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21 abril 2012 6 21 /04 /abril /2012 16:30

      Muy fácil de hacer y en media hora, ¡listo!

    Os propongo meter las manos en la masa para preparar un exquisito bizcocho de frutas y nueces. Ideal para el desayuno o la merienda, es muy nutritivo y entusiasma a los niños. La receta es muy similar a la del   BIZCOCHO DE LIMÓN 4,3,2. En media hora como mucho está listo y su elaboración es muy fácil.

                                         HNI_0076.JPG

INGREDIENTES: Cuatro huevos, un yogur de pera o plátano, 2 peras, un plátano, 20 nueces y canela molida. Del mismo vaso del yogur, tres medidas de harina, dos de azúcar y una de aceite de oliva. Finalmente, una cucharilla de levadura.

ELABORACIÓN: Encender el horno a 200 grados, sacar la bandeja, untar el fondo de un recipiente hondo de aceite de oliva o mantequilla y espolvorear con un poco de harina. En un bol aparte, elaborar la masa de la siguiente forma: batir los cuatro huevos y añadir el yogur de pera o plátano. A continuación, llenar el vaso del yogur tres veces de harina, dos de azúcar y una de aceite de oliva. Remover bien toda la mezcla hasta que quede una masa sin grumos. Cortar las peras y el plátano en láminas finas y desmenuzar las nueces. Añadír a la masa las nueces y las frutas troceadas junto con una cucharada pequeña de levadura y otra de canela molida. Remover hasta mezclarlo todo de nuevo y echarlo al recipiente que preparamos al principio con el fondo previamente untado de aceite de oliva o mantequilla y espolvoreado de harina. Meter en el horno durante 20-25 minutos a 140-150º. Cuando se enfríe, volcarlo en una bandeja plana y... ¡A disfrutar!

               

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15 abril 2012 7 15 /04 /abril /2012 13:18

                              ¡Un guiso rápido para una cena concurrida!

    Ayer tuve reunión femenina en casa. Vinieron Katty Lloyd, Olivia N. y Wynie Smith MIS AMIGAS con sus hijos, además de una invitada de excepción: Paloma Soñadora  DESQUICIADAS POR LOS HOMBRES Algo más tarde, el grupo se amplió con dos amigas de esta última. Teníamos motivos para estar contentas: Ábremelo Ya acababa de superar las 10.000 visitas, y La Soñadora anunció que se traslada a vivir a Madrid. Olivia trajo un chocolate riquísimo. Lo preparamos para la merienda y lo servimos acompañado de los repápalos que yo había cocinado un poco antes. REPÁPALOS, EL DULCE SABOR DE LA INFANCIA ¡Niños y mayores disfrutamos de lo lindo con tanta golosina junta!

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    Estábamos tan entretenidas que el tiempo pasó sin que nos diéramos cuenta y la hora de cenar se nos echó encima... Yo había comprado por la mañana un kilo de ternera para guisarla siguiendo una de las recetas del cuaderno de carnes de mi abuela LA HISTORIA DEL "CUADERNO DE CARNES" DE MI ABUELA, pero no tenía muy claro cuál escoger. En vista de las circunstancias, elegí una de las más fáciles: carne de ternera encebollada. La puse en la olla exprés y en poco más de media hora teníamos sobre la mesa una cena suculenta. Enumero en primer lugar los ingredientes y, a continuación, reproduzco literalmente el modo de hacerla, tal como mi abuela lo escribió en su cuaderno.

INGREDIENTES: Un kilogramo de carne magra de ternera, 400 gramos de cebolla, un diente de ajo, una hoja de laurel, cuatro clavos de especia, 12 granos de pimienta entera, una miga de pan mojada, medio decilitro de vinagre, sal y 125 gramos de aceite.

MODO DE HACERLA: Limpia la carne de huesillos y piltrafas, se parte a trozos regulares. Se pone al fuego el aceite, se echa el ajo y, en cuanto se dore, los trozos de carne, la cebolla a cascos, el laurel, la pimienta, el clavo y el vinagre. Con este aliño déjese refreír, sacudiendo la olla por las asas para que no se queme. Una vez bien rehogada se incorpora el pan y se va añadiendo agua poco a poco hasta que esté muy tierna. Entonces se pasa la salsa por tamiz, se rectifica el sabor y se sirve caliente. La salsa ha de quedar espesita por la cebolla.

    Hasta aquí el texto que mi abuela dejó escrito. Me llamó la atención la primera frase -“limpia la carne de huesillos y piltrafas”- que en la actualidad ha perdido su sentido. En cualquier carnicería venden la ternera limpia y troceada. Si la opción es un supermercado, hay bandejas de ternera “especial para guisar”, que vienen con la carne ya limpia y partida. Destaco, asimismo, otra frase del final de la receta: “se rectifica el sabor”. Doy por hecho que se refiere a la sal y guarda una relación directa con la forma de actuar para que la carne se quede tierna, “añadiendo agua poco a poco”. Yo opté por ganar tiempo y ahorré este paso. Una vez incorporado el pan, cubrí el guiso de agua y puse la olla a presión durante media hora. La carne salió tiernísima y no hizo falta rectificar la sal.

    Aconsejo este último modo de elaboración por dos razones fundamentales en los tiempos que corren: rapidez y economía. Es obvio que en media hora se consume menos energía que en hora y media, que sería el tiempo que hubiera necesitado en caso de optar por la forma que apuntaba mi abuela, “añadiendo agua poco a poco hasta que esté muy tierna...” Guisada en la olla exprés, tal como yo lo hice, se ahorra mucho tiempo y se consigue un resultado excelente: la ternera sale blanda y jugosa. ¡Espero que os animéis con este sencillo guisado y lo disfrutéis!

      ¡Feliz domingo! 

      Y mañana, como cada lunes, un nuevo relato erótico os espera en estas páginas.

                                                                                               RoCastrillo

 

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14 abril 2012 6 14 /04 /abril /2012 11:01

                 Una especie de masa de pan frita, ideal para meriendas infantiles 

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   Los repápalos son una especie de masa de pan frita que se comen envueltos en azúcar y miel. Mi madre no acostumbraba a hacerlos, aunque eran mi merienda preferida en la infancia. Los preparaba la madre de mis amigas Paqui y Mary Blanco, las mellizas, para sus cumpleaños y en ocasiones especiales. Hace poco me llegaron recuerdos de aquel sabor especial y me propuse conseguir la receta. Las mellizas no la tenían, pero me pusieron en contacto con Toñi Núñez, otra amiga de la niñez, cuya madre los sigue elaborando para sus nietos. Yo los preparé ayer para mi hijo y sus amigos y triunfé. Niños y madres disfrutamos de lo lindo con el sabor de la antigua y exquisita merienda. Reproduzco a continuaciónla receta de Josefa Espina, la madre de Toñi.

INGREDIENTES: ½ kilo de harina, un sobre de levadura, una pizca de sal, un vaso de vino blanco y un vaso de aceite de oliva.

MODO DE ELABORACIÓN: Se mezclan en un bol la harina, la sal y la levadura. Por separado, se ponen a calentar el vino y el aceite. Cuando estén templados se van agregando poco a poco a la mezcla anterior y se trabaja con las manos hasta que quede una masa consistente como la del pan. Este preparado se tapa con un paño y de deja reposar durante media hora aproximadamente. Transcurrido ese tiempo, se coge un trozo de masa y se estira con un rodillo o una botella de cristal. A continuación, se va cortando la masa a trozos con un cuchillo, procurando darles forma de rectángulo o romboide. Finalmente, se fríen en aceite de oliva hasta que adquieran un tono dorado. Se sirven espolvoreados en azúcar o mojados en miel, a gusto de cada cual.

    La preparación de esta riquísima y nutritiva merienda no resulta nada complicada, aunque sí algo entretenida. La recomiendo, en especial, a los padres y madres de familia. ¡A los niños les encanta!

    Y mañana, como cada fin de semana, prepararé una de las recetas con solera de los viejos cuadernos de cocina que escribió mi abuela hace más de 80 añosRECETAS CON MUCHA SOLERA    ¡Os espero!

 

                                                                                    RoCastrillo

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8 abril 2012 7 08 /04 /abril /2012 17:16

     UN MAGNÍFICO RECONSTITUYENTE PARA EL FINAL DE LAS VACACIONES

    Este potaje de garbanzos y verduras que os presento hoy lo cocina mi madre para los días de vigilia. En mi caso, lo he preparado porque me resulta riquísimo, muy nutritivo y nada grasiento. No lleva carne ni tocino, por tanto, no engorda y sí constituye un magnifico reconstituyente para enfrentarnos a la vorágine cotidiana después de varios días de fiesta. Si optáis por la olla exprés, como yo he hecho, está listo en media hora. Empiezo con los ingredientes y, a continuación, relato el modo de elaborarlo.

                                            PICT0019.JPG

INGREDIENTES para 4-6 personas: ½ kilo de garbanzos, aceite de oliva, sal, agua, un tomate grande, un pimiento verde, dos zanahorias, 1 cabeza de ajo, una cebolla, pimienta negra, clavo, comino, perejil, una hoja de laurel, una cucharadita de harina y otra de pimentón dulce.

MODO DE PREPARACIÓN; Se ponen los garbanzos en agua un día antes. En el momento de cocinarlos, se echa un chorro de aceite de oliva en la olla, se pone al fuego y se le añaden los garbanzos, 1 tomate entero pelado, 1 pimiento verde limpio de pepitas, una cabeza de ajo entera, media cebolla, una pizca de pimienta, clavo, laurel, perejil, sal y agua hasta cubrir los garbanzos. Se tapa la olla y se deja hacer durante media hora. En ese tiempo se coge la otra media cebolla y se refríe en una sartén con aceite de oliva. Cuando se está empezando a dorar se le echa una cucharadita de harina y, en el momento en que la harina tome color, se le agrega una cucharada de pimentón dulce y se retira del fuego unos segundos después, porque el pimentón se quema muy rápido y es preciso apartarlo andes de que esto ocurra. Cuando la olla pite, se destapa, se le agrega la cebolla que teníamos en la sartén con la harina y el pimentón y se remueve muy bien para que se mezcle todo. Luego se separa la verdura entera, se pasa por el pasapuré o chino y se vuelve a poner a la olla. Se remueve todo de nuevo, se prueba de sal y, si ya está listo, ¡a comer!

¡Feliz tarde de domingo! ¡Y a empezar la cotidianidad con buen ánimo y energías renovadas!. No olvidéis que mañana lunes vuelven, como siempre, los relatos eróticos de ABREMELOYA

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6 abril 2012 5 06 /04 /abril /2012 14:46

     En vacaciones, nuestro cuerpo se merece que lo mimemos...

    Esta mañana me he levantado con hambre y ganas de agasajar a mi cuerpo con un desayuno para golosos: picatostes. Son muy fáciles de hacer y están riquísimos. En teoría, engordan, pero no hay que preocuparse. Estamos de vacaciones y, entre tanta torrija y dulce típico de Semana Santa, he pensado que tampoco se iba a caer el mundo por unos picatostes. Sobre todo, porque dentro de poco habrá que empezar la mítica "operaciòn bikini", a la que nos entregamos muchas mujeres en los meses previos al verano, y los gramos de más que ahora nos aporten unos picatostes pasarán a la historia de las calorías quemadas... 

                                             PICT0003.JPG

    Esta receta es ideal para tiempos de crisis como los que vivimos y, en mayor medida, para las personas que se quejan de que siempre les sobra pan y les da pena tirarlo, puesto que se hace con pan duro de dos o tres días. Paso a citar los ingredientes y, a continuación el modo de hacerlos.

INGREDIENTES: Pan duro y cortado a trozos, leche, canela molida, azúcar y aceite de oliva.

MODO DE ELABORACIÓN: El primer paso consiste en cortar el pan, aproximadamente en cuatro trozos por cada rebanada. Después se llena un plato hondo de leche, se le echa una cucharada grande de azúcar y se remueve hasta disolverla. Se mojan los trozos de pan y se fríen en aceite de oliva muy caliente. El truco consiste en freírlos muy poco tiempo para que no se pongan negros y sacarlos en un plato cubierto con papel de cocina, con el objetivo de que absorban el aceite y queden crujientes por fuera y blanditos por dentro, que es de lo que se trata... Finalmente, se envuelven en azúcar y canela molida.  ¡Deliciosos!

                                                                                                       RoCastrillo

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1 abril 2012 7 01 /04 /abril /2012 13:45

                           PRIMERA RECETA: TERNERA A LA JARDINERA

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   Hoy inauguro el cuaderno que mi abuela dedicó a la carne. Me llegó la semana pasada cuidadosamente envuelto, por correo certificado. Debo confesar que al abrirlo y repasar sus páginas me decepcioné. La mayoría de las recetas que contiene son de animales autóctonos de la tierra. Para ser más precisos, del Coto de Doñana, una gran extensión de terreno situada entre las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, que pasó de ser coto de caza de reyes y aristócratas para convertirse, en 1969, en el Parque Nacional de Doñana, considerado hoy como lamayor reserva biológica de Europa. En la época de mi abuela, dichos terrenos, que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad en 1994, eran propiedad privada. Solo sus dueños podían cazar allí, aunque la actividad furtiva constituía el medio de vida de muchas familias de los pueblos colindantes. Mi padre me ha contado que las mujeres de los cazadores iban por las casas a vender “de tapadillo” conejos, patos, faisanes, codornices y piezas de carne de ciervos y jabalíes. Él mismo me ha confesado que, con 16 años, cazaba conejos y pájaros al ponerse el sol en Doñana, con el permiso de un guarda que era amigo de mi abuelo y hacía la vista gorda cuando él llegaba a caballo con su escopeta.

   Las tierras de Doñana están pegadas a Almonte, mi pueblo natal, en la provincia de Huelva. Y, como tantas familias del lugar, la mía era gran consumidora de carne de caza, según los recuerdos de mi padre y los escritos de mi abuela. De hecho, la mayor parte del cuaderno de carnes está dedicado a recetas de pato, aves -pajaritos, faisán y codorniz- conejo, ciervo y jabato o jabalí. He decidido saltarme estas recetas por dos motivos: el primero, que no me gusta comer dichas carnes y no las voy a cocinar para no probarlas. El segundo, que muchos son platos ya en desuso -ahora nadie come pajaritos fritos, por ejemplo- y otros se basan en alimentos difíciles de conseguir en la actualidad y, por tanto, de elevado coste, como el faisán o la codorniz.

    Una vez tomada esta decisión seguí pasando las páginas del cuaderno y, al final, encontré lo que deseaba: un capítulo de “carnes y sus salsas”, integrado básicamente por recetas de ternera y alguna de cerdo. Esta mañana me he levantado temprano, con la novelería de preparar la primera de ellas: TERNERA A LA JARDINERA. Un guiso típico de la cocina tradicional española que copio literalmente del cuaderno, tal como lo escribió mi abuela.

INGREDIENTES: Un kilogramo de carne de ternera (solomillo o masa de la pierna), 125 gramos de manteca de cerdo, dos cebollas regulares, media cabeza de ajos, dos tomates, sal y media cucharadita de especias.

MANERA DE HACERLA: Escójase el trozo de masa y límpiese de nervios y tendones. Póngase al fuego la manteca en un perol, échese la carne y déjese dorar. Añádase la cebolla a cascos, los ajos enteros, el tomate partido, la sal y déjese hervir para que se impregne del aliño. Cuando se haya refrito un poco añádanse las zanahorias enteras y una poca de agua caliente, o mejor, caldo. Déjese hervir a fuego regular hasta que esté casi tierna. Un cuarto de hora antes de apartarla se pasa la salsa por un tamiz (la zanahoria se saca) y se añade el clavo, pimienta y nuez moscada. La zanahoria se parte a tiritas y se echa en el guiso. Se prueba de sal y se aparta en buen punto. Colóquese la carne en el centro de la fuente, viértase la salsa, rocíese de perejil picadito y sírvase caliente.

    Hasta aquí el texto literal de mi abuela. Como es lógico, guarda muchas reminiscencias de la época en la que fue escrito. En este sentido, a la hora de preparar el guiso me he permitido la licencia de realizar pequeños cambios, con el fin de adaptar la receta al momento actual. No he comprado una pieza “de solomillo o masa de la pierna”, como reza en el manuscrito original, sino carne de ternera troceada, especial para guisar. Tampoco he pasado la salsa por un tamiz, sino por el pasapuré o chino. Y he preparado el guiso en la olla exprés, un utensilio de cocina que no existía cuando mi abuela escribió sus cuadernos de cocina. La he cerrado a presión después de añadir el "agua o caldo" (he usado un caldo de verduras) y en 20 minutos la he retirado del fuego, destapado y probado la carne. He celebrado con unos sorbos de vino tinto que ya estaba tierna y muy sabrosa.

    Os aseguro que esta “ternera a la Jardinera” es altamente recomendable por su sabor y su rápida y sencilla preparación. Si se usa la olla exprés, el tiempo empleado desde que se empieza a preparar hasta servir la ternera en la mesa apenas sobrepasa la media hora. ¡Os animo a probarla!

                                             Feliz -y si es fogosa, mejor- tarde de domingo.

                                                                                                        RoCastrillo

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30 marzo 2012 5 30 /03 /marzo /2012 16:02

      El sabor de la cocina casera  en una golosina de leche y miel

     Hoy he preparado el más clásico de los dulces de Semana Santa: torrijas. Mi madre, que es una gran cocinera, me ha dado la receta con su peculiar estilo, es decir, a cálculo. Ella se mete entre fogones y no entiende de más medidas que la experiencia y el instinto. Tampoco tiene respuesta para los tiempos de cocción. “La miel tiene que hervir un ratito”, me dice. "¿Cuánto, cinco minutos, por ejemplo?", le pregunto. "No sé, eso lo ves tú, cuando esté un poco espesita..." Me he arriesgado a hacerlas tal como ella me lo ha explicado, sin tiempos ni medidas. Una vez terminadas y probadas, os confirmo que me han salido deliciosas. He tenido la precaución de tomar todas las medidas de los ingredientes que he utilizado, para escribir la receta de forma que no presente problemas ni dudas a la hora de su elaboración. He comprado un pan especial para torrijas, lo he cortado y me han salido, exactamente, 17 unidades. Enumero los ingredientes y, a continuación, explico cómo se elaboran.

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INGREDIENTES: Un pan especial para torrijas, aceite de oliva, ¾ litros de leche, 4 huevos, la cáscara de dos limones, una rama de canela, dos cucharadas grandes y colmadas de azúcar y medio litro de miel.

MODO DE ELABORACIÓN: Se pone la leche al fuego en una cacerola y se le añade el azúcar, la canela en rama y la cáscara de limón. Cuando empiece a hervir se retira del fuego, se deja enfriar y se reserva. A continuación se parte el pan especial para torrijas en rebanadas gruesas, de algo más de un dedo de espesor. Estas rebanadas se mojan por ambos lados en la leche que teníamos reservada una vez que esté fría y se dejan reposar durante media hora aproximadamente. Transcurrido ese tiempo se pone aceite de oliva al fuego en cantidad suficiente para freír y se le echa una cáscara de limón para que le dé sabor. Cuando el aceite esté caliente, se retira el limón y se deja a fuego medio. En un plato hondo se baten los cuatro huevos, se mojan en ellos las torrijas, una a una, y se van friendo en el aceite hasta que adquieran un tono dorado. Una vez fritas toca el último paso: el enmelado. Para ello se pone la miel al fuego y se deja hervir unos cinco minutos. Se retira del fuego y, en ese mismo momento, con la miel caliente, se van mojando en ella las torrijas por ambos lados y colocándose en la fuente donde vayan a servirse.

  Las torrijas constituyen un postre delicioso y nutritivo. Su elaboración no es nada complicada, aunque requiere lo de siempre: paciencia. Os animo a prepararlas en casa. Salen mucho más ricas y, por supuesto, más económicas que las que se venden en la calle. ¡A cocinar y a disfrutar!

                                                                                                RoCastrillo

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25 marzo 2012 7 25 /03 /marzo /2012 14:51

     Un plato que mezcla ingredientes típicos de las cocinas catalana y andaluza

     La receta que os presento hoy es una invención de mi prima Simonetta DE SIMÓN A SIMONETTA y mezcla ingredientes típicos de las cocinas catalana y andaluza. Su elaboración es muy sencilla y su sabor resulta exquisito y original. Dejo los ingredientes para seis personas y recomiendo prepararlo para una ocasión especial en que tengáis invitados a comer o a cenar. ¡Os garantizo un triunfo seguro! Mi prima Simonetta, que es muy solidaria, tiene dos versiones de esta receta, en función de los bolsillos: una con solomillo ibérico y otra elaborada con solomillo de cerdo blanco, mucho más económico. La preparación es idéntica para los dos tipos.

                                        HNI_0024.JPG

 

INGREDIENTES: Dos solomillos de cerdo enteros, 300 gramos de champiñones naturales, cinco dientes de ajo pelados y enteros, un vaso de cava, ¼ de litro de nata para cocinar, aceite de oliva y sal.

MODO DE ELABORACIÓN: Se pone al fuego una cacerola grande con aceite de oliva, se refríen los dientes de ajo enteros y, cuando estén dorados, se sacan, se machacan con un tenedor y se reservan. En el mismo aceite se echan los dos solomillos enteros y se remueven hasta que adquieran un color pardo y uniforme en su parte exterior. Se laminan los champiñones y se agregan a la carne. Una vez que el champiñón esté tierno, se le añade el vaso de cava, la sal y los ajos machacados que teníamos reservados. Se tapa el recipiente y se deja cocinar hasta que el cava se haya consumido casi por completo. Llegado ese momento, se le añade la nata y se vuelve a tapar. El solomillo estará casi tierno en un tiempo aproximado de media hora. Pasado este tiempo, se deja el fuego al mínimo, se sacan los solomillos, se parten en filetes de un centímetro de grosor y se vuelven a incorporar a la salsa que teníamos a fuego mínimo. Se deja cocinar todo unos diez minutos más, se apartan los filetes de solomillo y se sirven adornados con la salsa y los champiñones.

¡FELIZ TARDE DE DOMINGO!

                                                                                                           RoCastrillo

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23 marzo 2012 5 23 /03 /marzo /2012 15:18

      ¡Un postre muy nutritivo, económico y fácil de preparar!                                                                      Gusta mucho a los niños por su sabor dulce

    Las poleás son un plato muy antiguo y típico de Andalucía: una especie de pasta elaborada con harina, leche, aceite de oliva y una especia conocida con el nombre de matalauva, equivalente al actual anís en grano. Antes de darme la receta, mi madre me contó que, en los duros tiempos de la posguerra española, constituían la base alimentaria de muchas familias pobres. “Y ricas”, la interrumpió mi padre, “porque no solo los pobres pasaban necesidad en aquella época. La única diferencia -precisó- es que en las familias más acomodadas se preparaban con leche, y en los hogares donde lo único que había era escasez, sustituían la leche por agua”.

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    El progreso redujo el uso de este plato popular a la sobremesa y caracterizó su uso actual, como postre típico de la época de Cuaresma. Además de económico, es muy sencillo de preparar y está riquísimo. La receta que dejo a continuación es una muestra, para una o dos personas como máximo. En caso de que alguien quiera prepararla para un mayor número de personas, basta con multiplicar las cantidades por el número de comensales.

INGREDIENTES: ¼ litro de leche, dos cucharadas grandes y rasas de harina, 3 de aceite de oliva, 3 de azúcar, una cucharada pequeña de matalauva o anís en grano, una cáscara de limón, una pizca de sal, canela molida para espolvorear y miel como acompañamiento.

MODO DE ELABORACIÓN: Lo primero que hay que hacer es poner el aceite al fuego y freír en él el anís en grano, con la intención de que coja el sabor (un par de segundos son suficientes). Se retira del fuego y, una vez frio, se cuela, se tira la especia y se reserva el aceite. A continuación se disuelven en la leche, en frío, el harina y el azúcar, con cuidado de que no queden grumos. Al preparado resultante se le añade la pizca de sal, el aceite que teníamos reservado y la cáscara de limón. Se pone la mezcla al fuego y se remueve constantemente, hasta que hierva y espese. Una vez conseguido ésto, se aparta y se echa en la fuente donde vaya a presentarse. Finalmente, se espolvorea con canela molida y se sirve acompañado de un cuenco de miel, para que cada persona se ponga la cantidad que desee. Las poleás se pueden tomar frías o calientes, según gustos. Yo las tomé ayer a temperatura ambiente, les añadí una cucharadita de miel y estaban buenísimas.

Un postre muy nutritivo, económico, fácil de hacer y que gusta mucho a los niños por su sabor dulce. ¡Os animo a prepararlas!

                                                                                                RoCastrillo

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17 marzo 2012 6 17 /03 /marzo /2012 15:38

    El albondigón se rompía por todas partes y yo, en plan almodovariano, me puse al borde de un ataque de nervios...

    Esta mañana me he levantado con la ilusión de preparar un albondigón en salsa. La receta, muy similar a la de las albóndigas, es un clásico de mi madre. Y, precisamente porque ella lo guisa con mucha frecuencia, no tiene las cantidades controladas de forma exacta. Su guía es la experiencia y el ojo clínico en la cocina. Por mi parte, debo confesar que he fracasado estrepitosamente y, en plan almodovariano, me he puesto al borde de un ataque de nervios, con el albondigón que se me rompía por todas partes y el teléfono sin parar de sonar...¡Que horror, menuda mañana!

                                        IMG_0858-copia-1.JPG

    Nunca me he dedicado a la cocina profesionalmente, pero sí me considero una cocinera experta, con mucha paciencia y mayor entusiasmo. Llevo guisando desde los 18 años, cuando abandoné el nido familiar para venir a Madrid a estudiar Periodismo, y ya he pasado los 40. Digo esto porque pensaba que había reunido el suficiente bagaje como para atreverme con una receta que, en teoría, no tiene más ciencia que la maña. Pero esta mañana, al comprobar que el dichoso albondigón se resquebrajaba y me iba a resultar imposible presentarlo de forma adecuada, he librado una auténtica batalla con la desesperación y los nervios y me he rendido. He dejado la pieza de carne deshecha en varios trozos en la cacerola y he corrido a coger el teléfono por enésima vez. He escuchado la voz de mi amiga Olivia N. al otro lado del hilo y, debido a la confianza existente entre nosotras, me he sentido con el derecho a contarle mis desventuras gastronómicas y a llorar como una posesa.

    -No pasa nada, mujer. Todo te sale siempre muy bien. Por un día que falles no se va a caer el mundo. Aunque no tenga buen aspecto, seguro que está riquísimo.

    -No sé, no lo he probado y ya no tengo tiempo de preparar otra cosa, sollozaba yo...

   -Pruébalo ahora, por favor. Una cosa es que no esté en condiciones para fotografiarlo y ponerlo en el blog y otra muy distinta es que no se pueda ni comer. Seguro que esto último no ha ocurrido.

     He corrido a probarlo y me he calmado al comprobar que la carne estaba riquísima. Al menos, mi hijo y yo tenemos resuelta la comida de hoy. No obstante, me disgusta dejaros, queridos lectores, sin la acostumbrada imagen gastronómica del sábado. Lo que sí voy a hacer es escribir la receta, por si algún atrevido/a se anima y lo consigue. (Si alguien lo hace, que no deje de contármelo, por favor).

    INGREDIENTES: Medio kilo de carne picada de ternera, un huevo, dos dientes de ajo, una cebolla mediana, pan rallado, harina, aceite de oliva, una rama de perejil, una hoja de laurel, un vaso de vino, un vaso de agua, sal y una pizca de pimienta.

     MODO DE ELABORACIÓN: Se bate un huevo, se pican los ajos y el perejil muy menuditos y se le añaden. Se salpimenta la carne y se envuelve en esa mezcla. Se le agrega pan rallado y se une muy bien todo con las manos, hasta que quede una masa compacta. Se moldea con ella el albondigón de forma que adquiera un tamaño ovalado, como de huevo gigante, y se reboza en harina de trigo. Seguidamente, se fríe un poco en aceite de oliva y se reserva. En ese mismo aceite se echa la cebolla muy picadita y, cuando esté tierna, se le agrega una cucharada pequeña de harina y, una vez que tome color, se le añade al vaso de vino, una pizca de sal y una hoja de laurel y se deja a fuego medio. Cuando el vino se consuma se echa un vaso de agua. En el momento de hervir el agua se incorpora a esta salsa el albondigón que teníamos reservado, se tapa la cacerola y se deja a fuego medio hasta que esté tierno (aproximadamente media hora). Transcurrida la mitad del tiempo, es importante darle la vuelta al albondigón con mucho cuidado para que no se deshaga. Una vez guisado, se deja enfriar y se parte a rodajas como si fuera fiambre. Esta última operación no puede hacerse hasta que la carne no esté completamente fría. A la hora de comerlo se sirve con la salsa caliente por encima y se acompaña con una guarnición de patatas fritas o arroz blanco.

     Mi desventura gastronómica de hoy ha ocurrido en el momento de freir el albondigón. Comprobé desconsolada que se resquebrajaba por varios sitios sin que pudiera hacer nada para evitarlo. El error, según mi madre, ha estado en la cantidad de pan rallado, por exceso o por defecto (como ella cocina a cálculo, no supo decirme la cantidad exacta). Sí me soltó la siguiente frase, una vez constatado el fracaso, para consolarme: “al que cose y amasa de todo le pasa”.

    Dicen que no hay ficción que supere a la realidad. Como recordaréis, me inspiré en la película Julie and Julia (2009) RECETAS CON MUCHA SOLERA  cuando decidí preparar las recetas de las mujeres de mi familia (mi madre, mi abuela y mi bisabuela). Pues bien: me ha pasado esta mañana lo que alguna vez también ocurrió a Julia en la citada cinta. He fallado y no he podido presentar el plato como me hubiera gustado. Como siempre me gusta ilustrar con una imagen los textos de este blog, reproduzco unas fotografías que me hizo mi amiga Katty Lloyd mientras preparaba la primera receta publicada en Ábremelo Ya:: Estofado de Patatas en Paseo.

     No quería terminar esta crónica sin decir que me he reído un poco de mi misma mientras la escribía. Al menos,  no me falta sentido del humor.

     ¡Que paséis un feliz fin de semana! Y os recuerdo que el lunes, un nuevo relato erótico os esperará en estas páginas...

                                                                                    RoCastrillo

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Published by abremeloya - en RECETAS CON SOLERA
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