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4 octubre 2012 4 04 /10 /octubre /2012 21:25

...Su lengua en la garganta mientras la puerta del ascensor permanecía abierta...

     Sábado. 21,30 horas. Una enfurecida Emi Abbott terminaba de maquillarse en el baño de su casa. No la hacía para salir con su íntima Wynie Smith ni con ninguna otra amiga. Estaba obligada a asistir a una cena que organizaba una marca de moda y complementos de lujo para entregar el premio al joven diseñador más destacado del año. Para colmo de males, le habían pedido que fuese ella quien entregase el segundo premio, quedando el primero y el tercero para el accionista mayoritario y el director de la citada marca, respectivamente. Se trataba del mayor anunciante de su revista y, por razones obvias, no pudo negarse ni a asistir ni a participar en el paripé del premio.

    Estaba muy enfadada esa noche y no solo porque tuviera que tragarse un evento que no le apetecía nada. También, porque no conseguía que la nueva amiga de su amante El Polaco dejara de martillearle la cabeza. “Una brasileña que le hará lo más grande del mundo y éste, con lo que le gusta el vicio, estará loco de contento”, maldecía para sus adentros. RELACIONES Y DECEPCIONES A la vez, su otro yo trataba de consolarla recordándole que a nadie podría El Polaco amar más que a ella, su geisha UNA AUTÉNTICA GEISHA, y que cualquier otra mujer no pasaría de ser un entretenimiento banal que lo alegrara en su ausencia.

    Se miró varias veces al espejo antes de salir de casa. No se veía nada guapa esa noche. Se sentía insegura y vulnerable. Una situación que puede atravesar cualquier persona pero que a Emi Abbott, directora de la revista de moda y tendencias más leída de España, le estaba vetada en público. Ella se encontraba obligada a representar el mismo papel de siempre: el de la mujer fuerte, segura y con aplomo, sin perder la coquetería ni la delicadeza propias de su género. Se mentalizaba para ello mientras conducía lentamente por las calles de Madrid en dirección al hotel donde iba a celebrarse la gala.

    Llegar, repartir sonrisas y besos, sentarse, comer poco y agradar mucho, soltar el discursito -mientras más breve, mejor- y desaparecer, entre efluvios de champán, nada más finalizar el acto. Tenía que salir airosa de todo ese recorrido y después, sería libre. Podría optar por irse a casa a descansar o llamar a Wynie Smith y citarse con ella en El Maligno. Por lo imprevisible de su carácter, lo decidiría cuando llegara el momento.

    champan.jpg 200px-French Kiss

    La vida está llena de azares que juguetean a su capricho con el pensamiento, el deseo y la realidad. Las cosas suceden cuando menos se esperan y el evento al que Emi asistía obligada aquella noche de sábado le brindó la oportunidad de resarcirse de El Polaco y su nueva amiga La Brasileña. El acontecimiento empezó a fraguarse durante la cena. Le asignaron un asiento entre los dos jóvenes diseñadores galardonados con el segundo y el tercer premio. Este último era un muchacho rubio, blanco y delicado, que a Emi le recordaba a su amor platónico. EL AMOR PLATÓNICO DE EMI ABBOTT. Era tierno y tímido. Ella se dio cuenta de que la miraba de reojo y enrojecía al sentirse descubierto y turbado por el penetrante destello azul que sus ojos le devolvían. Y así, envueltos en un enjambre de miradas que iban y venían; que escondían pasiones ocultas y desvelos inconfesables, transcurrieron las horas de cena, gala y protocolos sucesivos...

    En el momento en que Emi sintió el exceso de champán, se disculpó con la excusa de ir al baño y aprovechó la ocasión para abandonar el local. No miró atrás y no se dio cuenta de que el muchacho la seguía hasta que se paró frente al ascensor que conducía al parking. Giró la cabeza y allí estaba él. Quieto. Alto y espigado. “Mi principito”, pensó ella, y todas las fantasías que había imaginado y soñado con el auténtico Principito AMOR PLATÓNICO Y PERSISTENTE llegaron a raudales en forma de imágenes de videoclip: veloces posturas, momentos y miradas... Allí estaba, alto, espigado y esperando una señal de ella. Es, ha sido y será una de las grandes decisiones de Emi, pero no se equivocaba o al menos eso creía ella. Claro que tales pensamientos le llegaban en el mismo momento en que él metía su lengua en su garganta mientras la puerta del ascensor permanecía abierta... CONTINUARA....

                                                          RoCastrillo feat. Emi Abbott

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3 octubre 2012 3 03 /10 /octubre /2012 21:35

    ...Actuaron como dos desconocidos, aún sabiendo cada uno que los pensamientos del otro estaban invadidos por la Fuerza del Sexo...

    Esa tarde, Katty Lloyd salió de su casa cuidadosamente maquillada y vestida de ejecutiva. Llevaba un recio traje de color berenjena, con falda entubada hasta la rodilla, chaqueta sastre entallada y camisa verde agua del mismo color que sus ojos, detalle que embellecía su rostro. Iba a rodar un anuncio para una marca de teléfonos móviles a una torre de oficinas. Según rezaba el plan de rodaje que releía durante el trayecto en taxi hacia el lugar de grabación, las cámaras la enfocarían mientras subía apresurada las anchas escalinatas que conducían a la entrada del rascacielos. Al término de las escaleras, abría el bolso, sacaba el pequeño aparato y tecleaba un número. Echaba a andar mientras hablaba entusiasmada y sin mirar, hasta chocarse literalmente con uno de los guardias de seguridad -guapo, alto y robusto, precisaba el guion- que custodiaban la puerta de la mole. El empleado la increpaba, ella lo miraba y, sin inmutarse ni prestarle atención, seguía hablando. En lenguaje publicitario, prefería una pequeña máquina inteligente antes que un macho sobrado de músculos.

    DSCF0631 (1) Kamasutra-la-posicion-de-la-carretilla.jpg

   Al bajarse del vehículo y llegar al set de rodaje, las mejillas de Katty se tornaron rojas y el sudor empezó a inundar su blanca piel y a mojar su frente. La sorpresa y la turbación. Los efluvios del deseo brotaron de su interior al descubrir que el guardia de seguridad “guapo, alto y robusto” era EL MUSCULOSO. Los presentaron y ambos actuaron como dos desconocidos, aún sabiendo cada uno que los pensamientos del otro estaban invadidos por recuerdos ardientes. LA FUERZA DEL SEXO

    Lo único que Katty sabía de la vida de su fogoso amante ocasional es que era deportista y trabajaba en unas oficinas. Allí escuchó que se trataba de un guardia de seguridad de la plantilla del edificio, al que la agencia había pagado un extra por participar en el anuncio.

   Los escasos empleados que quedaban en las oficinas aquella tarde de viernes salieron antes de que terminara el rodaje. Una vez concluido el trabajo, El Musculoso le indicó a Katty con un gesto que no se fuera. Ella se despidió del resto del equipo alegando que estaba citada con una amiga en la entrada de la torre un rato después y que se quedaba a esperarla. Una vez se hubieron marchado, el hombre intercambió unas palabras con otro guardia de seguridad, se dirigió al encuentro de Katty y le pidió que lo acompañara. Se adentraron en el edificio, él caminando a pasos agigantados por un largo pasillo y ella siguiéndolo hasta llegar a una puerta de madera, que El Musculoso abrió y cerró tras ellos. Katty posó su vista en una habitación semivacía, con un viejo sofá y una mesa baja como único mobiliario. El hombre le quitó la chaqueta y la empotró contra la pared. Desabrochó la camisa con premura mientras besaba su cuello y bajaba hasta los pechos turgentes. Tomó la mano derecha de Katty y la condujo hasta la potente virilidad que sobresalía del pantalón de uniforme. Ella bajó la cremallera y el boxer negro y acarició la herramienta grande y dura. Él la apretó contra su pecho y se introdujo en su interior. Impetuosas arremetidas envueltas en los sonidos del placer, sudores compartidos en la dicha y manos que exploraban los puntos más erógenos de dos cuerpos confundidos que se movían al ritmo impuesto por el gozo mutuo...

    Primero fue la pared; a continuación, la mesa baja. Katty en cuclillas, sus codos apoyados sobre dicho mueble, su cuerpo estirado y El Musculoso en posición de macho dominante, agarrando los muslos femeninos mientras la penetraba intensamente, sintiéndose dueño del cuerpo que jadeaba al ritmo de sus profundas embestidas.

    El silencio fue el colofón de aquel encuentro fogoso e inesperado. Se vistieron, salieron de la estancia y volvieron a cruzar el mismo pasillo largo. En el hall de entrada, El Musculoso hizo saber a Katty que tenía que volver a su puesto de trabajo. Mordisqueó su labio inferior al tiempo que pellizcaba sus nalgas prietas y susurraba dos palabras junto a su oído: te llamaré.

    Pletórica por dentro y algo desaliñada por fuera, Katty tomó un taxi de regreso a casa. Durante el trayecto no pensaba en el anuncio de teléfonos móviles, sino en el macho con el que, caprichos del destino, había compartido trabajo y sexo esa tarde. El amante casual del que no podía esperar más que eso: la satisfacción completa de sus instintos más básicos. “Que no es poco. Regalarse un lujo así de vez en cuando no es poco”, reiteraba para sus adentros mientras una sonrisa pícara florecía en sus finos labios...

                                                                                                                 RoCastrillo

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2 octubre 2012 2 02 /10 /octubre /2012 17:30

   ...Quiero restregar tus bragas usadas por mi pecho y mi vientre y seguir bajando hasta sentir la excitación máxima, la erección perfecta...

    Después del desengaño sufrido con El Psiquiatra RELACIONES Y DECEPCIONES, Katty Lloyd ha vuelto a sumergirse en la pantalla de su portátil en busca del amor ansiado, ése que se resiste a aparecer en su vida y que, cuando lo hace, llega envuelto en la túnica de la decepción. UNA MUJER, UN ORDENADOR Y UN SUEÑO

    A través de uno de los portales de encuentros en los que está inscrita, empezó a chatear hace pocos días con un tipo algo más joven que ella, simpático y muy atractivo. El galán en cuestión se definió como "arquitecto, enamorado del género femenino y en continua investigación sobre la naturaleza de las relaciones humanas". La primera vez que conversaron le dijo que le encantaba la ropa de mujer y que una de sus aficiones preferidas era acompañar a sus amigas a hacer compras de vestuario y complementos. A ella no le resultó raro. Incluso podría decirse que el comentario le agradó. Lo consideraba propio de un hombre abierto y nada machista. No le gustaba salir de compras sola y recurría con frecuencia a la compañía de sus amigas. Nunca había tenido la suerte de conocer a una persona del sexo opuesto que se prestara a compartir esas largas tardes de probador en probador y de tienda en tienda.

     fetichisno.jpg fetichismo-2.jpg

   A medida que se incrementaban sus charlas telemáticas en cantidad y duración, los comentarios del arquitecto empezaron a inquietarle. Le preguntaba con insistencia qué llevaba puesto, si le gustaba usar ligas o ropa interior sofisticada, cuantos centímetros tenía el tacón más alto que podía aguantar y cómo era de fino... Lo que en un principio le parecía peculiar y gracioso empezó a resultarle inoportuno, pesado y falto de interés. No obstante, se dejó llevar y se prestó a su juego contestándole un reguero de preguntas con carácter personal e íntimo...

    Quería conocerlo y le extrañaba que no hubiera llegado a proponerle una cita de forma concreta. Sí lo hizo, en una ocasión, de modo indirecto. Le dijo que le gustaría estar con ella en el cine y, en la penumbra de la sala, recorrer con los dedos sus altos tacones y acariciar con suavidad sus largas piernas envueltas en unas finas medias con costura lateral. Ella aprovechó la referida confesión para pedirle abiertamente que fueran juntos al cine. Le sorprendió que su intercolutor le contestara con evasivas y cambiara de tema...

     El arquitecto pasó de los tacones y las medias a la indumentaria de cuero. Le aseguró que le encantaban las mujeres con falda de cuero muy estrecha, o con un corpiño de dicho material que realzara y moldeara los pechos. Insistió en que ambas prendas debían ser de color negro y quiso saber si a ella le gustaba vestirse así. Katty, que se consideraba una mujer moderna y abierta aunque de estilismo clásico, no le mintió al contestarle que en su armario no había nada de cuero.

    -¿Ni siquiera una chaqueta?, escribió él.

  -No. Mis chaquetas son de tela o de lana. A veces he llevado cuero por exigencias profesionales. Recuerdo un anuncio en el que salía con minifalda y botas altas de cuero negro.

    -Fantástico!!! tecleó él. Envíame el vídeo y vamos a jugar con él. Te voy a poner unas ligas y un top de los que me gustan con un programa que tengo por aquí.

   -Primero: fue hace mucho tiempo y no creo que conserve el video. Segundo: me da la impresión de que eres muy fetichista.

    -Por supuesto, contestó él. Soy un apasionado del fetichismo y me excitan todos los objetos o prendas de uso típicamente femenino.

    -¿Hasta qué punto?, se interesó en saber ella.

   -Hasta un punto importante, se reafirmó el. Me encantaría tener ahora mismo unas bragas tuyas usadas, tipo tanga, y restregármelas por mi pecho, mi vientre y seguir bajando hasta sentir la excitación máxima, la erección perfecta. Se me está poniendo dura solo de pensarlo.

    Katty se quedó petrificada frente a la pantalla. No se esperaba esa respuesta y vaciló unos minutos antes de seguir.

    -¿Sigues ahí? ¿No te ha gustado mi respuesta? ¿Te has enfadado?, insistió él.

    -No estoy enfadada. Observo un exceso de fetichismo en tus palabras y no sé cómo actuar. Será mejor que, por hoy, nos despidamos, tecleó ella instantes antes de apagar el portátil. No esperó la respuesta del fetichista.

                                                                                        RoCastrillo

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1 octubre 2012 1 01 /10 /octubre /2012 17:37

     Los desengaños de Emi con El Polaco y Olivia con El de 28

    La semana pasada empecé a hablar de las decepciones de mis amigas con sus últimas relaciones, que empezaron prometedoras y están terminando como el rosario de la aurora... RELACIONES Y DECEPCIONES

    Hoy continúo con el relato de los desengaños de Emi Abbott y Olivia N. La primera sufre dolor y rabia. El Polaco le ha comunicado que tiene otra amiga íntima, una brasileña. A la herida ocasionada por el hecho de saber que no es la única en su vida, Emi une un tremendo enfado. No entiende por qué tuvo que darle tamaña noticia sin que ella le preguntara nada. De hecho, hacía mucho tiempo que había decidido obviar ese asunto y nunca lo sacaba en las escasas   -aunque larguísimas- conversaciones telefónicas que mantenían CONVERSACIÓN FEMENINA: EMI HABLA DE SU AMANTE

   amor platonico amor platónico 2

    La rabia de Emi no se debe a que El Polaco ande con otra mujer, sino al desconsiderado gesto de su amante de contarle algo a sabiendas de que iba a hacerle daño. Objetivamente, no le parece mal que él tenga otras relaciones. Solo se ven una vez al mes, como mucho, y se trata un hombre muy fogoso. Además, ella también ha disfrutado de otras aventuras en su ausencia. EMI ABBOTT TRIUNFÓ EN LA GALA DE LOS GOYA La diferencia entre ambos es que Emi se lo ha ocultado para no hacerle daño. En su caso, la infidelidad se limitaba a líos sexuales con tipos con los que no volvería a coincidir Y LA LUNA ADORNÓ DE REFLEJOS PLATEADOS SUS CUERPOS DESNUDOS...

    Ahora, Emi no sabe si quiere volver a llamarlo o si cogerá el teléfono cuando él lo haga. Le preocupa la posibilidad de que La Brasileña se convierta en algo más que una aventura y termine por apartarlo de su lado. Piensa en ello, se estremece y siente la frialdad de una guadaña que atraviesa su cuerpo... Tiene claro que no quiere perderlo y que su vida sería muy triste sin él. Está profundamente enamorada de El Polaco y es consciente de ello. Sin embargo, con la misma clarividencia se le presenta la realidad de no poder colmar la deseada aspiración de su amante: que compartan sus vidas. Al menos, en el futuro próximo. Se debe a sus hijas adolescentes mientras que dependan de ella. Incluso llegó a barajar la posibilidad de que El Polaco conviviera junto a las tres, pero comprobó muy pronto que era una idea descabellada. En una ocasión lo invitó a su casa a tomar café para que las niñas lo conocieran y se llevó la desagradable sorpresa de que la menor se encerró en su dormitorio y no salió hasta que el intruso se hubo marchado. Respecto a la mayor, se limitó a decirle que era muy viejo y que su madre se merecía algo mejor. Ante el referido panorama, no tuvo más remedio que desestimar la opción. Se negaba a que sus hijas volvieran a sufrir por otro hombre que, además, no era su padre. Por mucho que ella lo quisiera.   

    También Olivia está decepcionada, y su desengaño la ha sumido en una profunda tristeza. No solo porque El de 28 invitara a salir a su amiga Wynie y quisiera llevársela a la cama, sino por la publicación de la maldita foto   AMIGAS, HOMBRES Y CELOS. Él la ha llamado varias veces para pedirle perdón y dejarle claro que no tuvo nada con Wynie, pero ha sentido tanto su traición que no puede volverlo a ver. Sabe que es un cínico y que si no ha tenido relaciones con su ya ex amiga es porque no ha podido. Tampoco ha vuelto a hablar con Wynie. Intuye que volverá a hacerlo, pero desconoce cuándo estará preparada para enfrentarse a ella con sinceridad y discutir el asunto. Emi le insiste en su idea de que dos mujeres no deben perder su amistad por un hombre, y mucho menos en este caso, donde todos los indicios apuntan a que no hubo infidelidad ni traición por parte de Wynie. Pero Olivia, aunque siente que es así, no encuentra el momento para poner fin al desencuentro que sufren ambas.

    Respecto a El de 28, no puede evitar el dolor que le ha causado su comportamiento deshonesto, más que la intención de serle infiel. Sabía que no era la única mujer de su vida desde que descubriera sus conversaciones de sexo digital con LA INTRUSA. Tampoco lo pretendía. Se conformaba con verlo a menudo, besar sus labios carnosos y despertarse de vez en cuando envuelta entre sus brazos... Ahora está muy confundida. Su ausencia se le presenta larga y penosa, pero su presencia le resultaría insoportable. Mientras tanto, intenta seguir la sabia recomendación de Emi: deja que el tiempo pase y arrastre consigo el dolor... 

                                                                                             RoCastrillo

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28 septiembre 2012 5 28 /09 /septiembre /2012 21:13

 

 Ellas y sus hombres: la historia de unas prometedoras relaciones que se convirtieron en profundas decepciones...

MIS AMIGAS  han comenzado el otoño en estado de decepción profunda y generalizada con el género masculino.  EMI, WYNIE, KATTY Y OLIVIA acaban de vivir con estupor el viaje a pique de unas relaciones que vislumbraron prometedoras y agonizan o terminan dejando un reguero de dolor en unos casos, rabia en otros y desengaño en todos.

                          Cupidoerotismo

     Dolorida y ofendida. Así se encuentra Katty Lloyd después de que quien creyó EL AMOR DE SU VIDA  se haya esfumado sin motivos, explicaciones ni rastro. No entiende por qué de la noche a la mañana ha dejado de telefonearla y de atender a sus llamadas. No contesta a sus correos electrónicos y ha desconectado el whatsapp. Ella rememora al minuto los últimos momentos en que se vieron y las últimas palabras que se dijeron y, por más que desmenuza esas escenas en forma y fondo, no logra atribuir ningún fallo abominable ni pecado imperdonable a su conducta. Simplemente, el destino caprichoso quiso jugar en su contra aquella tarde...

    El Psiquiatra la telefoneó para saber si se veían y ella rehusó porque estaba con su hijo. Después, su hermana se presentó en casa por sorpresa y la convenció para que fueran a un multicines donde el niño podría ver el último estreno infantil y ellas otra película en la sala contigua. Y allí estaba él, en la corta fila de taquilla. Katty se acercó a saludarlo en cuanto lo vio, pero su enamorado se mostró seco y esquivo. Tanto, que ni siquiera se atrevió a presentarle a su hermana y a su hijo. Después no volvieron a cruzarse. Él compró su entrada para una película distinta y no se encontraron a la salida. Dos días más tarde, y a falta de cualquier contacto por su parte, Katty le escribió un mensaje en el que le preguntaba por qué había estado tan frío. “Porque soy gilipollas”, le contestó él. Nada más. Al día siguiente, ella, que estaba en ascuas y no entendía nada, lo telefoneó y le preguntó acerca de su extraño comportamiento. Le pidió que se vieran y él se limitó a contestarle que sí, que otro día la llamaría. No lo hizo. Katty insistió un par de veces más. Sin respuesta.

    Independientemente del amor que no llegaran a confesarse aunque todo indicaba que lo vivían, Katty no deja de lamentar la falta de consideración hacia ella como persona, como ser humano, por parte de El Psiquiatra. El hombre que la transportaba al paraíso, que había pasado noches enteras acariciándola y susurrándole al oído la felicidad mutua, LAS FUENTES DEL PLACER la desprecia ahora hasta el punto de ignorar sus sentimientos y no darle ninguna explicación sobre tan repentino cambio de actitud. Como si ella no fuera nadie ni mereciera nada. Hace ya casi una semana que no tiene noticias suyas y ha dado la relación por muerta. Lo que no sabe es cómo reaccionará cuando vuelvan a verse. Está convencida de que eso ocurrirá. Tienen amigos en común y el encuentro será inevitable...

                                       Olvido

     Situación similar ha sufrido Wynie con EL TUITERO. En su caso, a la decepción añade la rabia. Por las palabras falsas. Por los sentimientos fingidos. Por el paso radical del “te quiero” al te ignoro que su otrora amigo especial le había propinado. Por los momentos de gloria que se esfumaron; charlas y besos que se llevaron el viento y el mar. UN AMOR DEVORADO POR EL MAR Frases llenas de poesía y borradas por el desprecio de quien mismo las escribiera. Erosionadas por el hielo, como si nunca hubieran existido... Y ahora, en las cada vez más escasas ocasiones en que sus recuerdos le asaltan el pensamiento, rememora las palabras de su íntima Emi Abbott: “buscan a una mujer que los mime, les caliente la cama cada noche, se desviva por ellos... Los hombres son muy simples, amiga..." EMI Y WYNIE, LOS HOMBRES Y LA VIDA  

    Y muy cobardes: incapaces de afrontar la situación y hablar de forma clara y abierta, como personas maduras, masculla una mañana en que se despierta sola en su cama y añora los besos perdidos de El Tuitero en días similares a ése. “Cuando te dejan de repente, después de haberte manifestado tanto amor, la mayoría de los hombres actúan como seres despreciables...”, brama en un tono que se confunde con el rugido de la cafetera...

    Wynie, al contrario de lo que le ocurre a Katty, no cree que vaya a encontrárselo nunca. El Tuitero no pertenece a su círculo de amigos. No siquiera vive en Madrid. Por tanto, la única opción que le queda para tener noticias suyas es que él mismo se las dé. Y no cree que vaya hacerlo. Tampoco ella las buscará. Después de varios mensajes sin respuesta, se ha empeñado a fondo en los deberes del olvido... EL SEXO SIN PRELUDIOS

    La próxima semana os hablaré sobre las decepciones de Emi y Olivia. Y mañana, como cada fin de semana, tendréis en estas páginas una receta con solera...

                                                                                                             RoCastrillo

 

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27 septiembre 2012 4 27 /09 /septiembre /2012 18:50

     ...De pie, era capaz de sostenerla abrazada a su cuerpo y hacerle que sintiera su miembro grande y duro golpeando con destreza el interior de sus entrañas... 

    Wynie estaba sola en casa esa noche de viernes. No tenía a su hijo y no pensaba salir. Emi andaba muy ocupada con su trabajo, Katty con El Psiquiatra EL AMOR DE SU VIDA y, respecto a Olivia, sufrían un profundo desencuentro ocasionado por El de 28 y unas fotografías...  AMIGAS, HOMBRES Y CELOS

    Pensó en echarse en la cama unas horas y despertarse en mitad de la madrugada para salir a El Maligno a tomar algo. Se tomó un vaso de leche caliente, se tumbó y cerró los ojos. Intentó quedarse dormida sin conseguirlo. Más bien, podría decirse que no tuvo tiempo de hacerlo. Sonó el teléfono y se levantó a cogerlo. Era El Profesor de Matemáticas. LISTA DE AMANTES Le indicó que estaba en su bar habitual, cercano a la casa de ella, y que le gustaría mucho verla. Wynie le hizo saber que no estaba preparada y que tendría que esperarla más de una hora.

postura de pieempotradaEl-abrazo-Kamasutra

    -¿No quieres invitarme a tu apartamento? Estaré más cómodo sentado en tu sofá.

   -Tu sí, pero yo no. Y en este caso, si me lo permites, soy la que decide. Prefiero que nos veamos en la calle, aunque tendrás que ser un poco paciente. Si estás cansado de ese local, elige otro.

    -No importa. Me quedo aquí, pero no tardes mucho.

    -Ya te lo he dicho. Alrededor de hora y media. No pudo arreglarme en menos tiempo. Ya lo sabes...

    “Y tanto que lo sé”, lamentó El Profe para sus adentros. Era consciente de que llevaban más de dos años viéndose y ninguno de los dos cambiaba sus hábitos para congraciarse con el otro. Wynie le insistía en que, si no quería esperarla en el bar, la llamara un día antes para concertar una cita a la que acudiría puntual. Y él persistía en telefonearla solo cuando ya estaba en la calle y se acordaba de ella, probablemente porque no le había surgido otro plan más interesante. Así solían iniciarse sus encuentros: con la sempiterna discusión de “no tardes mucho en arreglarte”, “si me hubieras llamado antes”, “invítame a tu casa”, “espérame en el bar”.

    El Profe se resignó a permanecer por un tiempo indefinido sentado en el incómodo taburete de aquella barra. Se había propuesto desde el verano reducir al mínimo su consumo de alcohol y pidió una cerveza en lugar del clásico güisqui. Sacó del bolsillo de su camisa un ajedrez electrónico y se dispuso a matar el rapo desarrollando estrategias para derrotar a la pequeña máquina. Wynie, por su parte, tomó una parsimoniosa ducha, se enfundó el modelo que comprara una tarde rabiosa por los desplantes de EL TUITERO y se maquilló, como era su costumbre, en tonos muy suaves. Llegó al bar cuando él intentaba que la máquina no le ganara la segunda partida. La vio entrar, apagó el aparato, lo guardó y salió a su encuentro. La piropeó con galantería y la besó en las comisuras de los labios.

    Wynie alabó la decisión de su amante de reducir el consumo se alcohol y se alegró de que no tuviera, como siempre, unas copas de más. Ello implicaba que no tendría que estar todo el tiempo quitándole las manos de encima. No le gustaba que nadie la tocara en público. NOCHES ARDIENTES Hablaron de las vacaciones y del trabajo, de política y de literatura. Nada acerca de sus vidas privadas. Después de pasar un largo rato en el mismo local, se encaminaron hacia la casa de Wynie y, a petición de ésta, se sentaron en una terraza cercana a su apartamento. Pidieron unos refrescos y siguieron conversando. La media luna presidía una noche estrellada con una temperatura que invitaba a degustarla....

   El Profe no quitaba los ojos de los pechos de su compañera ni dejó de piropearla con frecuencia. No llegó a tocarla pero se dedicó a excitarla con frases del tipo “estoy deseando tener tus pezones en mi boca”, “pienso en tu cuerpo desnudo y se me pone más dura que una piedra” o “te voy a subir encima mía y te voy a cruzar entera con mi verga...”

    Precisamente esto último fue lo que hizo nada más llegar. Se desnudaron en medio del salón y él, de pie, la cogió y la encaramó a su cuerpo, atravesando su interior con la poderosa herramienta enhiesta. Sin prolegómenos distintos a esos besos profundos que se regalaban, lenguas enroscadas casi chocando las gargantas y respiraciones entrecortadas. Aunque no le ocasionaba dolor, a Wynie no llegaba a convencerla ese sexo sin preludios, sin caricias ni tocamientos que precedieran al momento cumbre. Ese instante que sentía como un torrente penetrando su interior y provocando que vibrara y se estremeciera al alcanzar el objetivo. Sin embargo, pocos había conocido con la potencia y la grandilocuencia de EL AMANTE DURADERO El hombre que, de pie, era capaz de sostenerla abrazada a su cuerpo y hacerle que sintiera su miembro grande y duro golpeando con destreza el interior de sus entrañas. Una y otra vez. Hasta sucumbir de placer y contemplar las paredes de la casa balancearse al ritmo de las estremecidas de su ser...

                                                                                                                 RoCastrillo

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26 septiembre 2012 3 26 /09 /septiembre /2012 17:23

     La Dulce Alicia recibe un mensaje obsceno de su amante y duda sobre la conveniencia de volver a verlo...

    El día que LA DULCE ALICIA recibió el mensaje de El Turco, poco después de finalizar sus vacaciones, estaba en su casa de tertulia y café con sus amigas Katty Lloyd y Wynie Smith. Ambas se quedaron perplejas ante la reacción de la anfitriona que, tras leer el SMS, soltó un sonoro “hijo de perra” y estampó con fuerza su puño cerrado sobre la mesa.

    -Tranquila, que te vas a hacer daño. ¿Que ha pasado? ¿Qué te han escrito? ¿Es El Turco? preguntaban con insistencia Katty y Wynie.

   -Esto es muy fuerte. Juzgad vosotras mismas, contestó Alicia mostrándoles la pantalla del aparato. EL SEXO ANAL

      alicia 2 Postura perro

   Las tres amigas leyeron y releyeron el siguiente texto: “estoy deseando sodomizarte. El sábado te voy a meter un consolador hasta el fondo de tu culito, y mi polla por delante. Vas a gritar como una gata en celo”.

    -Eso es una burrada escrita por un tipejo que no te merece, Alicia. No vuelvas a quedar con él. Encontrarás a otro hombre que te trate con respeto y cariño, le recomendó Katty en tono decidido.

    Alicia no la escuchó. Estaba aturdida e intentaba resarcirse escribiendo una contestación que molestara a su receptor. Un par de frases como éstas: “quiero pensar que te has confundido y ese mensaje no iba dirigido a mi. Deseo que te lo pases muy bien sodomizando a su destinataria y que grite tanto como dices, pero de asco”.

    -Eso, por no ponerle que sodomice a su puñetera madre, bramó al tiempo que mostraba a sus amigas la respuesta.

    -Espera, Alicia. No lo envíes aún. Estas cosas no se deben hacer en caliente, le aconsejó Wynie.

    -Vale, vale, pero decidme que pensáis del asunto.

    -Voy a repetirte lo que pienso, Alicia, porque creo que no me has escuchado, expresó Katty. No vuelvas a quedar con él, ésa es mi opinión, reiteró.

     -¿La tuya también, Wynie?, quiso saber Alicia.

    -No sé, no me voy a poner así de radical, contestó la aludida. A lo mejor a él no le sonaba tan fuerte. Puede que en su cultura sea normal expresar esos deseos claramente. Tengo entendido que a los turcos les gusta mucho la práctica del sexo anal, aunque no te lo digo por experiencia propia. No la he tenido. En cualquier caso, lo importante es lo que sientas tú. Solo tú puedes saber en qué grado te ha ofendido y plantearte si quieres o no volver a verlo.

    -Me he ofuscado mucho, la verdad. No voy a mandarle el mensaje que he escrito ni ningún otro. No quiero contestarle. Me inquieta que me hable de una forma que considero obscena y violenta. Ahora me vienen a la cabeza los consejos de mi hermana y sus amigas y pensar en quedar de nuevo con él me produce cierto miedo, confesó AliciaLA DULCE ALICIA Y EL SEXO FUERTE

    -En ese caso, no lo hagas. Si crees que puede hacerte daño no deberías volver a verlo, le indicó Wynie. Me gustaría preguntarte si realmente piensas que sería capaz de eso.

    -No lo sé, no lo sé, repitió Alicia. Lo cierto es que el mensaje me ha sorprendido mucho. Él nunca me ha hablado así. Más bien al contrario, puntualizó. Era educado, detallista y tierno. Me trataba con delicadeza y respeto. No entiendo cómo se le ha ocurrido enviarme un mensaje tan fuerte, tan obsceno...

    El sonido del teléfono interrumpió sus palabras. Era un nuevo mensaje de El Turco. Decía así: “no me has contestado. Pensé que mi propuesta te gustaría mucho. Espero ansioso tu respuesta”. Alicia lo mostró a sus amigas al tiempo que soltaba un “que siga esperando. No pienso contestarle”.

    -Bueno, el tono de este segundo mensaje es distinto. Puede que Wynie tenga razón y que él te enviara el mensaje sin pensar que pudiera molestarte”, comentó Katty.

    -Puede, pero eso no me consuela. Debió ponerse en mi lugar y pensarlo dos veces antes de mandarlo. No pienso contestarle y dudo que lo vuelva a ver, afirmó Alicia.

    El grupo siguió su tertulia y, un buen rato después, el móvil de Alicia volvió a sonar. No era un nuevo mensaje, sino una llamada de El Turco. En tono amable, le dijo que estaba deseando volver a verla y le preguntó por sus vacaciones. Quiso saber si iban a citarse el próximo sábado, pero Alicia no resolvió sus dudas.

    -No lo sé. Llámame un día antes y te diré si puedo, le contestó en tono seco y frío. Él le mandó un beso y se despidió.

   Alicia estuvo varios días sin despejar la incógnita. Pensar en El Turco la inquietaba. Recordaba el primer mensaje y se estremecía. El miedo a que le hiciera daño seguía revoloteando por su mente...

    Y el miedo, como solía decir Wynie, es un intruso que entorpece cualquier tipo de relación...

                                                                                                    RoCastrillo

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24 septiembre 2012 1 24 /09 /septiembre /2012 19:01

    La Dulce Alicia notaba que el sexo anal se había convertido, para El Turco, en el mayor aliciente de la relación que mantenían...

   Los fogosos encuentros eróticos-culinarios entre LA DULCE ALICIA y El Turco se sucedían un sábado de cada dos. Ella recibía gozosa al amante exótico que le proporcionaba mucho placer y ningún problema. La amaba con pasión y la trataba con ternura. Los instintos básicos del animal que la poseía en la cama se transformaban en los corteses modales del caballero que preparaba la cena y la servía a su dama en la mesa. Alicia era feliz: había conseguido el tipo de relación que pretendía y dejó de preocuparse por las advertencias de su hermana y sus amigas, quienes insistían en que extremara las precauciones por el hecho de que su amante era turco.  LA PASIÓN TURCA DE LA DULCE ALICIA

    Una de aquellas noches, tumbados en el sofá después de cenar, El Turco desnudó a Alicia y la sentó sobre sus piernas. Al tiempo que la besaba, introdujo su dedo índice en el ano femenino y, tras cerciorarse de que a ella le gustaba por el incremento de sus gemidos, balanceó el dedo en su interior con la intención de dilatar el orificio para facilitar el paso de su tremenda herramienta en erección.

                                               sexo-anal.jpg

    Alicia no practicaba el sexo anal desde los años felices de la relación con su ex marido. Había pasado más de un lustro de aquellos tiempos. Y en esa primera vez con El Turco, la mezcla de dolor y placer provocó que un fuerte alarido se escapara de su garganta. El hombre acarició sus cabellos rubios y la atrajo con vehemencia hacia su cuerpo, su potente virilidad introducida por completo en el trasero de Alicia.

   El interior femenino se ensanchaba en cada una de las embestidas para adaptarse al tamaño del instrumento que lo perforaba. Los alaridos de Alicia se tornaron en gemidos de placer, mientras el rostro de su amante se mostraba ante su mirada clara como la viva imagen del gozo. Alicia disfrutaba recreándose en el éxtasis que se dibujaba en la cara de El Turco, indicándole y haciéndole sentir que la felicidad era eso.

     Después de aquella primera vez, La Dulce Alicia empezó a notar que el sexo anal se había convertido, para El Turco, en el mayor aliciente de la relación que mantenían. El primer indicio de dicho convencimiento fue la transformación del guion que se reproducía de forma similar al principio de cada cita. El Turco dejó de penetrarla contra la pared en el pasillo de entrada a la vivienda. LA DULCE ALICIA Y EL SEXO FUERTE Ahora la conducía hasta el salón, le bajaba la falda y le pedía que se tumbara en la alfombra adoptando la posición del perro. Él mismo la acomodaba procurando que su cabeza estuviera lo más bajo posible, casi rozando el suelo. Abría sus muslos y, durante unos instantes, se recreaba en la belleza de la visión de aquel trasero redondo, blanco y delicado. Lo palpaba, lo pellizcaba y lo mordisqueaba. Humedecía con su boca el bonito orificio que pretendía perforar y preparaba la introducción con la punta de su lengua. Mojaba asimismo su herramienta con saliva, la acercaba al objeto de su deseo, separaba las nalgas con sus manos y la metía con suavidad hasta sentir que horadaba las profundidades.

    Haciendo caso omiso de unos gritos de dolor que eran el preludio de sollozos placenteros, empujaba su polla con ardor hasta alcanzar la meta que lo conducía al éxtasis. Y estallaba de júbilo al comprobar que los pelos de su pubis frotaban los bordes del ano femenino. Cerraba con fuerza el mentón y luchaba por contener el brote de la savia que llenaba sus testículos. Acariciaba el clítoris de su compañera para eliminar los restos de su dolor y trocarlos por placenteras vibraciones. Volvía a presionar con el glande los rincones más profundos y continuaba la penetración vigorosa hasta sentir las vibraciones de una Alicia extenuada por el éxtasis. Solo entonces salía de su interior y derramaba en su espalda un caudal de vida...

    El cambio en las prácticas amatorias con El Turco no perturbó la relación ni alteró el estado de felicidad que Alicia sentía cada sábado que marcaba los encuentros entre ambos, envueltos en sexo y manjares. La llegada del verano interrumpió las citas. El Turco se marchó a su tierra y Alicia se dispuso a disfrutar de unas tranquilas vacaciones junto a su hija.

    La vuelta a Madrid se presentó para Alicia vestida de desengaño. Un mensaje de El Turco, inquietante y provocador, le recordó los consejos de su hermana y sus amigas y gestó su preocupación por los derroteros que podía tomar la relación que tanta felicidad le procuraba...

    Del citado mensaje y sus consecuencias os hablaré en próximos relatos.

                                                                               RoCastrillo

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21 septiembre 2012 5 21 /09 /septiembre /2012 21:32

 

   Aquella pasión turca que LA DULCE ALICIA  vivió una noche no se quedó ahí. El Turco siguió llamándola. Ella necesitaba trabajar mucho para salir adelante y tenía que ocuparse de su hija pequeña, así que le quedaba poco tiempo para pensar en hombres. Solo un sábado de cada dos la niña se iba con su padre UN DIVORCIO SEGUIDO DE UN FLECHAZO. Disponía, por tanto, de dos únicas noches al mes para si misma y empezó a barajar la posibilidad de convertir a El Turco en su amante y pasar junto a él ese escaso tiempo libre que hasta la fecha solía dedicar a salir con su hermana y otras amigas. LA PASIÓN TURCA DE LA DULCE ALICIA

                                  Olivia y el de 28

    En esta ocasión, el destino caprichoso se confabuló con sus deseos. El Turco la telefoneó para preguntarle cuándo podría verla y ella se lo dijo: “este sábado no, el próximo”. Así de fácil. El hombre entendió el mensaje y cada viernes, sobre las cinco de la tarde, la llamaba para fijar la cita del día siguiente. Además del sexo, tenían otra cosa en común: la mutua afición por la cocina. El Turco estudiaba hostelería en Madrid con el objetivo de montar, en el futuro, un restaurante de gastronomía internacional en su tierra. Y con el beneplácito de Alicia convirtió la cocina de su casa -un sábado de cada dos- en su particular laboratorio de ensayo.

   Solía llegar cargado de bolsas sobre las siete de la tarde. A ella le encantaba pasar las horas previas mimando su cuerpo y su casa para que todo estuviera perfecto a la hora acordada. Siempre se repetía la misma escena. Él llamaba y ella abría la puerta y lo recibía en el pasillo de entrada a la vivienda. Él soltaba las bolsas en el suelo, se abrazaban y se besaban hasta ahogarse. Sin palabras. Dos lenguas entrelazadas. Dos bocas fundidas en una. Alicia contra la pared y El Turco clavando sobre su pubis la potente virilidad. Metiendo las manos bajo sus faldas e intentando despojarla de las bragas. Al conseguirlo, cogía la prenda íntima, la levantaba como si se tratara de un trofeo y la dejaba caer. Alzaba el vestido, dejaba al descubierto aquel bosque amarillo y regaba la tierra con su boca antes de introducir en su interior el árbol del placer...

    El Turco disfrutaba balanceándose con vehemencia sobre Alicia, haciéndole que sintiera la potencia de su sexo duro en lo más profundo de su ser. Se excitaba in crescendo al escuchar los gritos de la mujer callada, blanca y delicada que le despertaba sus instintos más básicos. Se afanaba en penetrarla hasta el fondo, hasta sentir que poseía por completo el cuerpo frágil y que ella lo aceptaba y lo hacía suyo. Le gustaba empezar así: en la penumbra del pasillo, cogiéndola contra la pared como si fuera un animal, desnudándola solo lo justo, mientras él permanecía vestido de cintura para arriba y el resto de la ropa caída sobre los pies. Se quedaba dentro de ella hasta que la sentía alcanzar el éxtasis y en ese instante la embestía con fuerza. Contemplaba el rostro de Alicia inundado por el placer y su deseo se incrementaba hasta el límite. Entonces salía de su interior y regaba las mejillas y el canal de los pechos con la savia de la vida...

    Después se aseaban ambos, recogían las bolsas que El Turco había traído y se disponían a preparar la cena. Como ocurría en el sexo, él pretendía llevar la iniciativa también en la cocina. Decidía el menú, compraba los ingredientes necesarios y los llevaba a la casa de ella. El papel de Alicia se reducía a hacer de “pinche”. Sacaba los utensilios necesarios, picaba las verduras y partía la carne o el pescado de la manera que él le indicaba. Casi siempre, la cocina protagonizaba las escasas conversaciones entre ambos, que solían darse precisamente en esos momentos: mientras guisaban. De poco hablaban en la cama. Él se quedaba dormido después de amarla hasta cerciorarse de que tampoco ella podía más. Infalible, se despertaba por la mañana con la herramienta enhiesta y la introducía en el cuerpo liviano y adormilado...

   A La Dulce Alicia le gustaba ese hombre discreto y taciturno, educado y cortés en las formas y fogoso en el sexo. Su hermana y amigas le advertían con frecuencia que extremara las precauciones y que se mantuviera alerta, con un cierto retintín por el hecho de que su amante era turco. Wynie Smith era una de las pocas que la tranquilizaba en ese sentido. “No te preocupes. Turquía es un país laico desde los tiempos de Atatürk, hace casi un siglo. Lo único que debe importarte de ese hombre es que te haga feliz”, le repetía.

    Y Alicia, de momento, lo tenía claro: El Turco la hacía feliz cada sábado que pasaban juntos. Mientras así ocurriera, no quería plantearse nada más.

                                                                                                                     RoCastrillo

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20 septiembre 2012 4 20 /09 /septiembre /2012 22:00

    "...Vaivenes provocados por los hombres, los celos, la envidia o el egoísmo..."

     Emi, Wynie y Katty estaban tomando algo en una terraza del Madrid castizo cuando vieron a El de 28 acompañado de una guapa joven de su edad. Esa noche,  Katty debía ser la protagonista. Empezaba una prometedora relación con un psiquiatra y deseaba relatar a sus amigas todos los pormenores de su flamante historia de amor. Y así estaba sucediendo hasta que vieron a El de 28 junto a una mujer distinta a Olivia, quien declinó asistir a la reunión del grupo. HOMBRES QUE SABEN AMAR. DIÁLOGO FEMENINO

   El motivo principal de su ausencia fue que no quería ver a Wynie. Esta última sabía que estaba enfadada con ella desde que aceptó salir con El de 28, justo antes de marcharse de vacaciones. TENTADORA OFERTA

                                              el-de-28-en-cama.jpg

   Olivia y Wynie no se habían visto, y ni siquiera habían hablado por teléfono, desde que volvieron a Madrid a principios de septiembre. Ellas, que eran amigas y confidentes, que se veían casi a diario y que no pasaban una sola jornada sin tener noticias una de la otra, mandaron a pique el barco al que un día ya lejano decidieran subir juntas porque un hombre se interpuso. Tal como anuncié en una de las primeras páginas de este blog, la referida a la relación del cuarteto protagonista, os mantendría, queridos lectores, al tanto de los vaivenes que sufriera la amistad de las chicas, provocados por los hombres, los celos, la envidia o el egoísmo”  EMI, WYNIE, KATTY Y OLIVIA

    En esta ocasión, Wynie maldecía el día en que aceptó la invitación de El de 28 para salir. Consultó a la propia Olivia antes de hacerlo y ésta insistió en que no le importaba. Incluso le aseguró que ni siquiera se enfadaría en el caso de que llegaran a tener sexo. Pero una cosa es lo que se habla y otra, cómo se reacciona ante hechos consumados. Y en el caso que nos atañe, sin consumarse. Wynie sabe que no tuvo sexo con El de 28. LA TENTACIÓN SIEMPRE LLAMA DOS VECES El problema es que Olivia no se lo cree. El motivo: una fotografía publicada en Facebook en la que el joven posa sobre la cama de Wynie, ataviado con un pantalón vaquero y el torso desnudo.

    En el momento en que El de 28 y su amiga se alejaron, el trío aparcó la conversación sobre el romance de Katty y El Psiquiatra para entrar de lleno en el asunto del enfado de Olivia. Emi y Katty tenían la teoría de que el motivo era la imagen que Wynie había colgado en su muro del Facebook, y no la creencia de Olivia de que había tenido sexo con su hombre.

   -Ella, aunque diga lo contrario, sabe que no ha habido nada entre El de 28 y tú, pero el problema no es ése, indicó Emi a Wynie.

   -Claro que no, corroboró Katty. El problema es la foto. Sin que Olivia me lo haya dicho, estoy segura de que le ha ofendido que publicaras esa imagen, Wynie. Ya sabes: el orgullo herido, el que dirán... ¿Por qué lo hiciste?, le preguntó.

   -Los efluvios de la noche. Hacemos muchas tonterías con unas copas de más. El de 28 estaba empeñado en que publicara una foto suya en mi muro para ver cómo reaccionaban mis amigas, casi todas mayores de 40. Debe ponerle mucho lo de obsequiar a su ego.

    -Pues eso es lo que le ha molestado a Olivia, que lo sepas. Y a mi sí me lo ha dicho, reveló Emi. Parece mentira que no la conozcas. Le ha parecido una falta de respeto por tu parte. La gente ha hecho comentarios y ya sabes cómo es ella de sentida con esas cuestiones. No entiendo cómo no pensaste en Olivia, en el daño que podías hacerle. Tú, que todo lo piensas, le recriminó.

    -Lo hice por eso, porque no lo pensé. Los efluvios de la noche. Os lo acabo de decir, reiteró Wynie. Y no me echéis más mierda encima, que yo también estoy dolida. No quiere verme ni responde a mis llamadas. Hoy no ha venido porque estaba yo. ¿Eso os parece bonito? ¿Por un mocoso con el que ni siquiera me he acostado? Pues ella verá lo que hace. La he llamado varias veces sin respuesta y no pienso insistir más.

    -Volveréis a ser amigas, estoy segura, afirmó Katty, tajante.

   -Y yo también lo estoy, la secundó Emi. El tiempo pasa y borra las heridas. Cualquier día pensará en ti, te llamará y recuperaréis vuestra amistad. Es absurdo y ridículo que dos amigas se enfaden por un hombre. Es lo que pienso y se lo he dicho. Y ella también lo cree así, pero necesitará encontrar el momento para llamarte...

    -Cualquier momento será bueno. No os puedo decir más, concluyó Wynie.

                                                                                                            RoCastrillo

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  • : Un blog de relatos eróticos y cocina con solera. Nuevos contenidos a diario. De lunes a jueves, las aventuras nocturnas y las conversaciones sobre sexo y hombres de Emi, Wynie, Olivia y Katty. Los fines de semana, recetas elaboradas siguiendo los viejos cuadernos de cocina de mi abuela, escritos hace más de 80 años. Y todos los días, discusiones sobre temas sexuales en la sección "Foro de Debates"
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