad. La masa debe quedar compacta y lo suficientemente dura para que puedan formarse las rosquillas. Si no es así, seguimos echando harina hasta que alcance la consistencia adecuada. Es aconsejable dejarla reposar unas horas antes de modelar las rosquillas. Trascurrido ese tiempo vamos formando tiras de masa y uniéndolas por los extremos para que adquieran la forma característica. Cuando tengamos las rosquillas preparadas las freímos en aceite de oliva a fuego medio. Debemos procurar que el aceite no llegue a calentarse mucho porque si lo hace se quemarán las rosquillas por fuera y por dentro quedarán crudas. Aquí recomiendo tener mucha paciencia, freírlas a fuego lento y sacarlas cuando el color que adquieran sea dorado. Una vez fritas se van sacando en un escurridor para que suelten el aceite, o en un plato cubierto de papel de cocina.

    Las rosquillas no deben tomarse hasta que se hayan enfriado del todo. Llegado ese momento, se pueden comer tal como están; envueltas en azúcar o en una mezcla de azúcar y canela molida, dependiendo de los gustos de cada cual.

      ¡Espero que os animéis a prepararlas y las disfrutéis mucho!

      Y mañana, sábado, como es habitual en este blog, vuelven las recetas con solera: las que preparo siguiendo los viejos cuadernos de cocina que escribieron mi bisabuela y mi abuela. En esta ocasión ya tengo la receta elegida: rosca de merluza. ¡Os espero!

                                                                                  RoCastrillo

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4 marzo 2012 7 04 /03 /marzo /2012 16:02

 

     Preparado siguiendo al pie de la letra una receta escrita hace más de un siglo

    Tal como os prometí ayer   ENSAYOS CULINARIOS Y RISAS DE SÁBADO , hoy me he levantado dispuesta a preparar el pollo al piñón siguiendo al pie de la letra la receta que escribiera mi bisabuela hace, según mis cálculos, más de 100 años.  UN POLLO CON HISTORIA Y SOLERA

HNI_0003.JPGla foto-copia-3     

    El ejercicio culinario me ha llevado más de una hora y también, en más de una ocasión, he tenido que resolver las dudas creadas por la receta guiándome de mi propia intuición y experiencia en la cocina. Aquí radica el inconveniente de seguir unos cuadernos tan antiguos: si las explicaciones no son muy detalladas tienes que estrujarte la cabeza para pensar cómo resolver las dudas que se plantean. Hoy me ha ocurrido en dos ocasiones: la primera, con los "piñones tostados" que requería la receta. No los he encontrado en ninguno de mis establecimientos habituales. Los he comprado crudos y para tostarlos los he puesto en la sartén con una pizca de manteca de cerdo. Sin parar de moverlos para que el tueste fuera uniforme, los he retirado del fuego cuando han adquirido el característico color dorado. También decía la receta que se le agregara a la salsa una hoja de laurel tostado. Nunca he tenido la experiencia de tostar una hoja de laurel ni sé que sentido tiene, pero como me había propuesto cocinar el pollo siguiendo las indicaciones de la vieja receta de forma exacta, he metido la hoja de laurel en el horno junto a las verduras que estaba asando para el guiso y la he retirado unos minutos después, al alcanzar una especie de color pardo. 

    Una vez solventados estos pequeños inconvenientes, he cocinado el pollo tal como se explica en la antigua recetaAunque en los preparados del cuaderno de pollo no figuran los ingredientes separados, los enumero a continuación y paso luego a copiar literalmente el texto que escribió mi bisabuela, con sus letras moldeadas en tinta negra de pluma. (El bolígrafo es un invento actual, que no existía en su época).

INGREDIENTES: 1 kilo de pollo troceado, 3 tomates, 1 cabeza de ajo, 2 cebollas, aceite de oliva, un vaso de vino de Jerez, 1 hoja de laurel tostada, sal, pimienta, clavo, canela molida, nuez moscada y piñones tostados.

PREPARACIÓN: Se asan tres o cuatro tomates, una cabeza de ajo, unos cascos de cebolla y todo esto se limpia y se maja con pimienta, un clavito, canela molida, nuez moscada y piñones tostados, almendras o avellanas. Se pone manteca, se fríe todo este majado y se vierte sobre el pollo que estaba en el perol hecho trozos. Se deja refreír con el pollo todo este majado y se le añade vino de Jerez y una hoja de laurel tostada. Se le añade agua y cuando esté tierno se deja en una salsa conservadita.  

    El resultado ha sido espectacular y el sabor, más suave que el que preparé la semana pasada inspirado en la misma receta, aunque sin respetarla del todo.  POLLO EN SALSA DE PIÑÓN Guardando el gusto característico de los guisos árabes y orientales, este pollo me ha resultado más genuino que el anterior. Lo he servido acompañado de moldes de arroz blanco y a mi hijo le ha gustado mucho. Me ha dicho que se parecía al que ponen en los restaurantes hindúes, pero más bueno. 

                           ¡Que lo preparéis y lo disfrutéis!

                           ¡Os deseo una feliz, y si es fogosa, mejor, tarde de domingo!

                                                                                                     RoCastrillo

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2 marzo 2012 5 02 /03 /marzo /2012 15:12

Una merienda con el dulce sabor de la infancia...

Hoy me he lanzado a preparar un postre que me ha transportado a los tiempos felices de la infancia.:taquitos de leche frita. Mi hijo llega a casa después de 5 días de viaje y he querido recibirlo con estos dulces. Los he recordado como la merienda que nos daba mi madre cuando nos portábamos bien. La hacía con una receta que le había enseñado una amiga suya, monja de clausura en un convento de Teresianas. Supongo que estaréis al tanto de la buena fama que tienen los dulces de los conventos. Os aseguro que esta leche frita no se queda atrás. Su preparación no entraña ninguna complicación especial, aunque necesita tiempo para que la masa se enfríe. Debe hacerse, por tanto, un día antes del que se quiera consumir. Paso a enumerar los ingredientes y, a continuación, la forma de elaborarla.

                                              HNI_0085.JPG

 

INGREDIENTES: 1 vaso de leche, 3 cucharadas de harina, 1 rama de canela, 1 limón, 1 huevo, aceite de oliva, pan rallado, azúcar y canela molida.

MODO DE PREPARACIÓN: Lo primero que hay que hacer es disolver completamente el harina en la leche, en frío, para que no queden grumos. La masa resultante se echa en una sartén antiadherente, se le agrega una rama de canela, un trozo de cáscara de limón, una cucharada grande de azúcar y se pone a fuego medio. Hay que removerla continuamente hasta formar una pasta consistente, tipo bechamel. Estará buena cuando notemos que se despega fácilmente del fondo de la sartén. Llegado ese momento, se retira del fuego y se deja enfriar. Una vez que la masa esté completamente fría (aconsejo dejarla toda la noche tapada en el frigorífico) se corta en trocitos cuadrados o se le da la forma que guste a cada cual. Seguidamente, se rebozan los trozos de masa, primero en huevo y después en pan rallado. En una sartén honda se echa aceite de oliva y se pone al fuego con un buen trozo de cáscara de limón, que sirve para quitar la acidez al aceite y dejarle un agradable sabor. Una vez que el aceite esté bien caliente se retira el limón y se fríen en él los trozos de masa que habíamos rebozado en huevo y pan rallado. Se sacan al adquirir el color dorado característico y deben escurrirse muy bien para que suelten todo el aceite. Recomiendo que se viertan en un plato cubierto con papel de cocina. En otro plato aparte se prepara una mezcla de azúcar y canela molida, se envuelven en ella los trozos de dulce y se sirven.

¡Ya tenéis un postre para el fin de semana! Y, como la mayoría de las recetas de este blog, se trata de un plato riquísimo, económico y fácil de preparar. El único secreto es la paciencia... ¡El arma secreta de los buenos cocineros/as! Os animo a prepararlo y a disfrutarlo... 

Y mañana sábado, como viene siendo habitual, vuelve la cocina con solera: la que encierran las páginas de los cuadernos que con tanto mimo escribiera mi abuela...  RECETAS CON MUCHA SOLERA              ¡Os espero!

                                                                                                       RoCastrillo                                                                                             

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26 febrero 2012 7 26 /02 /febrero /2012 16:32

 

 

     Reminiscencias de la cocina árabe: una receta centenaria con sabor exótico

    Ayer sábado me dediqué a experimentar con el cuaderno de cocina de mi abuela. Lo cierto es que el viernes por la noche salí con mis amigas  MIS AMIGAS y el sábado las invité a comer en casa la receta que pensaba preparar para la sección “Cocina con Solera” de este blog. Lo previsto eran filetes de rodaballo con bechamel, pero como me levanté muy tarde no pude comprar dicho pescado ni ningún otro fresco.

    la-foto--6-.JPG la-foto-copia-3.JPG

   La solución era buscar una alternativa en el cuaderno de pollo que escribió mi bisabuela. UN POLLO CON HISTORIA Y SOLERA Me decanté con por un “Pollo en salsa de piñón”, cuya receta me llamó la atención por la diversa cantidad de especias que contenía. Me fui a hacer la compra sin apuntar todas las cosas necesarias, y los efluvios de la noche anterior aturdieron mi mente de tal forma que me olvidé de algunos ingredientes importantes, como la manteca de cerdo. También salí sin piñones del supermercado porque pensaba comprarlos en la tienda vecina a mi casa, que atiende un amabilísimo muchacho de Bangla Desh. Fatalidad: él no tenía piñones ni yo, ganas de volver al supermercado. Así que opté por echarle almendras, que sí había en casa y se adaptaban perfectamente al guisado. No en vano, mi bisabuela escribió piñones, almendras o cacahuetes. Por tanto, empecé a cocinar con dos ingredientes cambiados: utilicé aceite de oliva en lugar de manteca y almendras en vez de piñones.

    Aunque en las recetas de pollo no figuran los ingredientes separados, los enumero a continuación y paso luego a copiar literalmente el texto que escribió mi bisabuela, con sus letras que parecen bordadas con tinta negra de pluma. No existían los bolígrafos en su época. Se escribía con lápiz o pluma.

INGREDIENTES: 1 kilo de pollo troceado, 3 tomates, 1 cabeza de ajo, 2 cebollas, aceite de oliva, un vaso de vino de Jerez, 1 hoja de laurel, sal, pimienta, clavo, canela molida, nuez moscada y piñones tostados, almendras o avellanas.

PREPARACIÓN: Se asan tres o cuatro tomates, una cabeza de ajo, unos cascos de cebolla y todo esto se limpia y se maja con pimienta, un clavito, canela molida, nuez moscada y piñones tostados, almendras o avellanas. Se pone manteca, se fríe todo este majado y se vierte sobre el pollo que estaba en el perol hecho trozos. Se deja refreír con el pollo todo este majado y se le añade vino de Jerez y una hoja de laurel tostada. Se le añade agua y cuando esté tierno se deja en una salsa conservadita.

     Me puse a preparar esta receta con la agradable compañía de mi amiga Olivia N (más tarde llegaron Emi y Katty) y sendas copas de vino, que degustamos lentamente mientras charlábamos y yo metía en el horno los tomates, la cebolla y el ajo para asarlos. Aunque en la receta no se menciona, mojé dichos ingredientes en aceite de oliva para facilitar su pelado una vez asados, como he visto que hace mi madre cuando asa verduras. Una vez limpios, en lugar de majarlos, como dice la receta, decidí pasarlos por la batidora. Estaba muy cansada para ponerme a majar. Por suerte, ahora tenemos utensilios de cocina que no existían en la época de mis antepasadas. Seguí los pasos de la receta hasta el final. Al mismo tiempo estaba cocinando una crema de espinacas para tomar como primer plato y se me ocurrió echarle al pollo el caldo de esta crema en lugar del agua. A juzgar por el resultado, estoy convencida de que acerté.

      Cuando estuvo listo y lo probamos, Olivia y yo coincidimos en la afirmación de que el plato tenía unsabor característico de la cocina oriental, propiciado por la mezcla de la canela con el resto de las especias. Son las reminiscencias de la gastronomía árabe en la cocina andaluza, le indiqué. Mas tarde hable por teléfono con mi madre y ella me confirmó que antiguamente, en los tiempos de sus abuelos, la canela era una especia que no se usaba solo en repostería: la llevaban la mayor parte de los guisos de pollo y carne.

    Os animo a cocinar esta receta centenaria de pollo cuyo sabor, original y exótico, parece más típico de un plato de nueva cocina que de una receta escrita hace más de un siglo. Su preparación no entraña dificultad alguna, aunque sí necesita tiempo y paciencia -virtud imprescindible en cualquier cocinero/a que se precie- porque la verdura hay que asarla en el horno y limpiarla antes de mezclarla con el resto de los ingredientes. ¡Que lo disfrutéis!

     ¡Os deseo una feliz tarde de domingo! Y aprovecho parta citaros en este rincón mañana lunes. Como cada semana, habránuevos relatos sobre las andanzas de Emi, Wynie, Olivia y KattyEMI, WYNIE, KATTY Y OLIVIA

                                                                                                                      RoCastrillo

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24 febrero 2012 5 24 /02 /febrero /2012 15:45

 

               ¡Un postre delicioso y fácil de preparar!

 

     A mi hijo le encanta el arroz con leche que hace su abuela. Se trata de un postre exquisito y muy fácil de preparar. Esta mañana he llamado a mi madre para pedirle la receta y darla a conocer aquí, en la cita que cada fin de semana tiene este blog con la cocina española más tradicional. Los ingredientes son tan comunes que seguro que los tenéis en casa. Paso a citarlos a continuación

                                     HNI_0081--2-.JPG

       

     INGREDIENTES: Un vaso de arroz, 3 de agua, 1 de azúcar, un litro de leche, 1 rama de canela, 1 cáscara de limón, una pizca de sal y canela molida para espolvorear.

     PREPARACIÓN: Poner el agua, el arroz y una pizca de sal en un recipiente al fuego. Cuando empiece a hervir le echáis la rama de canela, la cáscara de un limòn entero y el vaso de azúcar. Dejarlo a fuego lento hasta que el arroz esté tierno. Llegado ese momento, agregar la leche y subir el fuego hasta que vuelva a hervir. Dejar el fuego al mínimo y el recipiente destapado. La leche se irá consumiendo y el plato estará listo cuando tome un aspecto cremoso. Aproximadamente, lo hará en diez o quince minutos desde que se añadiò la leche.

     CONSEJO: Os sugiero una presentación tal como aparece en la imagen. Trocear la cáscara de limón y decorar con ella el plato alineando los trozos alrededor del arroz, dibujando un círculo. Colocar en una esquina la rama de canela y... a esperar las felicitaciones. ¡Seguro que llegan! Servirlo frío y espolvoreado con canela molida. La cantidad de canela dependerá del gusto de cada cual. Mi opción es no ponérsela, y que sean los comensales quienes espolvoreen su plato al gusto. Os recuerdo que la canela es una especia afrodisíaca, jaja!!!

      Y mañana, como cada sábado, tenéis una cita con la cocina con solera: las recetas que preparo siguiendo los viejos cuadernos que escribieron mi bisabuela y mi abuela. ¡Os espero!

                                                                                                       RoCastrillo

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19 febrero 2012 7 19 /02 /febrero /2012 12:41

                         Un plato económico, exquisito y fácil de preparar

    Hoy me he levantado pronto y, después de desayunar, he cogido el cuaderno de cocina que mi abuela dedicó al pescado. RECETAS CON MUCHA SOLERA Ya tenía la receta elegida: Merluza a la Marinera. Empecé a leer los viejos apuntes y encontré varios detalles sorprendentes. A mi entender -y seguro que muchos de vosotros estabais pensando lo mismo- la Merluza a la Marinera llevaba una salsa de almejas y gambas. Mi primera sorpresa fue comprobar que no había ninguna referencia a estos ingredientes en la vieja receta de mi abuela. ¡La salsa solo se hace con algunas especias y una cucharada de zumo de limón! Mejor -deduje- así se convierte en un guiso barato y asequible a cualquier bolsillo, lo cual viene muy bien en estos tiempos de crisis profunda...

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    Otro detalle que me llamó la atención fue la referencia a “harina tostada”. Nunca había usado este condimento y tuve que llamar a mi madre para preguntarle cómo se hacía la harina tostada, ya que en la receta no está explicado. Pues buen: es tan sencillo como echar la harina en una sartén (sin aceite ni mantequilla) y removerla a fuego lento hasta que adquiera un color tostado. Tostar la harina, según me explicó mi madre, es un truco culinario que sirve para que el alimento que se reboce en ella -pescado en este caso- no pierda su consistencia al mezclarse con la salsa. Por tanto, esto fue lo primero que hice para empezar el guisado: tostar la harina. Aunque en la receta no se especifica qué tipo de harina hay que usar, me he decantado por una especial para rebozar pescado, la típica que utilizan en el Sur para hacer el “pescaíto frito”, y que venden en cualquier supermercado. Si os disponéis a cocinar esta merluza, no olvidéis el detalle de tostar la harina. Enumero, a continuación, los ingredientes, y luego os explico cómo elaborar este sencillo y tradicional plato marinero. Todo lo copio literalmente del cuaderno de pescado.

INGREDIENTES: Un kilogramo de merluza de la parte de la cola, un ramito de perejil, un poquito de tomillo, 4 dientes de ajo, una cucharada de zumo de limón, sal, pimienta, azafrán, harina tostaqda para envolver la merluza , 125 gramos de aceite.

MODO DE HACERLA: Córtense a la merluza las espinas de los lados, lávese con agua clara y pártase a ruedas que tengan algo más de medio centímetro de gruesas. Póngase sobre un paño o servilleta, y que suelten todo el agua. En un perol o cacerola échese una taza de agua, el perejil, ajos, tomillo, todo picadito, y el aceite. Póngase al fuego y en cuanto rompa el hervor agréguese el azafrán, la pimienta molida y la sal. Déjese hervir cinco minutos y añádanle el limón. Introdúzcanse después los trozos de merluza envueltos en harina tostada. Déjense hervir a fuego lento hasta que estén cocidos, pero sin dar lugar a que se deshagan. Apártense en buen punto (curiosa expresión) después de probarlos de sal. Váyanse colocando con la paletilla los trozos en la fuente, con cuidado de no romperlos, viértase la salsa por encima y sírvase caliente.

   Hasta aquí, lo escrito por mi abuela. Por mi parte, acabo de cocinar la merluza y la he servido en un plato para hacerle ha fotografía que ilustra esta receta. Como podéis observar, tiene un aspecto estupendo y he conseguido que no se rompiera ni una sola pieza. Aunque aún es pronto para comer, la he probado para confirmaros que me ha salido buenísima. El sabor especiado de la salsa es muy agradable, sin que resulte picante.

   Os apunto, también una sugerencia útil: como la merluza hay que partirla en rodajas, se puede comprar ya de esta manera, o usar las bolsas de rodajas de merluza que venden congeladas. Y os animo a preparar este plato económico, exquisito y, una vez aclarado el asunto de la harina tostada, muy fácil de preparar. Se trata, además, de una receta ideal para quienes tengáis poco tiempo. Desde que saqué la merluza del frigorífico hasta que la he servido no han pasado más de 40 minutos, incluyendo el tueste de la harina y el picado del ajo y el perejil.

    Os deseo, queridos lector@s, un feliz domingo. Y os adelanto que intuyo unos relatos muy jugosos a partir de mañana lunes. Mis amigas MIS AMIGAS se han ido de fiestas carnavaleras todo el fin de semana. ¡Esta tarde me llamarán para contarme las experiencias vividas que, como siempre, os trasladaré puntualmente!

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18 febrero 2012 6 18 /02 /febrero /2012 12:32

Hoy es sábado, estoy con mi hijo y nos hemos levantado un poco tarde. He preparado un desayuno para los dos que incluía tostadas con aceite y azúcar y bizcocho de limón  BIZCOCHO DE LIMÓN 4,3,2,  Después de desayunar me he sumergido en el viejo cuaderno de cocina que mi abuela dedicara al pescado para elegir la receta. Tras examinar varias me he decantado por la Merluza a la Marinera, cuya receta veréis en breve -si tengo tiempo, esta tarde, y si no, mañana- publicada en estas páginas.

Me he asomado al balcón y hace un día estupendo. El cielo está despejado y luce el sol en Madrid. Es muy tarde, casi las 13,00, pero tenemos que hacer la compra. Nos disponemos, por tanto, a salir a la calle. Presiento que hoy nos vamos a pasar mucho de nuestra hora habitual de comer, sobre las 14,30-15,00. Tengo que preparar la merluza y no sé cuánto tiempo me llevará, puesto que mi abuela no lo dejó especificado en la receta. Hoy, además, tengo que añadir otra tarea a mis típicos quehaceres culinarios de sábado. La casa está muy desordenada porque mi hijo tuvo ayer invitados para merendar. Seguro que os imagináis el lío que forman varios niños juntos y la tarea que dejan cuando se marchan ¡Se me acumula el trabajo, así que os dejo! De momento, claro. Volveré luego para contaros mi aventura con la Merluza a la Marinera. 

No faltéis a la cita de cada fin de semana: cocina con solera en ABREMELOYA!!!

                                                                                                       RoCastrillo

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17 febrero 2012 5 17 /02 /febrero /2012 10:56

 

                                              Un guiso clásico de mamá

Las mujeres de mi familia, tanto por parte materna como paterna, son muy buenas cocineras. Estoy acostumbrada a verlas en faena desde que tengo uso de razón. Mis tías elaboran tartas y dulces exquisitos y a mi madre le ocurre lo mismo que a mi: preferimos nos encanta comer dulces pero, a la hora de cocinar, preferimos los guisos y las salsas antes que la repostería. Hoy os propongo una de las recetas preferidas de mamá: carne en salsa de zanahorias. Un plato rico en vitaminas, nutritivo y, como todas las recetas de este blog, fácil de elaborar

                                       Carne-con-zanahorias.jpg

INGREDIENTES PARA 4-6 PERSONAS: Un kilo de magro de cerdo troceado, 1 cebolla, 2 dientes de ajo, 5 o 6 zanahorias peladas y partidas en rodajas, 1 vaso de vino blanco, aceite de oliva, sal, pimienta y dos hojas de laurel. Pongo carne de magro de cerdo porque resulta tierna y jugosa, pero si a alguien no le gusta puede sustituirla por trozos de ternera para guisar.

ELABORACIÓN: He utilizado la olla express para cocinar este plato. También se puede hacer en una cazuela aunque, por supuesto, será necesario emplear más tiempo para que la carne se ponga tierna. Empezamos cubriendo el fondo de la olla de aceite de oliva y poniéndola al fuego. Cuando el aceite esté caliente le añadimos la cebolla muy picadita, los ajos y las zanahorias. Una vez que el refrito empiece a coger color, agregamos los trozos de carne salpimentados, las dos hojas de laurel y removemos. A continuación ponemos el vaso de vino y lo dejamos que se evapore. Llegado ese momento, echamos dos vasos de agua templada y tapamos la olla. La dejamos a fuego medio unos 20 minutos. Transcurrido ese tiempo, destapamos la olla y sacamos los trozos de carne. Pasamos la salsa por el chino o por la batidora, agregamos la carne que teníamos apartada y ¡listo!

Si en lugar de olla express se emplea una cazuela, el tiempo de cocción dependerá del tipo de carne que se utilice, pero tratándose de cerdo o ternera nunca será menor a una hora.

 GUARNICIÓN: Proporgo dos tipos de guarnición para acompañar este guisado. La primera, patatas fritas, que suele ser el complemento preferido de los niños. La otra es un simple arroz blanco, que resultará sabrosísimo al mezclarlo con la salsa de la carne.

Os animo a preparar y disfrutar de este plato sencillo y nutritivo. Con el estómago lleno, mi recomendación es que os echéis a la calle a disfrutar del carnaval con energías renovadas. 

Y mañana, como cada sábado, vuelven las recetas con solera: las que preparo siguiendo los viejos cuadernos de cocina que escribieron mi abuela y mi bisabuela RECETAS CON MUCHA SOLERA  

Os espero aquí, en este rincón de la web que os proporciona, de lunes a jueves, relatos eróticos basados en las aventuras de mis amigas  MIS AMIGAS 

Y los fines de semana, cocina con solera. Recetas, trucos y secretos de la gastronomía tradicional española. ¡Que lo disfrutéis!

                                                                                                RoCastrillo

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  • : Un blog de relatos eróticos y cocina con solera. Nuevos contenidos a diario. De lunes a jueves, las aventuras nocturnas y las conversaciones sobre sexo y hombres de Emi, Wynie, Olivia y Katty. Los fines de semana, recetas elaboradas siguiendo los viejos cuadernos de cocina de mi abuela, escritos hace más de 80 años. Y todos los días, discusiones sobre temas sexuales en la sección "Foro de Debates"
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