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11 febrero 2012 6 11 /02 /febrero /2012 15:49

                           RECETAS CON SOLERA: POLLO A LA MARSELLESA

     Ayer tuve reunión femenina en casa y me acosté muy tarde. La conversación del gineceo estuvo centrada en las diversas aventuras que vivieron mis amigas  MIS AMIGAS  a lo largo de la semana que ahora concluye. Katty y Wynie salieron juntas una noche y me hablaron de una teoría filosófica llamada logofonofalocentrismo. Prestad atención a los relatos diarios de ABREMELOYA y os enteraréis de qué va. Olivia N., por su parte, asistió a un concierto de flamenco y, en la fiesta posterior, conoció a Jessica, un travestí de quién también os daré noticias próximamente.

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    Mis amigas se marcharon bien avanzada la madrugada y me dejaron tantas historias en la cabeza que no podía dormirme. Hoy me he despertado bastante cansada y con la sensación de que necesitaba dormir algo más, pero mi cita ineludible con las recetas con solera de mi abuela me ha expulsado de la cama y me ha arrastrado a la calle. Antes, he repasado los viejos cuadernos y, tras barajar varios platos, he optado por el “Pollo a la Marsellesa”. El nombre sonaba a cocina francesa y me ha llamado la atención que se usara en una época tan antigua. La lectura de la receta, sin embargo, no me ha aportado ningún detalle atribuible a la cocina del país vecino. Su sencilla elaboración y el hecho de tener en casa la mayoría de los ingredientes han propiciado la elección.

   Tal como ya os había contado UN POLLO CON HISTORIA Y SOLERA , las recetas de “Pollo o gallina” figuran en un apéndice del cuaderno dedicado al pescado y no fueron escritas por mi abuela, sino por mi bisabuela. He vuelto a leer despacio la elegida y me ha sorprendido que no lleve ninguna especia, salvo perejil espolvoreado al final. En consecuencia, he decidido no ponerle nada más que sal. Otro detalle que ha despertado mi curiosidad ha sido la expresión “aceite muy luciente”, que utiliza mi bisabuela en la primera frase del texto. Como no sé a que se refiere exactamente, he intuido que querría decir aceite limpio, sin usar, y así lo he empleado.

     He tenido que salir a comprar el pollo y me he alegrado de hacerlo. ¡No hacía frío y lucía un sol espléndido! He vuelto a casa con la cesta de la compra y sin que sucediera nada especial. Antes de meterme entre fogones me tocaba elegir el acompañamiento musical. Y, aunque no suelo escuchar canción española, los viejos cuadernos me han motivado a poner unascoplas de Concha Piquer. Inspirada por un imaginario galán extranjero “blanco y rubio como la cerveza” y con el pecho tatuado, según lo define la canción, me he metido en faena.

    La elaboración de la receta me ha resultado muy fácil. En menos de una hora el pollo estaba listo. Sin que entrañara ninguna complicación, ha salido con una vista estupenda y, lo que es mejor, riquísimo. ¡Altamente recomendable! Paso a enumerar los ingredientes utilizados y, a continuación, reproduzco literalmente el escrito que dejara mi bisabuela.

INGREDIENTES PARA 4-6 personas: Un pollo troceado, aceite, sal, perejil picado, un decilitro de vino blanco, el zumo de un gajo de limón, dos cabezas de ajo, cien gramos de pimientos verdes y tres tomates.

ELABORACIÓN: Se rehoga el pollo con aceite muy luciente y estando a medio cocer se le ponen dos cabezas de ajo semimachacadas, cien gramos de pimientos verdes en tiras delgadas, tres tomates cortados en cruz y con ésto seguir rehogando hasta que esté cocido. Entonces se escurre bien el aceite y se agrega el jugo de un gajo de limón y un decilitro de vino blanco. Se hace cocer hasta que haya desaparecido casi el vino. Se sirve el pollo cubriéndolo con su aderezo y espolvoreándolo con perejil triturado.

Nota: Cocinar siguiendo unos apuntes tan viejos tiene el inconveniente de que no hay forma de solventar las dudas que surjan. Cuando esto ocurre no me queda más remedio que fiarme de mi intuición y experiencia en la cocina. En el caso del Pollo a la Marsellesa, la receta, que he copiado textualmente, no deja claro cómo deben ponerse los ajos y si hay que echarlos pelados o no. He optado por separar los dientes necesarios, quitarles la piel al completo y añadirlos así a la cazuela. Y, por el sabor final del guiso, me quedo con la sensación de haber acertado.

OS DESEO UN FELIZ -Y SI ES ERÓTICO, MEJOR- FIN DE SEMANA!!!

RoCastrillo

 

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10 febrero 2012 5 10 /02 /febrero /2012 17:41

       ¡LA MERIENDA PREFERIDA DE LOS NIÑOS!

   Hoy os propongo una merienda (o desayuno) especialmente indicada para los más pequeños de la casa: tortitas americanas con nata. A mi hijo le encantan y me pide a menudo que se las prepare para invitar a sus amigos a merendar. Literalmente, se chupan los dedos. Y por mi parte, verlos disfrutar tanto me enorgullece. La receta es muy sencilla aunque tiene un truco que es obligatorio seguir a rajatabla para obtener un resultado óptimo. Os dejo los ingredientes en primer lugar, y seguidamente os explico cómo se hacen.

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INGREDIENTES PARA 4-6 PERSONAS: Un huevo, una pizca de sal, un vaso lleno de leche, el mismo vaso lleno de harina, una cucharadita de levadura, una cucharada grande de azúcar y la misma cucharada de aceite de oliva.

MODO DE PREPARACIÓN: En el orden en que están escritos, se van echando los ingredientes en el vaso de la batidora y se muelen todos a la vez hasta que quede una masa sin grumos. Se pone una sartén antiadherente al fuego. Cuando la sartén este caliente se deja a fuego medio y se vierte la masa despacito hasta conseguir la forma circular de la tortita. Veréis que la superficie de la tortita se llena de pequeñas burbujas, y ahí está el truco. Hay que dejar que la tortita se haga por un lado sin tocarla. Veréis que las burbujitas empiezan a explotar. lo que indica que ha llegado el momento de darle la vuelta. Tenéis que esperar que la mayoría de las burbujas hayan explotado para darle la vuelta a la tortita con una espátula de madera. Si seguís este paso, la tortita se despega perfectamente, la dejáis unos segundos al fuego para que se haga por el otro lado, la sacáis en una fuente y echáis la siguiente. Repetir el proceso hasta consumir toda la masa preparada.

    Una vez hechas todas las tortitas, les echáis por encima nata montada y sirope de chocolate, de caramelo o de fresa, según los gustos. Estos siropes se venden ya preparados y suelen ser los preferidos de los niños, sobre todo el de chocolate.

     Estas tortitas también resultan exquisitas como desayuno, y no solo a los niños. Para los mayores recomiendo el estilo puramente americano: cuando la tortita está recién hecha la untáis con mantequilla y la rociáis por encima sirope de arce. El arce es un árbol típico de Canadá cuya savia se utiliza para elaborar sirope de repostería. Lo encontraréis en las grandes superficies o en tiendas especializadas. ¡Os aseguro que se trata de una auténtica delicia para el paladar! Manos a la obra y ¡a disfrutar! El éxito de las tortitas está garantizado: ricas, nutritivas y energéticas.

    Y mañana, sábado, os sorprenderé con un nuevo plato de cocina con solera, preparado siguiendo las recetas de los viejos cuadernos de mi abuela. ¡No os lo perdáis!

    Como cada fin de semana, explicaré la historia del plato elegido y os contaré los acontecimientos desde que salga a comprar los ingredientes hasta que sirva el plato en la mesa.

                              ¡¡¡COCINA CON SOLERA EN ABREMELOYA!!! 

                                                                                                                     RoCastrillo

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5 febrero 2012 7 05 /02 /febrero /2012 12:54

 

    LOS SECRETOS DE UNA RECETA CENTENARIA

   Acabo de preparar la Pepitoria de Pollo siguiendo una antiquísima receta que, según todos los indicios, no fue escrita por mi abuela, sino por mi bisabuela. Ayer os contaba que aparecía en un apéndice dedicado al “Pollo o Gallina”, añadido al cuaderno que mi abuela dedicara al Pescado. UN POLLO CON HISTORIA Y SOLERA Y hoy, mientras consultaba los antiguos apuntes para preparar el plato, me he dado cuenta de otro detalle: no solo el papel y la caligrafía son distintos; también lo es la forma de escribir la receta. Todas las de los cuadernos que escribió mi abuela tienen dos apartados: Ingredientes y Modo de hacerlo. Dichos epígrafes no constan en ninguna de las de “Pollo o gallina” cuya autoría pertenece a mi bisabuela. Se trata de textos cortos y seguidos donde no se mencionan ingredientes por separado. Éstos van apareciendo conforme resultan necesarios en su preparación.

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  Para facilitar la tarea a quienes decidáis preparar la receta, os dejo anotados los ingredientes en primer lugar y, a continuación, reproduzco literalmente el texto que escribiera mi bisabuela.

    INGREDIENTES PARA 4-6 PERSONAS: Un pollo limpio y cortado a trozos, 1 cebolla, un diente de ajo, aceite de oliva, sal, una pizca de pimienta, una hoja de laurel, una ramita de perejil, un vaso y medio de vino blanco, agua o caldo caliente, dos yemas de huevo cocido y media cucharadita de harina de trigo.

    PREPARACIÓN: Después de desplumado y bien limpio el pollo se rehoga en aceite o manteca. Así que está dorado se fríe cebolla muy picadita, se le da una vuelta en la cazuela al pollo junto con la cebolla y se cubre de agua o caldo caliente. Se le añade una hoja de laurel y unos granos de pimienta. Cuando se va consumiendo el caldo se le añade un vaso de vino blanco y se deja cocer hasta que el pollo esté tierno. Se machacan muy bien en el mortero unas nueces y almendras tostadas, un diente de ajo frito, una rama de perejil y dos yemas de huevo cocido. Todo este majado se deslía en medio vasillo de vino blanco y se le agrega al pollo, dejándolo cocer con todo este aliño un cuarto de hora más. Después se saca el pollo y se cuela la salsa, que si ha quedado clara se espesará con una poca de harina tostada.

    Un texto corto pero con mucha enjundia. La lectura de la primera frase ha retrotraído mi mente a tiempos tan lejanos como desconocidos. No creo que nadie de mi generación haya visto desplumar un pollo. Yo no, desde luego. Otro detalle curioso de estos antiguos apuntes de cocina es que ni mi abuela ni mi bisabuela cometían faltas de ortografía. En una época donde las mujeres españolas eran analfabetas en su mayor parte, tener en mis manos tan correctos escritos de mis antepasadas me enorgullece. Desde aquí agradezco a mi tía Rocío su empeño en conservarlos intactos hasta la fecha.

    Respecto a la preparación del plato, os aseguro que no encierra complicación alguna. El único secreto es la paciencia. Obviamente, lo he cocinado hoy, 5 de febrero de 1012 y, por tanto, no he seguido al pie de la letra el relato de mi bisabuela. Además de no tener que desplumar el pollo, tampoco he utilizado el mortero. Simplemente, he puesto en el vaso de la batidora el medio vaso de vino blanco con el que había que desliar el majado, le he añadido los ingredientes, lo he batido todo y se lo he agregado al pollo. Esta acción me ha ahorrado tener que colar la salsa al final, como decía la receta, puesto que no ha resultado necesario. Tampoco me ha hecho falta espesarla con harina; tenía la consistencia adecuada.

    Son las 13,00 horas y ya tengo la comida preparada. He probado tanto el pollo como la salsa y están para chuparse los dedos. He pensado hacer un arroz blanco para servirlo en moldes a modo de guarniciòn. A las 14,00 he citado a mis amigas Olivia N. y Wynie Smith, que vendrán con sus hijos. ¡Me encanta la idea de disfrutar en tan buena compañía la deliciosa y legendaria comida!

¡FELIZ DOMINGO! Y mañana, lunes, un nuevo relato erótico. No olvidéis vuestra cita diaria con ABREMELOYA!!!

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4 febrero 2012 6 04 /02 /febrero /2012 18:49

...Mi bisabuelo guardó para su hija los apuntes de cocina que dejara la esposa fallecida...

    Como os anunciaba ayer, la receta de los cuadernos de mi abuela que he elegido para preparar este fin de semana es Pepitoria de Pollo. Un plato tradicional de la cocina española que no por conocido deja de ser interesante. En este caso, la receta encierra una curiosa historia, que os explico a continuación:

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    Al final del cuaderno dedicado al pescado hay una especie de apéndice precedido de la siguiente inscripción: “María del Carmen Moreno Acebedo. Apuntes de mamá. Almonte, 3-10-928”. Sigue una hoja en blanco y después, un título “Pollo o gallina”. Se aprecia claramente que tanto las hojas del cuaderno como la letra con que fueron escritas las recetas de pollo o gallina son distintas. El papel está más amarillento y a ambos lados de la página se aprecian dos rayas verticales de color rojo que no tienen las hojas del cuaderno de pescado. Todo indica que las recetas de “Pollo o gallina” fueron escritas por la madre de mi abuela, es decir, mi bisabuela. El detalle me resultó bastante extraño; desde siempre he creído entender que mi bisabuela murió siendo mi abuela todavía una niña. Por tanto, no tuvo tiempo de enseñarle a cocinar. Sabía, además, que mi bisabuelo, un terrateniente llamado Francisco Moreno Cala, volvió a casarse con Ana Medina. Mujer, al parecer, poco querida en la sociedad de la época. No fue ella la dueña de la caligrafía uniforme y preciosista con la que se escribieron las recetas de “Pollo o gallina”. Mi padre lo afirma convencido. Asegura que mi abuela, que era hija única, nunca se hubiera referido a su madrastra con el nombre de “mamá”. Tanto ella como su esposo, sus hijos y el resto de la familia le llamaban “la tía Ana”. Su teoría es que el abuelo Curro, mi bisabuelo, guardó para su hija los apuntes de cocina que dejara la esposa fallecida. Mi abuela, que aprendió a cocinar en el colegio sevillano de Las Esclavas y adquirió gran fama entre sus vecinos por su arte en los fogones, debió agregarlos, cuidadosamente cosidos, a los suyos propios. Aquí está la razón por la que tanto las páginas como la letra son distintas. Y el tono más amarillento con el que se han conservado las recetas de “Pollo o gallina” da fe de que fueron escritas en un tiempo anterior. Y de que su autora no fue mi abuela, sino mi bisabuela. Una bella señora, virtuosa y delicada -así, según mi padre, la describían quienes la conocieron- que respondía al nombre de Rosario Acebedo Pastor.

    Los ingredientes necesarios para la receta los solemos tener en cualquier casa: pollo, cebolla, caldo de verduras, vino blanco, pimienta, laurel, perejil, sal, nueces y almendras. He tenido que salir a comprar el pollo, el vino blanco y estos dos últimos frutos secos. He dejado a mi hijo en casa y, en honor a la verdad, debo confesaros que he vuelto triste del supermercado. O, para ser más exacta, enfadada por las injusticias de este mundo en el que nos ha tocado vivir. He comprado el pollo y el vino en el súper y me he puesto en la cola de una de las cajas. Justo delante mía había una señora con dos niños de corta edad y la cesta de la compra llena. Ha intentado pagar con tarjeta y la máquina ha denegado la operación en dos ocasiones. Con el gesto contrariado y bastante apurada, ha empezado a sacar artículos de la cesta, que la dependienta iba cogiendo y descontando del precio final. “Haz el favor de comprobar si me alcanza para pagar ésto con 20 euros. Es lo único que tengo, ha solicitado a la dependienta mientras buscaba el billete en el bolsillo de su chaqueta. “Hasta aquí son 19,80. Justo”, le ha contestado la cajera dedicándole una tímida sonrisa de satisfacción. La señora ha mirado la cesta, ya medio vacía, ha comprobado que tenía lo más importante y ha suspirado aliviada. Sus hijos, afortunadamente ajenos al trago que acababa de pasar la madre, jugaban con los cestos de plástico azul apilados junto a la caja. Y yo, muy seria, he pagado el pollo y el vino y me he encaminado a la puerta de salida con la bolsa en la mano. La madre ha salido junto a mí, con la bolsa colgada del hombro y un niño cogido de cada mano. “¡Qué mala está la vida, no sé donde vamos a llegar...”, refunfuñaba en tono bajo. “Yo tampoco, señora, yo tampoco”, le he contestado. He pensado en la noticia que ayer inundaba la prensa y el twitter: “El Gobierno limitará a 600.000 euros anuales el salario de los directivos bancarios cuyas entidades hayan recibido ayuda del FROB”. “Más de 40.000 al mes por hacer mal su trabajo”, he calculado mientras me dirigía, con el cabreo increscendo, a la tienda vecina a comprar las nueces y las almendras. “Y las madres de familia sin que les llegue para hacer una compra en condiciones”, he refunfuñado al cruzar la entrada del establecimiento. “¿Me decías algo?”, me ha preguntado el dependiente, un amable muchacho de Bangla Desh al que ya he nombrado en estas páginas.  RECETAS CON MUCHA SOLERA

    “No, disculpa, hablaba conmigo misma”. Le he pedido las nueces y las almendras... “Estás muy seria hoy. ¿Te ocurre algo? ¿Puedo hacer algo para ayudarte?”, me ha preguntado con dulzura. “¿Puedes acabar con las injusticias del mundo?”, le he devuelto la pregunta, mis ojos clavados en su mirada negra. ¡No, por supuesto. Qué más quisiera!, ha exclamado. “Entonces no te preocupes. Intentaremos sobrevivir pese a ellas”, le he contestado al tiempo de pagarle. Me ha sonreído y nos hemos despedido.

    Mañana prepararé la Pepitoria de Pollo y os dejaré la receta. Vendrán mis amigas Olivia N. y Wynie Smith a comer con sus hijos.

     Hasta entonces, FELIZ TARDE DE SÁBADO

                                                                                                        RoCastrillo

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29 enero 2012 7 29 /01 /enero /2012 14:37

 

                                             RAPE EN SALSA AMARILLA

                                      HNI_0032.JPG

    Preparar las recetas de un cuaderno de cocina escrito en los años 20 del siglo pasado es una aventura. Aunque se trata de platos de la gastronomía tradicional española, su elaboración es distinta por la variedad de las salsas, las especias y la mezcla de ingredientes que tienen que alcanzar a la vez el punto de cocción. Empecé la semana pasada con la  MERLUZA A LA ESPAÑOLA y el resultado fue espectacular. Ayer tenía invitados a comer y me aventuré con el “Rape en salsa amarilla”. Le dediqué tiempo y amor y, si debo ser sincera, no alcancé el objetivo deseado. No lo digo por el sabor, que resultó exquisito, ni por la textura que adquirió la salsa. El problema llegó más tarde, al servir los platos, y la dificultad residió en el pescado. Tal como escribió mi abuela, eché el rape bien lavado y cortado a trozos, pero no conseguí que todos ellos mantuvieran la forma una vez cocinados. Muchos se deshacían en la salsa al tocarlos con la cuchara de servir, lo que contribuyó a espesarla y a impedir que el plato pudiera servirse con una buena vista a los cuatro comensales. En teoría, la razón es que los trozos estaban demasiado hechos. Puedo haberme pasado del tiempo de cocción, que mi abuela no dejó indicado en la receta. Lo cierto es que cinco minutos antes de apagar el fuego saqué un trozo de rape de la olla, lo partí por la mitad y comprobé que aún no estaba hecho del todo. ¡Y cinco minutos después, se había pasado! Mis invitados alabaron el sabor exquisito de la salsa, pero los trozos de pescado se habían diluido. Aparté en un plato los que tenían mejor vista para hacer la foto que ilustra la receta y resultaba difícil encontrar uno entero en la olla donde se guisaron y quedaron los que sobraron.

    Os dejo la receta, copiada literalmente del cuaderno dedicado al Pescado, y os animo a probarla. ¡El sabor de la salsa fue un auténtico lujo para el paladar! Reto a los amantes de la cocina a meteros en faena y contarme vuestras experiencias. A ver si alguien es capaz de conseguir que el rape quede bien hecho y entero. Apunto dos recomendaciones que considero importantes: la primera es que pidáis en la pescadería el rape ya cortado y sin espinas, y la siguiente es que uséis azafrán de verdad, no colorante. ¡Feliz domingo!

                                                RAPE EN SALSA AMARILLA

                                     HNI_0023.JPG

   INGREDIENTES: Un kilogramo de rape, un decilitro de leche, 100 gramos de cebolla, cuatro dientes de ajo, perejil, unas rebanadas de pan muy finas y fritas, una hoja de laurel, una poquita de nuez moscada rallada, azafrán sal, pimienta y 125 granos de aceite.

    MODO DE HACERLO: Póngase el aceite al fuego, dórense los ajos y el pan y pásense al mortero. Fríase la cebolla y únase a los ajos. Échese el rape bien lavado y partido a trozos en el perol con la leche y el azafrán, las especias majadas y el perejil picado. Macháquese lo que tenemos en el mortero y agréguese al guiso, dejándolo hervir mansamente hasta cocerlo. Pruébese de sal y apártese en una salsa conservadita. Sírvase rodeando la fuente de picatostes.  ¡Que lo disfrutéis!

                                                                                                      RoCastrillo

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22 enero 2012 7 22 /01 /enero /2012 16:11

     Literalmente, reproduzco el texto que mi abuela Carmen escribiera, hace casi un siglo, en el cuaderno de cocina dedicado al pescado

    ¡Riquísima! Acabo de terminar el plato y de tomar la imagen que ilustra estas líneas. No he podido resistir la tentación de probarlo. Son las 14,30 y estoy esperando que mi hijo termine de hacer sus deberes para comer. Estamos los dos solos y va a sobrar, pero así ha surgido. Hoy mis amigas tenían compromisos familiares y ninguna ha podido apuntarse a la fiesta de la merluza a la española. Mañana espero la visita de Olivia N., encantada de compartir conmigo el placer de degustar tan antigua y tradicional receta. Por mi parte, os aseguro que no me importará repetir comida. Más bien al contrario: lo haré muy gustosa. 

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    Esta mañana me he levantado temprano para ser domingo. Exactamente, a las 10,15. He desayunado, he recogido la ropa y he puesto la lavadora. Mi hijo dormía y el silencio reinaba en casa. He sacado los ingredientes necesarios para la receta y, antes de meterme en faena, he pensado en qué música podría escuchar para acompañar mi quehacer. El gran Carlos Cano ha sido el elegido. Acompañada por María la portuguesa, me he metido en faena. Reproduzco, a continuación, el texto que mi abuela escribiera hace casi un siglo, y que voy a copiar literalmente del cuaderno de cocina dedicado al pescado.

    Ingredientes para 8-10 personas: Dos merluzas de un kilogramo cada una, 125 gramos de tomate, un pimiento verde o marrón, 125 gramos de zanahoria, 100 gramos de cebolla, media cabeza de ajos, un manojo de perejil, 30 almendras peladas y fritas, un vasito de vino, sal, pimienta, nuez moscada, laurel, dos clavos, 200 gramos de aceite, dos huevos, pan rallado para empanarlas y aceite para freirlas.

    Modo de hacerlas: Límpiense perfectamente las merluzas de agallas y espinas, lávense y partense a trozos grandecitos. Por espacio de una hora, ténganse en una fuente rociadas de vino, algo de sal, un diente de ajo y perejil picaditos. Mientras tanto, póngase el aceite al fuego, píquese el tomate lavado y limpio de pipas, la cebolla a cascos, los ajos sueltos y sin pelar, las zanahorias peladas y a trozos, el pimiento, el laurel, clavo, pimienta y nuez moscada. Rehóguense bien y añádase agua, dejándose hervir hasta que esté muy tierno. Cuando todo esté en su punto pásese por un tamiz y añádanse las almendras muy majadas, dándole a todo unas vueltas al fuego para ligar bien la salsa. Empánense los trozos de merluza, fríanse hasta que tomen un bonito color dorado y, bien escurridos, colóquense en la fuente donde han de servirse; ésta debe ser lo suficientemente espaciosa para que no estén unos encima de otros. Una vez todo preparado, viértase sobre ellos la salsa caliente y sazonada, rocíense con el resto del perejil que teníamos bien picadito y sírvanse.

     Hasta aquí hemos llegado con la merluza ya cocinada y en la mesa. ¡Lista para comer! Os aseguro que Adrián y yo hemos disfrutado mucho con esta riquísima comida de domingo. Y, como os contaba antes, estaré encantada de repetir el menú mañana, junto a mi amiga Olivia N, mujer relajada y contenta después de su aventura en Navacerrada.  UN LEÓN DISFRAZADO DE EJECUTIVO

   Espero que os atreváis a preparar esta deliciosa receta. Os aseguro que no entraña dificultad alguna aunque, como la mayoría de las comidas, exige tiempo y paciencia. Las prisas, en la cocina, son malas compañeras de viaje. L@s que viváis en pareja, pedir ayuda al susodicho/a. Y no os voy a decir cuál sería la mejor forma de agradecer dicha ayuda, ja, ja! A buen entendedor, pocas palabras bastan...

   Mañana, como siempre, tendréis un nuevo relato erótico en ABREMELOYA!!! Hasta entonces, feliz -y si es fogosa, mejor- tarde de domingo.

                                                                                     RoCastrillo

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21 enero 2012 6 21 /01 /enero /2012 17:21

   Mi abuela terminó de escribir sus cuadernos de cocina en 1928. Yo empiezo hoy, 20 de enero de 2012, a desvelar sus secretos preparando cada uno de aquellos platos legendarios... Os contaré todo lo que acontezca desde la compra de los ingredientes hasta que sirva el plato en la mesa...

   Con su letra de señorita de alta cuna, mi abuela Doña Carmen Moreno Acebedo empezó a escribir sus cuadernos de cocina en el colegio de Las Esclavas, en Sevilla, donde, además de cocinar, aprendió lo que entonces enseñaban a las niñas bien de la época: montar a caballo en silla de amazona, tocar el piano, bordar, poner una mesa con elegancia o servir los platos adornados con esmero. Cada uno de los cuadernos está dedicado a un elemento base (pescado, pollo, carne, huevos, repostería, etc) Terminó de escribirlos en 1928, poco después de contraer matrimonio y un año antes de que naciera mi padre, su hijo primogénito. Tenía, al parecer, intención de publicarlos, pero nunca llegaron a ver la luz. Su única hija, mi querida tía Rocío, los heredó a su muerte y los ha conservado con mimo hasta hoy.

                                                IMG 1008

    Vi esos cuadernos por primera vez las pasadas Navidades, cuando estuve de vacaciones en mi tierra. Me quedé admirada y fui consciente de que mis dedos temblorosos estaban sujetando una auténtica joya. Y no solo por su riqueza gastronómica -conforman un auténtico tratado de la cocina tradicional españolasino también por el esmero y la paciencia con que fueron escritos.

   Hace varios meses, cuando decidí crear ABREMELOYA, este blog de relatos eróticos y recetas de cocina, mi amiga la actriz y directora Natalia Mateo me aconsejó que viera la película Julie and Julia (2009). Un delicioso largometraje dirigido por Nora Ephron y protagonizado por Meryl Streep y Amy Adams. En la película, la joven Julie decide escribir un blog de cocina preparando todas las recetas de un libro que su admirada Julia, esposa de un diplomático, publicara 40 años atrás. Las imágenes de la cinta brotaron en mi mente emocionada al ver los cuadernos de mi abuela. Decidí emular a Julie y hacer lo mismo: preparar las recetas y explicar su elaboración a los lectores de este blog. Además, como hacía Julie en la cinta, pretendo aderezar el texto contando a mis lectores todo lo acontecido alrededor de cada plato: un relato de lo ocurrido en mi vida desde que salgo a comprar los ingredientes hasta que la comida está en la mesa. Empiezo hoy con la primera de estas recetas: merluza a la española.

   A las 11,30 de la mañana he salido, acompañada de Adrián, mi hijo, a comprar los ingredientes necesarios. Había una cola tremenda en la pescadería, así que hemos decidido no esperar y acudir a un supermercado próximo a casa, cuyo nombre no revelaré mientras no me paguen la publicidad. En el establecimiento en cuestión no había merluza fresca, solo pescadilla. Y como tengo la intención de ser fiel a los escritos de mi abuela y preparar sus platos con los ingredientes exactos, he desechado la pescadilla y he comprado merluza congelada. Después, las verduras y las especias. Me faltaban laurel y perejil. Hemos entrado en un pequeño establecimiento situado en la misma calle donde vivimos y el dependiente, un muchacho de Bangla Desh al que conozco desde hace varios años, me ha preguntado si quería el laurel seco o verde. “No sé, dame el que tenga más sabor”, le he respondido. “No tengo ni idea porque yo no cocino, no me gusta mucho y tampoco tengo tiempo. Tú sí, ¿verdad?”, ha querido saber. “Sí, a mi me encanta y además, me relaja. Ahora voy a empezar a preparar unas recetas que mi abuela escribió a principios del siglo pasado”, le he revelado. Me ha escuchado atento y emocionado... Dado que mi abuela no especificaba el tipo de laurel, he optado por el verde. El dependiente, encantado con la historia de los viejos cuadernos de cocina, no ha querido cobrarme las especias. Le he agradecido el regalo y nos hemos despedido. La mañana avanzaba y he empezado a preocuparme... He recordado que me había comprometido con mi hijo a preparar un bizcocho de limón 4,3,2,1 BIZCOCHO DE LIMÓN 4,3,2, para llevarlo al cumpleaños de su amiga Lucy, que se celebra a las 6 de la tarde. Ya andaba, como es habitual, escasa de tiempo. Hemos terminado de hacer los recados y, al llegar a casa, me he puesto con el bizcocho.

   Las circunstancias que han rodeado mi vida hoy sábado, 21 de enero, me han impedido terminar la “merluza a la española”. Primero tenía que descongelarse y después, estar sumergida en vino blanco durante una hora, tal como se indica en el cuaderno. Materialmente imposible por falta de tiempo. He decidido, pues, dejarlo para mañana y preparar algo sencillo para la comida de hoy. “Huevos fritos con patatas, mamá, por favor”, me ha pedido mi hijo, y he accedido. Después de comer me he puesto a escribir estas líneas...

    Parece que el tiempo ha querido aguarme la fiesta y ha corrido con la velocidad del rayo... Son las cinco de la tarde y os tengo que dejar para llevar a mi hijo al cumpleaños de su amiga. Mañana terminaré de preparar la “merluza a la española”. Aunque me había propuesto descansar los domingos, considero que la ocasión merece un esfuerzo. Por tanto, no os olvidéis de vuestra cita diaria con ABREMELOYA. Una legendaria receta de cocina os estará esperando.

     ¡Que paséis una feliz jornada de sábado!

                                                         RoCastrillo

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14 enero 2012 6 14 /01 /enero /2012 19:10


              UN DESAYUNO PARA ENTUSIASMAR A NIÑOS Y MAYORES

    Hoy os propongo que metáis las manos en la masa para preparar un sencillo y delicioso bizcocho de limón. La receta me la ha dado mi amiga Wynie Smith, que suele prepararlo para la semana que tiene a su hijo en casa. Un desayuno natural y energético que entusiasmará a niños y mayores. Cuenta, además, con la ventaja añadida de ser un alimento mucho más sano y barato que la bollería industrial al uso. Otro de sus alicientes es que se elabora con productos que normalmente se tienen en cualquier casa. Como ahora veréis, no es necesario comprar artículos especiales para regalarse este suculento desayuno.

                                           HNI 0006

   INGREDIENTES: Cuatro huevos y un yogur de limón; del mismo vaso del yogur, tres medidas de harina, dos de azúcar y una de aceite de oliva. Finalmente, la cáscara rayada de un limón y una cucharilla de levadura.

    ELABORACIÓN: Encender el horno a 200 grados, sacar la bandeja y untar el fondo de aceite de oliva o mantequilla. En un recipiente aparte preparar la masa de la siguiente forma: separar las yemas de las claras y batir estas a punto de nieve. A continuación, añadir las yemas y el yogur y mezclar todo. Seguidamente se llena el vaso del yogur tres veces de harina, dos de azúcar y una de aceite de oliva; y se remueve bien toda la mezcla hasta que quede una masa sin grumos. Rayar la cáscara de un limón y añadírla a la masa junto con una cucharada mediana de levadura. Mezclarlo todo de nuevo y echarlo a la bandeja con el fondo previamente untado de aceite de oliva o mantequilla y espolvoreado con un poco de harina. Meter en el horno durante 20-30 minutos a 140 grados. Cuando se enfríe, volcarlo en una bandeja plana y... ¡A disfrutar!

      Os deseo un fin de semana tan apetitoso como este bizcocho. 

    Y la semana próxima, ABREMELOYA!!!  vendrá con NUEVOS y, como siempre, JUGOSOS CONTENIDOS. No olvides tu CITA DIARIA con la LITERATURA ERÓTICA y la COCINA TRADICIONAL, SANA Y ECONÓMICA.

                                                                                                        RoCastrillo

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8 enero 2012 7 08 /01 /enero /2012 12:24

 

    ...Wynie Smith examinaba las doradas cuidadosamente expuestas cuando se dio cuenta de que un apuesto joven la examinaba a ella...

    Un acto tan cotidiano como hacer la compra tambièn puede tener un aliciente erótico... TURBADA POR UN LIGUE IMPREVISTO Wynie lo comprobó el día que fue al súper pensando en una dorada como la que aparece en la imagen. Está cocinada al horno y la receta es muy sencilla. Un plato delicioso para una comida o cena romántica...

                                            HNI_0098.JPG

INGREDIENTES para dos personas: Una dorada limpia y entera, a la que se le han hecho tres o cuatro rajas en el lomo; dos patatas, un pimiento verde, un tomate, 1 cebolla pequeña y dos dientes de ajo laminados. Aceite de oliva, vino blanco, limón y sal.

PREPARACIÓN: Lo primero que hay que hacer es untar el fondo de la bandeja del horno con aceite de oliva. Seguidamente, se cortan las patatas en rodajas gruesas y se extienden por toda la superficie. Se les echa una punta de sal y se pone la dorada sobre la cama de patatas. Se introducen las láminas de ajo en el interior de las rajas del pescado.  Se cortan a cuadritos la cebolla, el tomate y el pimiento y se esparcen sobre el pescado y las patatas de forma armónica y agradable para la vista. En un vaso se mezclan vino blanco (algo más de medio), dos o tres dedos de aceite de oliva, un buen chorro de limón y sal). Se riega cuidadosamente con esta mezcla toda la superficie de la bandeja y se introduce en el horno precalentado a 180º durante media hora.

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8 enero 2012 7 08 /01 /enero /2012 00:07

 

      La turbación de un ligue imprevisto... y el aliciente de una riquísima dorada

 

                                       HNI_0099.JPG

 

              Mi amiga Wynie Smith acaba de enviarme esta foto por e-mail. Es la dorada que compró en Carrefour el día que ligó con el muchacho de ojos transparentes. TURBADA POR UN LIGUE IMPREVISTO. La ha cocinado al horno, en cama de patatas y con aderezo de verduras de la huerta. Aunque os dé la impresión de que tiene mucha historia, es bastante sencilla de preparar. Mañana os escribo la receta. Wynie no ha podido dejármela porque tenía una cita y mucha prisa. (Ya os daré noticias del encuentro) ¡Que paséis una feliz -y si es fogosa, mejor- noche de sábado! 

                                                                                                                    RoCastrillo


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