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11 julio 2012 3 11 /07 /julio /2012 19:31

     Besos mojados en la calma del agua clara...

   Katty Lloyd anda deshojando la margarita entre varios pretendientes. Antes de tomarse unas vacaciones familiares -que disfrutará en compañía de su madre y de su hijo- quiere darle alguna alegría a su cuerpo que mitigue el aburrimiento de estos tediosos días de calor en el asfalto madrileño. Por la ausencia de llamadas o mensajes de su parte, no llegó a citarse con el arquitecto al que había conocido en un portal de relaciones de Internet. Tampoco lo hizo con EL MUSCULOSO, debido a la falta de acuerdo para compaginar la agenda de ambos. En la lista faltaba El Pijo que, en honor a la verdad, había sido el que más había insistido en que quedaran antes de que ella se marchara.

                                             Piscina-Katty.jpg

    En su imponente automóvil rojo, El Pijo la recogió en la puerta de su casa y la llevó a cenar a un exclusivo restaurante en la lujosa urbanización privada donde él residía, a unos quince kilómetros de Madrid.

    Katty se encontraba como pez en el agua en aquel ambiente sofisticado y elegante del que empezó a disfrutar nada más cruzar la cancela de hierro por la que se accedía a la urbanización y recibir el afectuoso saludo de los guardas de seguridad que custodiaban la entrada. Circulando a escasa velocidad, contemplaba la vasta extensión de los terrenos que ocupaban unas mansiones ocultas tras la frondosa vegetación que las protegía de miradas intrusas. No se veía una sola edificación desde el exterior, aunque podía adivinarse lo grandes que eran.

    El día cedía el paso a la noche y, por las aceras anchas que rodeaban vistosos jardines cuidados con esmero, Katty observaba el paseo lento y relajado de las señoras vestidas de alta costura que chismorreaban entre ellas, seguidas de las criadas uniformadas llevando los carritos de los niños. El aura de sofisticación que envolvía el ambiente continuó en el restaurante, donde los trataron con delicado refinamiento, y tuvo su colofón de oro en la gran mansión donde el pijo residía con sus padres, que se habían marchado de vacaciones. El Pijo es hijo único, por tanto, estaban solos en la interminable vivienda. Cuando llegaron, él la condujo a su habitación, abrió el ventanal y le mostró la fabulosa piscina en la que iban a bañarse desnudos con la tranquilidad absoluta de que nadie los vería ni los perturbaría.

    Besos mojados en la calma del agua clara, manos que acariciaban con mimo y boca que se esmeraba en provocar placer. El sueño de Emi Abbott. El caballero. La mansión. La piscina. Y el amor. La ambición de Katty que parecía haberse cumplido.  LOS HOMBRES DE KATTY

     Solo cuando sintió en su interior aquel penecillo que apenas se dejaba sentir, despertó del encantamiento y pudo dar carta de certeza a las palabras de su amiga Wynie. “lo perfecto no existe”. No obstante, miró a su alrededor, pensó que era feliz y se propuso disfrutar de la intensidad del momento. Del que estaba viviendo y de los que tuvieran que llegar junto a aquel maduro joven de 30 años, inteligente, buen conversador, con sentido del humor y, además, rico. “A veces pasa que has encontrado lo que buscas y no sabes que lo tienes delante”, pensó al tiempo que cerraba los ojos para deleitarse con las gozosas y delicadas caricias que estaba recibiendo...

                                                                                                        RoCastrillo

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10 julio 2012 2 10 /07 /julio /2012 20:17

    Después de constatar que una intrusa argentina se había interpuesto entre ella y El de 28, LA INTRUSA Olivia N. se echó a las calles con la mente y el corazón abiertos a nuevas aventuras amorosas. Sabía que la mejor medicina para olvidarlo era sustituirlo por otro, y en esta ocasión estaba dispuesta a subir al tren que el destino le pusiera por delante...

                                          griton.jpg

    Emi estaba con El Polaco  FOGOSA DESPEDIDA , Katty con El Pijo  LOS HOMBRES DE KATTY y Wynie pasaba por una de sus rachas de inapetencia festiva, así que decidió salir sola. Se fue a una sala de música electrónica en la que conocía a la relaciones públicas. Hacía tiempo que no visitaba ese local y, cuando la vieron aparecer, tanto la relaciones públicas como el DJ residente se deshicieron en elogios y atenciones hacia ella. La invitaron a unas copas y a otras cosas y le presentaron a sus amigos: una actriz de cine y dos hombres: uno, bombero y el otro, creativo publicitario. El bombero era el típico cuerpazo lleno de músculos que podría gustar a cualquier mujer. Sin embargo, Olivia se fijó en el otro, un tipo de poco pelo, ojos grandes y claros y carácter tímido. No era especialmente guapo pero tenía algo que le gustaba. La atracción. El juego de la Física y la Química que el paso de las horas demostró ser mutuo.

    Cuando cerraron la discoteca se fueron a otro lugar. El grupo fue creciendo pero Olivia solo tenía ojos para el creativo, aunque estuviese la mayor parte del tiempo hablando con el bombero. Los intríngulis de la noche, los efluvios de las sustancias ingeridas y los caprichos dela seducción. Lo cierto es que Olivia y el creativo apenas cruzaron palabra en toda la velada.

    Ya de día llegaron a una especie de cafetería-cervecería y se dispusieron a tomar asiento. Fue en este local donde se aclaró la situación y se disiparon las dudas. Olivia se sentó y el creativo se apresuró en hacerlo a su lado. La abrasó con el resplandor de su mirada clara y tomó entre las suyas una de sus manos. Prudente, el bombero se retiró de la escena y el creativo continuó sin soltar ni palabras ni la mano de Olivia. Un rato más tarde, ella sufrió un ataque de cansancio súbito y dijo que se marchaba. Fue a deshacerse de la mano del hombre pero éste, lejos de dejarla libre, la estrechó con fuerza.

    -¿Te importaría soltarme la mano, por favor? Estoy cansada y quiero irme a casa, le susurró al oído.

    -Lo siento, no puedo soltarte. Tendrás que llevarme contigo. Esta noche no quiero perderte.

   -Tu tiempo ha pasado. Te recuerdo que ya es de día, le indicó señalando con el gesto al cielo claro que se divisaba tras las ventanas del local.

     -No me dejes, por favor. Necesito estar a solas contigo y abrazarte.

   -De acuerdo. Vamos a mi casa, pero levántate ya. No puedo seguir aquí ni un segundo más. La cabeza me va a estallar.

    Se despidieron del grupo y tomaron un taxi. Nada más entrar en casa se tiraron en la cama vestidos y se quedaron dormidos. Más tarde, a una hora indeterminada, Olivia abrió los ojos y se vio desnuda y acurrucada entre los brazos del creativo, que también estaba desnudo. Él le acarició los pezones y le pidió que hiciera lo mismo. A ella le resultó extraño, pero obedeció y achuchó con suavidad los pezones masculinos. El creativo empezó a emitir alaridos de placer y Olivia, viendo que el juego le gustaba tanto, acercó su boca a los pectorales y estrujó entre sus labios los botones rosados. Los alaridos se transformaron en gritos cuando ella empezó a mordisquear y a recorrer con sus labios el torso masculino. La lengua de Olivia siguió bajando por el cuerpo del hombre y, al rozar el glande, los gritos aumentaron de intensidad.

    Pese a ser una hembra experta y a haber vivido intensas aventuras sexuales, Olivia nunca había escuchado a un hombre gritar de esa manera. Sus alaridos le sonaban tan femeninos que tenía la sensación de estar con una mujer... Aquellos gritos la excitaban sobremanera y el pene del hombre, que en un principio intuyó pequeño, se estiraba y se movía como si tuviese vida propia e independiente a la de su dueño, que gritaba y gritaba postrado en la cama boca arriba, con una hembra encima de su cuerpo que cabalgaba y galopaba hasta transportarlo a paraísos inexplorados hasta entonces...

                                                                                                                          RoCastrillo

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9 julio 2012 1 09 /07 /julio /2012 19:19

    ...Cerró los ojos y se dejó llevar por la potencia turbadora del deseo irresistible...

      El de 28 se despidió de Olivia sin darse cuenta de que había dejado abierta su sesión de Facebook en el ordenador portátil que reposaba sobre la mesa del salón. OLIVIA, EL ANSIA DEL AMOR IMPOSIBLE Cuando ella se percató del descuido cayó en la tentación de inmiscuirse en el terreno privado del hombre que amaba y comprobó que no era la única mujer que ocupaba su corazón. Según pudo constatar en los mensajes del chat, él había conocido en una estación de tren de cercanías a una dama argentina casada con un acaudalado hombre de negocios, que residía con su marido en Canarias y viajaba de vez en cuando a la capital para emprender nuevas aventuras que aliviaran la rutina de su vida conyugal.

                                                    infidelidad.jpg

    La argentina lo convirtió en su amante y lo citaba en el mismo hotel discreto y elegante que era su hogar durante las temporadas que pernoctaba en la ciudad. Y cuando no estaban juntos sostenían conversaciones ardientes y disfrutaban del sexo vía digital. Ofuscada, Olivia leyó perlas como las que siguen:

-Argentina: Dame tu pistola que le voy a sacar brillo.

-El de 28: Toda para ti, argentinita de mi vida. Cómetela entera.

-Argentina: Qué rica. Te la voy a dejar más afilada que un lápiz.

-El de 28: Sácate las tetas, que te las chupo enteras.

   Una lista de mensajes similares ocupaba varias pantallas, pero Olivia no quiso seguir leyendo. Apagó el ordenador y se disponía a salir de casa cuando llamaron al timbre. Era El de 28, que había reparado en el despiste y se inventó una excusa para volver, con el propósito ineludible de cerrar su página de Facebook. Ella lo recibió sin poder evitar que la ira enrojeciera sus mejillas y una mirada mezcla de asco y desprecio inundara sus ojos negros. Retiró su cara cuando él fue a besarla y le preguntó con desdén:

-¿Se puede saber qué quieres ahora?

-¿Por qué estás tan borde y te alejas cuando voy a besarte?

-Que te bese tu argentinita y te saque todo el brillo que necesites. Adiós.

-No te enfades, Olivia, te lo ruego. Ha sido una torpeza dejar eso abierto... Solo te quiero a ti, te lo juro.

-Déjame en paz. Vete y olvídame, que yo intentaré hacer lo mismo. Sacarte de mi vida, eso es lo único que quiero, ¿te enteras?

    El de 28 no se enteró. Más bien al contrario: se abalanzó hacia ella, la estrechó entre sus brazos y la besó con esa pasión que lo hacía único. Olivia no fue capaz de resistirse a sus caricias y permitió que le desabrochara la camisa, le quitara el sujetador y lamiera sus pezones prominentes. La tumbó en el suelo, recorrió su vientre con la lengua y paseó los labios por toda la superficie de su acuosa intimidad. Abrió sus piernas y la penetró con fuerza mientras le pedía que le dijera que no había en su vida nadie que la hiciera gozar como él. Ella enmudeció, cerró los ojos y se dejó llevar por la potencia turbadora del deseo irresistible. Cada poro de su piel palpitaba al sentir los besos profundos de sus labios carnosos, el juego de caricias que dibujaban las manos grandes en sus muslos prietos y el calor que desprendía la antorcha ardiente del amor balanceándose en su interior.

   El ruido de la puerta de su casa al cerrarse rompió el encantamiento. Olivia sintió que estaba volando, aterrizaba en el suelo de madera justo cuando El de 28 la besaba con ternura y salía de la estancia y de la casa.

   Aún temblando, se levantó, se dirigió a la cocina y bebió un gran vaso de agua. Suspiró hondo y se miró al espejo. En voz alta, se prometió a sí misma no volver a sufrir por él. Recordó las palabras de su amiga Wynie Smith “otro vendrá que su hueco ocupará” y se recreó en el pensamiento de que esa opción fuera posible. Se tumbó en el sofá y se quedó dormida, ignorante de que ese otro iba a llegar a su vida mucho antes de lo que hubiera podido soñar...

                                                                                                                   RoCastrillo

 

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5 julio 2012 4 05 /07 /julio /2012 22:04

     El Pijo y el sexo en la cocina...

     Dos días después de la cena en su casa, Katty Lloyd recibió un romántico poema de El Mulato. Con palabras elocuentes, le decía que conocerla lo había hecho muy feliz y que era consciente de no ser correspondido por su parte, pero que contara con él para lo que deseara: un rato de conversación, unas palabras de ánimo, unas copas o un masaje... No lo descartó. Se limitó a sonreír orgullosa y seguir a lo suyo. En los últimos días se multiplicaban las propuestas de caballeros que pretendían conocerla o ansiaban volver a verla.  EL AMOR Y DE CAMINO, EL SEXO

                                            Katty-y-pijo-cocina.jpg

    En lugar de aceptar otra cita a ciegas sin saber dónde iba a llevarla, decidió salir a tomas unas copas con su amiga Estefanía a la discoteca de postín de la que ésta última es cliente asidua. KATTY LLOYD, EL AMOR Y EL SEXO Poco después de llegar conoció a un joven de 30 años; de aspecto y estilismo mega pijo y nodales exquisitos, con el que congenió inmediatamente. Charlaron y tomaron juntos un par de copas que él se ofreció a pagar. No se besaron ni se tocaron en varias horas, aunque a ella no le hubiese importado. Ese hecho no implica que pensara tomar la iniciativa. No era mujer de las que hacen esas cosas.

    El Pijo debió intuirlo, porque nada más salir de la sala de fiestas, ya de día, la abrazó y la besó apasionadamente. Sin palabras. En medio de la calle transitada. Katty no reaccionó. Su compañero le quitó el habla y se dejó llevar por las caricias de la lengua masculina en cada uno de los rincones de su boca.

    -Me gustaría estrenar contigo esta bonita mañana, pero vivo con mis padres. Lejos de aquí, en La Moraleja, le dijo el joven cuando recuperó el aliento tras el largo beso.

    -Te invito a dormir en mi apartamento, si quieres, le contestó ella al instante, sin pensarlo. El Pijo le gustaba y su estado era muy abierto. No era el momento de placeres desechados ni oportunidades perdidas. El amor podía aparecer en cualquier hombre, aunque fuese más de diez años menor que ella. Y éste, según le contó, había empezado a trabajar a los 16 años, tenía varias empresas a los 30 y se codeaba con gente mucho mayor. No parecía ningún niñato. Más bien al contrario: Katty lo percibió inteligente y resuelto.

   Aún le gustó más cuando el portero de la discoteca le entregó las llaves de un lujoso vehículo rojo aparcado justo al lado de donde se encontraban. Él abrió la puerta y Katty le dedicó una amplia sonrisa al acomodarse en el ancho y confortable asiento de cuero negro. Estaba encantada con la compañía y con el episodio de llegar a su casa en ese coche, sin tener que preocuparse de si pasaban taxis o no. Se encontraba tan en su salsa que pensó en el largo tiempo que hacía que no salía con nadie del universo perroflauta. El mundo pijo era donde mejor se encontraba.

    Al entrar en casa se dirigieron a la cocina con la intención de beber agua y empezaron a desnudarse. Él la empotró contra la encimera primero y después, contra el frigorífico, mientras sus dedos hurgaban en cada uno de los huecos de la anatomía femenina. A Katty le resultaban muy placenteros los juegos en la cocina, pero salieron de allí y se tiraron en el sofá cuando la excitación de ambos iba in crescendo.

    La decepción llegó en el sofá, cuando El Pijo tomó una de sus manos para que lo tocara y Katty se percató de que lo que tenía era un penecillo, de los más pequeños que había visto en su vida. ¿EL TAMAÑO IMPORTA? Hizo como la que no le importaba y siguió el juego... Ya sabía que El Pijo tampoco era su hombre, pero aceptó con gusto que se quedara en su casa el resto del día e incluso acordaron una nueva cita pocas jornadas después...

   Otro más para la lista de hombres a los que frecuenta últimamente, aunque sepa que ninguno es el adecuado y tenga claro el deseo de seguir buscándolo. Ahora anda con tres para entretenerse antes de sus vacaciones familiares: EL MUSCULOSO, con el que espera citarse en breve; El Mulato, al que no descarta volver a ver; y El Pijo. Justo antes de terminar estas líneas me ha llamado Katty para contarme que acaba de conocer en la red a un arquitecto guapísimo, de 39, que llevaba un rato chateando con él y que habían quedado para mañana. "¿Será ése el de la piscina?", le he preguntado. Ella ha soltado una carcajada y ha prometido darme noticias.

    Nota: Emi Abbott ha soñado un par de veces que ve a Katty Lloyd como esposa de un caballero de muchos posibles y anfitriona de una gran mansión con piscina. Al cierre de esta edición no habían aparecido ni el caballero, ni la mansión ni la piscina. Por supuesto, os mantendré, queridos lectores, puntualmente informados.

                                                                                                                          RoCastrillo

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3 julio 2012 2 03 /07 /julio /2012 17:42

    ...Calor. Una cama ancha. Un hombre. Una mujer encima...

    Después de una copiosa comida en un restaurante del centro de la capital, Wynie SmithEL TUITERO paseaban bajo el sol en dirección al apartamento de ella, en el Madrid de los Austrias. De repente, Wynie se detuvo en el escaparate de una heladería italiana y se quedó maravillada por el género que se divisaba tras las puertas de cristal. Sugirió a su amigo que entraran a tomarse un helado y él, solícito, abrió la puerta del establecimiento y la invitó a pasar con una dicharachera sonrisa.

                                              Amazona-fusion-Kamasutra.gif

    Mientras se decidía entre los diversos tipos de helados expuestos, miraba de soslayo a los dos guapísimos camareros, un veinteañero de labios rojos y ojos gatunos, y otro unos diez años mayor que se parecía a Mel Gibson en sus mejores tiempos.

   “No sé quién es más guapo de los dos, pero entre ellos y el calor que traía de la calle me estoy poniendo a cien”, pensaba Wynie para sus adentros al tiempo que levantaba la cabeza para pedir un panna cotta (de nata y caramelo) y sus ojos se chocaban con el océano turquesa que dibujaban los del veinteañero.

   -¡Qué guapo eres. Si te sigo mirando me voy a desmayar!, le espetó sonriente y en tono descarado.

    -No es para tanto, mujer. De todas formas, muchas gracias, contestó el joven devolviéndole la sonrisa.

    Entre bromas relacionadas con la belleza y el calor, que implicaron a Mel Gibson y a El Tuitero, este último se decidió por un cucurucho de helado de chocolate cremoso. Tras el primer lametón soltó un sugerente “¡oh, es orgásmico!” y le pidió a Wynie que lo probara. Ella, emulando a Meg Ryan en la película “Cuando Harry encontró a Sally”, chupó lentamente el sabroso chocolate y empezó a simular un orgasmo con gestos y gemidos ante las risas de su amigo, los camareros y gran parte del público presente...

    La temperatura de Wynie y El Tuitero era bastante alta cuando entraron en la vivienda. Nada más cerrar la puerta empezaron a quitarse la ropa entre besos largos y profundos que los llevaron a revolcarse en la ancha cama momentos después. Seguían besándose, ella colocada encima de él, que acariciaba con sus dedos los pezones turgentes. Al sentir el falo erecto entre sus piernas, Wynie lo introdujo en su interior resbaladizo y cabalgó cual amazona, primero lentamente para seguir a galope tendido. La excitación del hombre crecía en cada una de las cabalgadas de la incansable amazona, que se excitaba y galopaba aún más fuerte al mirar el rostro extasiado de su compañero...

     Una imagen gráfica del placer con una claridad pocas veces contemplada...

    Sirvan estos breves titulares para definir el momento tal como me lo describió mi amiga Wynie:

    Calor. Una cama ancha. Un hombre. Una mujer encima. La cabalgada de la amazona. El gozo. La llegada al paraíso. El sueño.                                   

                                                                                                                   RoCastrillo

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2 julio 2012 1 02 /07 /julio /2012 20:21

...Su cuerpo entero vibró en una penetración henchida de sensualidad y placer

   Desde que Katty Lloyd se divorció por segunda vez, hace ya casi dos años, solo ha encontrado a una persona susceptible de convertirse en el amor de su vida: su amante belga KATTY, SU AMANTE BELGA Y EL ABISMO. Un hombre casado con el que mantuvo una relación apasionada y tórrida, y al que dejó tras convencerse de que nunca abandonaría a su familia por ella. En parte por su propio carácter y también por la educación recibida, se negaba a convertirse en “la otra” y a abrirse de piernas cuando su amado pudiera escaparse y no cuando a ella se le antojase... 

    Katty es consciente de que el sexo le proporciona grandes dosis de felicidad y le resulta difícil acostumbrarse a vivir sin él. No obstante, tampoco le apetece embarcarse en relaciones donde la atracción sexual prevalezca sobre los sentimientos. Busca a un hombre que la lleve cada noche al paraíso con sus caricias, que le diga “te quiero” mientras hacen el amor y que desayune a su lado en la cama; que la admire, la comprenda y la consuele en los momentos difíciles; un hombre al que entregar cada uno de los días de su vida, sean dichosos o amargos... En resumidas cuentas: un amor de verdad, generoso y duradero. En resumidas cuentas: EL AMOR. Así de rotundo, escrito con letras mayúsculas... LA BÚSQUEDA DEL AMOR

                                           Katty-y-negro.jpg

    Ha intentado hallarlo, sin éxito hasta el momento, en las barras de los bares, en las pistas de baile de las discotecas y en los portales de relaciones de Internet. Sabe que está en algún sitio y no pierde la esperanza de dar con él, aunque las diversas tentativas la hayan arrastrado al fracaso. Una serie de citas a ciegas desafortunadas, una amplia lista de números de teléfono a los que responden voces masculinas y algunos encuentros carnales más o menos exitosos no han servido para disipar la fuerza de su ilusión ni el empuje que la lleva a perseguir sin aliento el ideal ansiado. LA CITA DE KATTY LLOYD. Así de romántica es Katty Lloyd. Convencida de que el caballero que la haga soñar tal como hiciera su padre con su madre está a la vuelta de la esquina, sigue explorando caminos que puedan conducirla hasta sus brazos, por muy abruptos que se le presenten...

   Hace algún tiempo conoció en un portal web a un hombre de su edad, sensible, de agradable conversación, piel mulata y nacionalidad francesa. Le resultó atractivo e interesante y se citó con él en un par de ocasiones. A la tercera le aceptó una invitación a cena seguida de masaje en la intimidad. Sabía que iban a terminar en la cama y no le importaba. De hecho, una de sus fantasías sexuales más recurrentes era encamarse con un negro y éste respondía a sus expectativas de caballero galante, solícito y sensible. Por primera vez en su vida, el azar le regalaba la oportunidad de convertir su fantasía en realidad y no quiso rechazarla.

    No tuvo la sensación de haberse equivocado cuando llegó a la vivienda y él, tras recibirla con tiernos besos en las comisuras de los labios, la condujo con cortesía a una mesa decorada con esmero, la invitó a ponerse cómoda y la incitó con el gesto a que admirara el ambiente romántico de velas y música de boleros que había preparado para ella.

    Todo iba sobre ruedas hasta que Katty vio a su anfitrión desnudo, después de la cena y el masaje con el que la había obsequiado. Lucia una prominente barriguita en la que no había reparado antes y las sábanas de su cama despedían un olor ácido y poco agradable. Tuvo ganas de salir corriendo de allí, aunque fueron pasajeras. El hombre la conquistó con caricias tiernas, palabras románticas y un “savoir faire” que le recordaba a su añorado amante belga. Su interior se humedeció entregado al placer que le prodigaban las grandes manos morenas y su cuerpo entero vibró en una penetración henchida de sensualidad y placer.

    No quiso quedarse a dormir. Sabía que el olor de aquellas sábanas eliminaría el dulce sabor de la velada y prefirió despedirse con la socorrida escusa de “mañana madrugo y necesito descansar”. Él la sorprendió con un beso profundo y un “te quiero” que provocó el temblor de sus piernas mientras esperaba al ascensor. Durante el trayecto en taxi hacia su casa recibió dos escuetos mensajes de El Mulato. En el primero volvía a decirle “te quiero”; en el segundo, “te necesito”. Katty apagó el móvil al tiempo que lamentaba no poderle corresponder y sentía que, una vez más, tampoco éste era el hombre que andaba buscando...

                                                                                                                 RoCastrillo

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27 junio 2012 3 27 /06 /junio /2012 18:48

 

      ...La empotró contra el balcón y la penetró con la avidez...

    Olivia N. compartió con El de 28 un suculento desayuno en la intimidad del salón de su casa, un día después de haberle dado a su cuerpo el placer inconmensurable del sexo apasionado y ardiente junto a un joven Faraón. LA FARAONA Un episodio que, por motivos sin determinar, llegó a oídos del primero y provocó que la llama del orgullo de macho herido prendiera con fuerza en cada una de las fibras de su potente anatomía.

                                                empotrada.jpg

   Sentados ambos frente a una mesa llena de tortitas americanas con nata y sirope de chocolate, tostadas con mantequilla y mermelada, yogures y zumos de frutas, El de 28 la miraba de soslayo con ojos de deseo mientras cubría de nata la superficie de la tortita que acababa de servirse. Olivia vestía una camiseta de amplio escote que dejaba al descubierto gran parte de sus voluminosos pechos. La líbido del hombre explosionó al fijar en ellos su vista y, como presa de un impulso irresistible, enfocó el bote de spray de nata y pulsó con fuerza el botón de salida. La generosa delantera de Olivia se tiñó de blanco al tiempo que ambos estallaban en risas. El de 28 se abalanzó hacia ella y devoró con ansia y deseo la nata de sus pechos...

    Se habían visto todos los días desde aquella mañana. Tal como le prometiera en un tiempo aún cercano, la visitaba con regularidad, la mimaba y la amaba sin esperar nada a cambio. De hecho, Olivia seguía sin creerlo. Sentía que iba a esfumarse como el viento cualquier mañana y se negaba a sufrir. No confiaba en él. Por mucho que se le hiciera lejana la última vez que desapareciera sin motivos ni explicaciones.  CORAZÓN CERRADO

    En teoría, la llegada del verano le había traído el regalo del amor. El de 28 no se apartaba de su lado y Olivia optó por permitir que la acompañara a los saraos y eventos a los que asistía con frecuencia. Unas la felicitaban por su apuesto compañero y otras le dirigían miradas de envidia que ella recibía con el orgullo de las hembras poderosas.

   Una de esas noches, estaba invitada a una fiesta privada que se celebraba en una lujosa vivienda frente al parque de El Retiro. Al fondo del gran salón, unas escaleras de caracol conducían a una especie de torreón con una balconada que ofrecía hermosas vistas a todo el centro de la capital de España. El de 28 se quedó maravillado cuando la anfitriona les mostró tan maravilloso espacio. Imaginaba a Olivia desnuda y agarrada a la balaustrada, y a él amándola con el ímpetu del que siente que la ciudad y el mundo entero están a sus pies.

   En el momento más álgido de la fiesta, cuando los invitados bailaban o charlaban en el salón, la mayoría con unas copas de más, El de 28 cogió a Olivia por la cintura y la condujo con disimulo hacia las escaleras de caracol. Subieron los peldaños sin hacer ruido y él abrió y volvió a cerrar con sigilo la puerta de la terraza. Solos frente a la manta verde del Retiro y las puntas de los tejados de Madrid, él la besó con labios rebosantes de deseo al tiempo que sus manos se afanaban en desprender la ropa de su cuerpo. Tal como había soñado despierto poco antes, la empotró contra el balcón y la penetró con la avidez del hombre y la ternura del niño...

    Gozaron juntos de una pasión efímera y furtiva que Olivia sintió equivalente a su amor: corto e imposible. Antes de abandonar aquel torreón encantado, la princesa recibió en sus labios rosados el dulce beso del príncipe. Porque su sabor era dulce aunque ella lo presagiara amargo. Mientras bajaban las escaleras de caracol, sintió en su piel aceitunada el frío del adiós. Tenía la certeza de que lo suyo con El de 28 era un amor imposible. Por muchas horas que lo tuviera a su lado y muchos te quiero que salieran de su boca...

    No confiaba en él y se negaba a enamorarse. Con todas sus fuerzas. Con las mismas que ansiaba el disfrute de su cuerpo. La controversia del sexo inigualable y el amor imposible...

                                                                                              RoCastrillo

 

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19 junio 2012 2 19 /06 /junio /2012 15:53

...Su cuerpo entero vibraba por el placer que le producían los labios de El Egipcio...

   Después del último encuentro que mantuvieron, El de 28 volvió a desaparecer de la existencia de Olivia N. De llamarla constantemente y visitarla en su casa a diario pasó a no dar señales de vida. De repente dejó de tener noticias suyas. Como ya sucediera en otras ocasiones, daba la impresión de que se lo hubiera tragado la tierra. CORAZÓN CERRADO.

    Llegaba el fin de semana, Olivia no tenía a su hijo y no sabía qué hacer. Ya estaba como antes: con El de 28 pegado a sus pensamientos como una lapa y desesperada por no saber nada de él. Llegó el viernes y tomó la sabia decisión de asistir a un concierto de flamenco al que la habían invitado. No tenía previsto salir con sus amigas. Emi andaba muy atareada con su trabajo, Katty estaba de viaje y Wynie había quedado con EL TUITERO. El concierto se celebraba en una sala cercana a su casa, así que se fue sola dando un tranquilo paseo.

    Nada más llegar, la representante del cantaor la recibió amablemente y la invitó a una copa. Olivia se acomodó en la barra y pidió una cerveza. Junto a ella, dos tipos jóvenes y de aspecto extranjero no paraban de mirarla. Uno de ellos, precisamente el más guapo, tomó la iniciativa y empezó a piropearla. “qué guapa eres, qué pelo tan bonito tienes, qué bien vas vestida...”. Olivia no le hizo mucho caso. Sobre todo porque, cuando El de 28 ocupaba su mente, el resto de los hombres dejaban de interesarle.

                                                    Faraona.jpg

    El extranjero guapo, egipcio para más señas, era también muy joven y no estaba dispuesto a rendirse.

   -Qué hermosa eres, pareces una faraona, con ese pelo negro tan brillante, le dijo a Olivia en tono solemne, como si estuviera dirigiéndose a la mismísima Cleopatra.

    A ella le hizo gracia la comparación y le siguió el juego.

    -Tú podrías ser mi faraón, si quieres, le contestó sonriendo.

   -Por supuesto que quiero. ¿Acaso lo has dudado en algún momento?, inquirió mientras la atraía hacia su cuerpo y la besaba largamente en la boca.

     A Olivia le gustaron sus besos ardientes. “Si besa así de bien, será muy bueno en la cama”, dedujo.

    No tardó mucho en comprobarlo. Un rato después estaba desnuda y tumbada boca arriba con El Egipcio encima. Su cuerpo entero vibraba por el placer que le producían los labios del hombre recorriendo sus pechos, las manos hurgando en su interior humedecido y la boca roja que la besaba con una pasión inusitada...

    Sintiendo a El Egipcio dentro de su cuerpo, gozando con cada una de sus embestidas y entregada por completo al delirio del sexo, Olivia no pudo evitar que El de 28 asaltara sus pensamientos por sorpresa. Asumió la confusión y prolongó el momento del éxtasis, que llegó junto a los mismos gemidos sonoros que salían de su garganta cuando hacía el amor con él.

    Por pura casualidad, designio del destino o capricho del azar, El de 28 la telefoneó en los instantes en que disfrutaba del relax post coital, recostada en el hombro de El Egipcio. Vio su nombre en la pantalla del aparato y no dudó en descolgarlo. Escuchó la voz masculina tan familiar pidiéndole que quedaran y le dio a su propio ego el gusto de negarse.

    -¿Es que tienes fiesta privada?, le preguntó él.

    -Lo siento, pero no estás invitado, se apresuró a responderle ella.

    -Tú sí. Mañana te invito a desayunar, ¿de acuerdo?

    -Vale, hasta mañana, se limitó a contestar Olivia.

  Colgó el teléfono y siguió disfrutando del universo de los mil y un placeres que le proporcionaba su joven faraón...                                                                                                                                                                                                                            RoCastrillo

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12 junio 2012 2 12 /06 /junio /2012 21:16

"...Cogió su mano derecha y le hizo que palpara su potente virilidad..."

    Desde que se produjera el reencuentro entre ambos, El de 28 visita todos los días a Olivia N. en su casa. Le cuenta su vida, le pide consejos, la mima, canta y baila para ella... A juzgar por su forma de comportarse, la ha colocado en un lugar prioritario entre las personas importantes de su vida. EL REENCUENTRO DE OLIVIA Y EL DE 28

                                              corazon-cerrado.jpg

    Olivia vive con su hijo diariamente, salvo fines de semana alternos que el pequeño pasa con su padre. No tiene la custodia compartida como Katty Lloyd y Wynie Smith que, en ese sentido, disfrutan de más tiempo libre para dedicar a los novios, amantes o amigos especiales. Por tanto, cuando recibe la visita diaria de El de 28 lo hace en calidad de amiga. Desde que fueran novios, no ha vuelto a pernoctar con él estando su hijo en casa.

    Una tarde cualquiera de las muchas que toman café juntos, mientras el niño veía una película en el salón y Olivia trajinaba por la cocina, él irrumpió en la estancia, cerró la puerta y empezó a besarla apasionadamente, haciendo ocaso omiso de la tímida resistencia que ella ejercía -"déjame, por favor, que mi hijo está ahí al lado"- musitaba al tiempo que la lengua del hombre se introducía en su boca y los labios masculinos cerraban los suyos.

     El de 28 cogió su mano derecha y le hizo que palpara su potente virilidad. Se desabrochó el pantalón y condujo la cabeza de ella hasta su falo brillante, blanco y completamente erecto. Olivia lo chupó y disfrutó de su sabor como si se tratara del más delicioso de los caramelos fabricados en el mundo. Antes de alcanzar el éxtasis, él retiró la cabeza femenina, besó su boca y se dispuso a bajar la falda y el tanga negro de su compañera. Olivia se retiró impulsivamente y alcanzó de un salto el otro extremo de la cocina.

    -No quiero más sexo. No estoy tranquila, espetó mientras El de 28 se secaba el sudor de la frente.

    -Mira cómo me has dejado. Necesito entrar en tu cuerpo, sentirte mía.

  -Está cerrado. Lo siento, le contestó ella a la vez que sacaba una botella de agua del frigorífico y la echaba en un vaso grande. Yo también me he cogido un calentón impresionante, pero puedo y deseo controlarme, le indicó mirándolo fijamente.

    -Te quiero, le soltó él. Así, de sopetón. Dos palabras. Únicas y mágicas. Ella las repitió para sus adentros, como si quisiera cerciorarse de haberlas escuchado, aunque no las creyera.

    -No te creo. Ya no confío en ti, le hizo saber.

    -Te quiero, Olivia, repitió El de 28. No sé que hacer para demostrártelo.

    -Nada. No puedes hacer nada. Mi corazón se ha cerrado a tu amor.

    -Seré paciente. Te he dicho hasta la saciedad cuánto siento haberte hecho daño.

    -No importa. Me niego a darte amor para sufrir después.

    -Si me aceptas no volveré a dejarte.

    -No puedo. Tengo el corazón cerrado, reiteró ella...

                                                                                                                RoCastrillo

 

 

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7 junio 2012 4 07 /06 /junio /2012 17:09

    En el momento en que supo que El Polaco había recibido una cuantiosa herencia, Wynie Smith salió corriendo de su casa para comprar una botella de cava. Se consideraba una anfitriona perfecta y, además, la ocasión lo merecía. Se cerraba el círculo de la felicidad de su íntima Emi Abbott, que ahora podría contar con la compañía de su fogoso amante cada vez que se le antojara. ELLAS Y SUS HOMBRES Al menos, así se lo había prometido el hombre que, superados los 60 y con una cuenta en dólares bien surtida, había decidido abandonar todas sus obligaciones laborales y dedicarse en cuerpo y alma a complacer a su amada. Emi era el último tren de su vida y no estaba dispuesto a dejarlo escapar.  FOGOSA DESPEDIDA

                                   4-hombres.jpg

-No te molestes en traer el cava. Podemos brindar con agua, o con café, indicó Emi.

-De eso nada, le contestó Wynie instantes antes de salir. Que tu amante se vuelva millonario de repente y te prometa dedicación exclusiva y a tu antojo merece un gran brindis en condiciones óptimas. No tardo ni cinco minutos, aseguró al dejar el salón y encaminar sus pasos a la salida de la vivienda.

    Ya de vuelta, y mientras sacaba con cuidado las finas copas de champán, Olivia ironizaba sobre la nueva condición del novio, amante o compañero de Emi.

-No te preocupes por las copas, Wynie. Si se rompen, que te compre El Polaco una cristalería de Bohemia, jajaja!!!

-¿A mi? Sería a Emi, en todo caso.

-Bueno, tú eres su íntima y él sabe que las reuniones sociales las hacemos en tu casa. Que se tire el rollo, jajaja!!!

-No celebréis la noticia con tanto aspaviento, chicas. Del asunto de la herencia me he enterado por teléfono y lo que me ha dicho sobre su dedicación completa y a mi antojo, lo creeré cuando me lo demuestre. Quiero que sepáis que hemos estado hablando casi una hora y no me ha preguntado cuando me venía bien que nos viésemos, argumentó Emi

¿En serio que has estado una hora hablando con él y no te ha preguntado cuándo te gustaría que viniese?, intervino Katty.

-Y tan en serio. Él es así. Dice una cosa y a los cinco minutos la olvida. Debe ser la edad.

-De eso nada, terció Olivia. A mi El de 28, que tiene 28 -reiteró riendo- me dice que me quiere constantemente, y al minuto empieza a hablarme de todas las tías con las que se acuesta. No entiendo muy bien qué forma de querer es esa. Los hombres son egoístas sin remedio. Te quieren a su manera y como nunca se ponen en tu piel, no perciben el daño que te hacen.

-Escúchame bien, Olivia: no quiero volver a verte sufriendo por El de 28. No te lo quitas de la cabeza. Te estás enamorando de él otra vez, espetó Emi en tono recriminatorio.

-Te equivocas, contestó la aludida. Hago cada día ejercicios mentales para que no me ocurra y te aseguro que dan resultado. Nunca pienso en él como mi novio o mi pareja. Es un amigo que me visita con frecuencia. Si encarta nos metemos en la cama y si no, pues no, aseguró.

-Jajaja!!! Eso me suena de algo, dijo Katty riendo.

-Ya. A mi querida Wynie, aclaró Emi. A la que dice que los sentimientos se dominan y que no se enamora porque no le da la gana. Pero cuando su hijo sale de casa le falta tiempo para quedar con El Tuitero. Por supuesto que no es su novio, ni está enamorada. Es un amigo que pasaba por ahí, expresó con retintín. Como Ése. ¿verdad cariño?

Ése es el pasado. Ni lo nombres, indicó la aludida con gesto contrariado.

-Es el pasado porque no lo ves, lo mismo que me ocurre a mi con El Belga, aseguró Katty. El día que te lo encuentres, ya me contarás si es el pasado, o si ha vuelto al presente y estás en tu casa con él, jugando al borrón y cuenta nueva, como me pasaría a mi con El Belga y le ocurre a Olivia con El de 28.

-No seas aguafiestas, Katty, arguyó la aludida. Yo no siento por El de 28, lo mismo que antes, y vosotras habéis olvidado a El Belga y a Ése, vuestros cínicos amantes casados, especificó riendo. Tú te has encontrado a El Musculoso, y Wynie, a El Tuitero. ¿o no? Ellos son vuestros hombres. 

-Cuatro hombres. Ahora cada una tiene el suyo, agregó Emi recalcando esta última frase. Brindemos por ellos, ¡a ver cuánto nos duran!, exclamó riendo.

-Si eso es lo que quieres, contestó Katty sin mucho convencimiento.

-Me apunto al brindis, pero no quiero saber nada de amoríos. Me limito a vivir el presente y a disfrutar de lo que tengo. Porque lo que tengo es, en los momentos en que lo disfruto, lo mejor que puede pasarme, concluyó Wynie. En este caso, aparentemente convencida... 

 

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  • : Un blog de relatos eróticos y cocina con solera. Nuevos contenidos a diario. De lunes a jueves, las aventuras nocturnas y las conversaciones sobre sexo y hombres de Emi, Wynie, Olivia y Katty. Los fines de semana, recetas elaboradas siguiendo los viejos cuadernos de cocina de mi abuela, escritos hace más de 80 años. Y todos los días, discusiones sobre temas sexuales en la sección "Foro de Debates"
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