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17 mayo 2012 4 17 /05 /mayo /2012 14:26

 

    ...Se dejó amar por aquel desconocido sensible y cortés, de cuerpo estupendo y potencia inagotable...

    Katty Lloyd había dejado de sentirse a gusto en El Maligno. Aunque le divertía salir con el resto del grupo, a partir de las tres de la madrugada se encontraba en minoría. Emi, Olivia y Wynie siempre tenían la misma propuesta para acabar la noche: echarse unos bailes, unas risas y, si encartaba, buscarse un ligue en la casa de M. El plan dejó de presentarse atractivo para Katty. Ella buscaba un amor duradero, un hombre con el que compartir su vida, y estaba convencida de no poder encontrarlo en aquel lugar. “Hay demasiada oscuridad allí como para que aparezca mi príncipe azul”, comentaba riendo a sus amigas EMI, WYNIE, KATTY Y OLIVIA .

                                 katty-y-sexo.jpg                     

 

    Desde hacía varios meses, Katty andaba algo apartada del grupo en lo que a salidas nocturnas se refiere. Para esos menesteres optaba por la compañía de su jefa y, sin embargo amiga, Estefanía. UN AVE FÉNIX LLAMADA KATTY LLOYD. Ésta frecuentaba una exclusiva y carísima discoteca donde abundaban los caballeros pudientes, con la edad adecuada, modales exquisitos y carteras bien repletas. Y a Katty, el plan de acompañarla a aquel lugar le salía siempre redondo: además de divertirse y entablar relaciones con galanes de su edad y gusto, no gastaba un solo euro. Estefanía no pagaba ni entrada ni copas. Mantenía una estrecha relación con el propietario del local y, cada vez que llegaba, el hombre se deshacía en elogios hacia ella y hacia la amiga que la acompañara. Porque la jefa de Katty, mujer de mundo, fría y calculadora, jamás había pisado la sala de fiestas acompañada por un hombre. “Hay muchos dentro para traer otro más, solía comentar con ironía.

    Esa noche, víspera de festivo, la discoteca estaba a tope. Antes de llegar, Estefanía telefoneó al propietario, que tuvo la amabilidad de recibirlas en la entrada. Pasaron, pidieron sus bebidas y se situaron con las copas recién servidas en unos asientos al lado de la pista de baile. Y desde ese momento hasta que cruzaron las puertas de salida, ya de día, no les faltó la compañía masculina. Fueron muchos los hombres que las halagaron, las invitaron y las pretendieron... En honor a la verdad, el estilo y “savoir faire” de ambas destacaba sobre el resto de la clientela femenina. Razón de más para que el personal masculino se las rifara...

     Estefanía pasó casi todo el tiempo que permanecieron allí charlando con un pijo al más puro estilo tradicional: traje de chaqueta de marca, camisa con gemelos y cabellos engominados, con rizos en la zona del cogote. Un tipo sobrado que a Katty no le cayó nada bien. Ella estuvo alternando y escuchando los halagos de unos y de otros, aunque ninguno le hizo sentir mariposas en el estómago.

     Cuando cerraron la sala de fiestas se fueron a desayunar a la cafetería colindante. Iban acompañadas por tres caballeros, a los que varios minutos más tarde se unió un cuarto. Y ése sí que era su tipo: corpulento, de pelo lacio y rubio y labios carnosos. Le gustaba tanto que no se atrevía ni a mirarlo. El destino o, quizás, la percepción masculina, llevaron al galán a sentarse a su lado e iniciar una conversación... Tomó entre las suyas una de sus blancas manos y Katty, lejos de retirarla, le devolvió el gesto con caricias de sus finos dedos en los brazos musculosos del hombre. A partir de ahí tardaron poco en despedirse del resto del grupo y abandonar la cafetería. Ella no mostró reparo alguno en subir al automóvil biplaza de su acompañante. Confiaba en su intuición, y aquella mañana tampoco le falló.

      Se dejó amar por aquel desconocido sensible y cortés, de cuerpo estupendo y potencia inagotable. Gozó a su lado como no lo había hecho en mucho tiempo aunque, cuando estuvo saciada y el sueño invadió sus sentidos, lamentó para sus adentros haber sucumbido a sus deseos nada más conocerlo. Era de las que pensaban que la mayoría de los hombres no escogía a la mujer de su vida entre las que habían conquistado de manera fácil. Y en esta ocasión volvió a acertar. Él estuvo muy amable, se ofreció a prepararle un desayuno que ella rechazó y la besó en los labios con dulzura a modo de despedida. Pero no le pidió el número de teléfono. “Supongo que volveremos a coincidir”, le dijo mientras le abría la puerta de salida de la vivienda.

                                                                                         RoCastrillo

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16 mayo 2012 3 16 /05 /mayo /2012 16:36

       "...No me olvido de tus preciosos pechos. Déjame tocarlos..."

    El siguiente caballero que ocupó el sillón que dejara El Filosofo CRÓNICAS DE EL MALIGNO junto a Wynie fue El Danés, un cliente asiduo de la casa con el que ella se dio un revolcón varios años atrás, en los tiempos de sus primeras visitas a El Maligno UN FINDE MUY ABIERTO (II).

                                                 seduccion-en-bar.jpg 

-Estás preciosa hoy. Baila conmigo, le propuso.

-No me apetece bailar, gracias.

-Más que de bailar, yo de lo que tengo ganas es de hacerte el amor, soltó él con la misma naturalidad del que pide un café.

-Lo siento, pero será mejor que busques a otra.

-¿Por qué? Tengo un recuerdo muy bueno de ti.

-Supongo. Yo de ti también, aunque ya no me gustas. Hace mucho tiempo que no siento nada cuando te veo, aparte de simpatía.

-Bueno, eso ya es algo. Yo, sin embargo, no me olvido de tus preciosos pechos. Déjame tocarlos.

-No, negó rotunda.

-¿Por qué?, repitió él. Pensé que te gustaba.

-Lo has dicho tú mismo. Me gustaba. En pasado, no en presente, aclaró.

-Entonces, no tengo nada que hacer...

-No. Me caes muy bien, pero ya no me atraes desde el punto de vista sexual. Y mucho menos hoy, que no estoy motivada para el sexo.

-¿Me estás queriendo decir que otro día será posible?

-No de momento. El futuro está por escribirse, le contestó dirigiéndole una amplia sonrisa.

-Vamos a bailar, por favor, le pidió al tiempo que le ofrecía su mano para ayudarla a levantarse.

    Ella accedió y se contoneó en la pista durante un rato. Corto, porque sentía las miradas ávidas de los hombres en sus pechos y en sus piernas. Decidió abandonar aquel espacio y cruzó el pasillo en dirección a la barra. Pidió una copa a M., el dueño de la casa, y le preguntó si podía tomar asiento allí, a su lado.

-Por supuesto. No tienes ni que preguntarlo. ¿Qué ocurre? ¿Te estabas aburriendo en el salón?

-Aburrirse no es el verbo adecuado para definir mi estado, le contestó ella. Más bien, estaba cansada de tanto macho deseoso de mi cuerpo serrano, precisó en tono vanidoso.

      M. la miró de arriba a abajo.

-Has venido muy hermosa hoy. Como os ponéis la mayoría de las mujeres cuando llega el buen tiempo. ¿No te gustaba ninguno de esos?, inquirió dirigiéndole un gesto que señalaba a la pista de baile.

-No. Es una pena, pero no estaba Brad Pitt, le respondió Wynie riendo.

-Aquí lo tienes, pronunció una voz a sus espaldas.

     Ella se volvió y vio a un caballero que no pasaba de 1,70 metros, entrado en años, cabello canoso y ondulado y una incipiente barriguita, cuyo rostro le resultaba muy conocido. Lo miró a los ojos atentamente y puso una cara de no saber si reírse o llorar.

-No soy Brad Pitt, de acuerdo, pero soy actor.

-Ya. De algo me sonabas, aunque pensé que sería de verte en esta casa.

-No creo. No tengo el honor de que recibirlo tantas veces como quisiera. Se prodiga poco por mi casa, intervino M.

     Siguieron charlando los tres un rato. El recién llegado resultó ser un actor muy conocido, aunque Wynie no supiera ni su nombre. La piropeó reiteradamente y la invitó a bailar. “Lo que me faltaba. También éste”, pensó ella para sí misma.

-Gracias, pero ya estoy muy cansada. Me marcho, anunció.

       El actor insistió en acompañarla a casa.

-Haz lo que quieras. No obstante, quiero dejarte claro que no voy a invitarte a subir. Te lo advierto para que no te pongas pesado.

-Las cosas no se dicen así, mujer. Qué maleducada eres.

-Lamento que no te gusten mis palabras, pero son las que tengo. Adiós, respondió con desdén.

      El actor salió con ella y la siguió hasta la misma puerta de su casa. Hablaron de tonterías durante el corto trayecto y, por supuesto, el hombre volvió a pedirle que lo invitara a subir.

-No insistas, por favor. No te pareces en nada a Brad Pitt, que es el único hombre con el que me metería hoy en la cama. Adiós, reiteró, en esta ocasión sin mirarlo y situada de espaldas a él, entretenida en meter en la cerradura la llave correcta. “No pienso ni darte un beso en la mejilla, para que te quede claro lo maleducada que soy y no me dirijas la palabra la próxima vez que me encuentres en el Maligno”, masculló Wynie para sus adentros.

                                                                                                                 RoCastrillo

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15 mayo 2012 2 15 /05 /mayo /2012 14:43

 

    ...Hasta que abandonó el Maligno, con las primeras horas del alba, le salieron tres o cuatro pretendientes...

     Esa noche, Wynie Smith decidió ir sola a El Maligno  UN FINDE MUY ABIERTO (II) . Era la segunda vez que lo hacía. Por tanto, conocía la experiencia y estaba tranquila. Tenía claro que allí encontraría a gente conocida y que, en caso de que alguien se pusiera pesado, M. la cuidaría, tal como ocurrió el primer día que cruzó sin amigas ni galanes la puerta de acceso a aquella casa.

                                             Wynie.jpg

    Llegó al filo de las cuatro de la madrugada. Exactamente, llevaba cuatro horas en la calle. Había quedado con su amigo El Tuitero en un bar cercano a su domicilio. Se conocieron meses atrás a través de Twitter y, como solían hacer en cada uno de sus encuentros, recorrieron los locales de copas del barrio y se rieron juntos. Mucho. Esa noche no tuvieron sexo y también ese hecho los hacía reír. “Nos vemos, nos reímos y follamos. O no”, repetían al unísono coronando la frase con sonoras carcajadas...

   Lo cierto es que El Tuitero dejó su coche aparcado en la plaza que hay al lado de El Maligno y Wynie, que no tenía sueño aunque tampoco ganas de sexo, decidió acompañarlo hasta el vehículo y subir luego a ver qué se cocía.

   Nada más entrar se llevó la primera sorpresa. El Filósofo gitano de casi dos metros de estatura que conoció junto a amiga Katty Lloyd en una exposición de esculturas estaba en la barra. Al verla entrar avanzó hacia ella y la saludó con dos besos apretados en las mejillas, reiterando lo contento que estaba por haberla encontrado. LA TEORÍA DEL LOGOFONOFALOCENTRISMO.

    -Nunca te había visto por aquí. ¿Es la primera vez que vienes?, le preguntó Wynie.

    -No. Habré estado en cuatro o cinco ocasiones, contestó el hombre.

   -Me parece extraño que no hayamos coincidido. Yo vengo bastante. En realidad, cada vez que salgo... Mi casa está muy cerca y lo tengo por costumbre.

    -Ya. Recuerdo que me comentaste que vivías en el barrio de Los Austrias. ¿Qué te parece si nos sentamos juntos en el salón?, le propuso.

    Ella aceptó y se acomodaron en los dos sillones situados junto a la cabina del DJ. Él fijó su mirada en las esbeltas piernas femeninas.

    -Me voy a volver loco mirándote las piernas, le dijo al tiempo que le robaba un beso de sus labios pintados en un suave color tierra. Te deseo, necesito besarte, le susurró al oído.

    -No tengo ganas de sexo hoy. Te aviso, le advirtió ella.

   -¿Por qué? Soy un tipo alto, guapo y muy bueno en la cama. Invítame a tu casa y te haré maravillas. No te puedes ni imaginar la energía que tengo con 24 añitos.

     -¿Tan joven eres? Yo te echaba treinta, como mínimo.

     -Soy un hombre muy maduro, afirmó mientras recorría las piernas femeninas con las yemas de sus dedos. No puedes ni imaginarte cuánto te deseo. Déjame besarte, insistía él.

   -Yo no hago esas cosas en público. Hoy tampoco quiero hacerlas en privado, precisó Wynie.

     -¿No quieres estar conmigo porque soy mucho más joven que tú?, le preguntó El Filósofo.

     -En absoluto. No es esa la razón, negó ella. Te repito que hoy no tengo ganas de sexo.

     -Y yo te prometo que no te arrepentirás. Te voy a lamer entera y me voy a quedar dentro de ti todo el tiempo que necesites. Soy muy buen amante y muy generoso, te lo aseguro. Lo que más me importa es dejar contenta a la mujer que estoy amando. Vamos, reiteró decidido.

     -He dicho que no. Lo siento, pero conmigo no se cumple tu teoría del logofonofalocentrismo. El mundo se moverá por cojones, pero yo hago lo que me salga del c... en cada momento, le contestó muy seria.

    -Está claro que no voy a convencerte. Será menor que me vaya, musitó él justo antes de besarla en las comisuras de los labios y levantarse.

     Wynie permaneció sentada. Solo tuvieron que pasar unos instantes para que otro caballero ocupara el sillón que dejó el Filósofo. Y hasta que abandonó El Maligno, con las primeras luces del alba, le salieron varios pretendientes más. Pero eso os lo contaré mañana.

 

                                                                                                                    RoCastrillo

 

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14 mayo 2012 1 14 /05 /mayo /2012 17:39

 

    Olivia N. aprovechó el largo puente de mayo para tomarse unos días de vacaciones. La habían invitado a la inauguración de un nuevo centro de ocio en Marbella y, en estos tiempos de crisis, pensó que no era cuestión de rechazar semejante oferta. Así que metió un par de modelitos de fiesta, unos pareos para la playa y varios bikinis en un coqueto maletín de mano y se dirigió al aeropuerto.  AVENTURAS EN LA NOCHE

                                           gigolo.jpg

     Llegó al corazón de Puerto Banús, donde se encontraba el hotel que le habían reservado, con tiempo suficiente para darse una ducha reparadora, arreglarse y maquillarse para la cena en el nuevo club. No se encontraba muy inspirada esa noche. Estuvo a punto de suspender el viaje porque su hijo se había levantado con fiebre y mucha tos, pero su ex marido insistió en que le tocaba estar con el niño y se empeñó en llevarse al pequeño, asegurándole que lo cuidaría muy bien. Y no es que ella no lo creyera, sino que no podía disfrutar tranquila sabiendo que su niño se encontraba enfermo y no iba a estar a su lado para atenderlo. Pensaba en él mientras extendía una fina capa de maquillaje por su rostro y trataba de disimular con cosméticos unas profundas ojeras negras. “Esta no es mi noche”, pensaba para sus adentros. “Disfruta, que tu ex cuidará del pequeño”, la había consolado por teléfono su amiga Emi Abbott, a la que llamó nada más llegar al hotel. Precisamente, porque necesitaba unas palabras de consuelo que la ayudaran a disfrutar de unas merecidas minivacaciones.

     Después de la cena asistió junto a sus anfitriones a la inauguración de la sala de fiestas del nuevo complejo recreativo. Tanto durante la velada en el restaurante como en el interior de la sala le presentaron a mucha gente, pero ella se fijó en un guapísimo joven, moreno de verde luna, que coqueteaba con una elegante dama ya entrada en años. Lo vio acariciarle los muslos y desaparecer con ella tras el ostentoso cortinaje rojo y dorado... Y aparecer de nuevo, solo, un largo rato después.

    Fue entonces cuando el atractivo galán no se separó de su lado. Y no solo no escatimó piropos y halagos a su belleza y su estilo, sino que notó su tristeza y trató de averiguar a qué se debía y de ofrecerle su consuelo. Ella, que no era aficionada a contar sus preocupaciones a desconocidos, evadió las preguntas con sonrisas y le quitó importancia al asunto. El joven continuó seduciéndola y, bien avanzada la madrugada, cuando Olivia empezó a mostrar signos evidentes de cansancio, se ofreció a acompañarla al hotel. Ella aceptó la invitación y, nada más llegar a la puerta del establecimiento, el joven le pidió que lo dejara subir.

     -No tengo muchas ganas de sexo esta noche, le advirtió.

     -Eso significa que te quedan algunas, le contestó él al tiempo que le dedicaba una amplia y coqueta sonrisa.

    -Bueno, no siempre tengo la oportunidad de pasar una noche con un hombre tan apuesto como tú, le indicó ella devolviéndole la sonrisa.

     -No voy a cobrarte, por supuesto, espetó él.

     -¿Qué dices?, le preguntó ella, extrañada ante aquella sorpresiva confesión.

     -Lo que has escuchado. No te hagas la tonta, que eres una mujer de mundo. Soy un gigoló, pero contigo no quiero ejercer de ello. Solo pretendo hacerte feliz y que te olvides de tus penas, sean las que sean. a tu lado, el dinero pierde su importancia...

     Olivia aceptó y se dejó arrastrar por unas manos expertas que la despojaron de su ropa y acariciaron con destreza cada rincón de su anatomía. Sus pechos prominentes se alzaron al firmamento y sus oídos escucharon con orgullo palabras sugerentes que le decían que pocas mujeres a su edad podían lucir un cuerpo tan bello como el suyo. En lo que quedaba de noche, un placer indescriptible invadió cada uno de los poros de su piel, y sus sentidos vibraron con la maestría que derrochaba un auténtico profesional de las artes amatorias...

      El hombre se fue con los primeros rayos de sol y ella se dispuso a tomar un relajante baño. Mientras el agua tibia caía sobre su cuerpo satisfecho, pensaba en la sorprendente experiencia que acababa de vivir. Era la primera vez que pasaba la noche con un gigoló y estaba deseando que avanzara la mañana para llamar a sus amigas y relatarles la conquista. Sin saber que Wynie Smith también había tenido una oferta similar meses atrás... De la cual, queridos lectores, os informaré próximamente...

                                                                                                                RoCastrillo

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10 mayo 2012 4 10 /05 /mayo /2012 14:23

 

  ...Cuando ella se regodeaba por el éxito de la cita, aquel hombre sensible y romántico empezó a mirar el reloj...

    Katty Lloyd se perdió una noche de juerga con Emi Abbott y Wynie Smith porque tenía una cita con un diseñador gráfico. Lo había conocido en la agencia publicitaria para la que trabajaba y, desde el momento en que se lo presentaron, el tipo se mostró atento y solícito con ella. Quizás demasiado: no paraba de halagarla y dedicarle miradas ávidas de deseo. Aunque no le gustaba mucho físicamente porque era calvo y bajito, le caía muy bien y, en las varias conversaciones que sostuvieron, confirmó que tenían sensibilidad y afinidades comunes. Él le pidió su número de teléfono y al día siguiente la llamó para proponerle una cita. Katty notó el deseo en su voz y aceptó la oferta. Hacía bastante tiempo que no mantenía relaciones sexuales y no estaba por la labor de rechazar un plan que, en principio, parecía muy fácil. No obstante, llamó a su jefa -y sin embargo amiga- Estefanía UN AVE FÉNIX LLAMADA... KATTY LLOYD para pedirle informes sobre el individuo. Fue entonces cuando se enteró de que estaba casado, aunque su informante le aseguró que se trataba de un matrimonio ya fracasado. Que compartía con su esposa el domicilio familiar con el propósito de no duplicar el gasto en tiempos de crisis, pero que hacían vidas separadas...Y que no le diera importancia al hecho porque se trataba de un hombre libre, pese a nbo haber roto el vínculo matrimonial. Total, que la convenció, aunque el fantasma de una relación con un hombre casado pululaba por su mente cual nube gris que enturbiaba sus deseos de vivir un encuentro fogoso...  AVENTURAS EN LA NOCHE

                                          cita.jpg

    Katty se presentó guapísima al club donde habían quedado al filo de la madrugada. El diseñador la piropeó, la invitó, la mimó... Ella se encontraba feliz y se dejaba llevar, encantada de sentirse tan admirada... Disfrutaba sin prisas de aquellos momentos especiales. En teoría, la noche era muy larga. O al menos, eso esperaba...

     Agotadas ya las bebidas de ambos, su acompañante le propuso que tomaran otra copa en su estudio, cercano al bar donde se hallaban. Ella asintió y salieron a la calle. Él la agarró por la cintura mientras paseaban... Se besaron antes de entrar y la temperatura de ambos fue creciendo en la intimidad de aquellas paredes profusamente adornadas de cuadros y dibujos. Él la desnudó con parsimonia y besó su cuello y sus pechos con ternura... Tocó su sexo húmedo y lo acarició con maestría... Y cuando ella se regodeaba del éxito de la cita, aquel hombre sensible y romántico empezó a mirar el reloj. Katty lo pilló en ese gesto reiterativo y le preguntó qué ocurría.

     -Lo siento, pero estoy casado y tengo hora de recogida. Debí habértelo dicho.

     -Ya lo sabía, aunque me temo que me informaron mal. ¡Mierda!, masculló

     -No te enfades, for favor. ¿Por qué lo dices? ¿Quién te informó?

     -A esto último no voy a contestarte. Sobre el resto, me aseguraron que estabas separado de hecho, aunque compartías casa con tu mujer por motivos económicos. 

     -Más o menos, así es. No obstante, me echa la bronca si llego tarde a casa.

   -No me interesan los pormenores de tu vida conyugal. El caso es que eres un hombre casado y como tal te comportas, le recriminó Katty. Me pongo las bragas y me marcho. Esta fiesta ha dejado de gustarme, refunfuñó.

    Se vistió y abandonó con premura aquel lugar, haciendo caso omiso a las palabras del hombre, que trataba de retenerla y de hacerle entender su complicada situación. Mientras esperaba al taxi, recordaba la experiencia de su amiga Wynie Smith con Ése EL ANSIA DEL AMOR PROHIBIDO Y ESQUIVO  y se vio a sí misma como antes la viera a ella: enfadada cuando su acompañante empezaba a preguntar la hora. “Al menos, Ése se marchaba cuando Wynie ya estaba satisfecha. Yo ni siquiera he tenido tal suerte”, se maldecía. “Ya me advirtió ella de que no confiara en los tipos que afirmaban estar malcasados y seguían viviendo con la legítima. Que razón tenía”, balbuceó al subir al taxi y cerrar la puerta con un fuerte golpe.

                                                                                                    RoCastrillo

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9 mayo 2012 3 09 /05 /mayo /2012 17:39

       ...El Galán, tal como tiempo atrás hiciera El Guiri, se afanaba en rozar con la punta de la lengua cada centímetro de la superficie de su pubis rasurado...

    Wynie Smith indicó a sus invitados que no tenía bebidas en casa. Antes de llegar al domicilio, El Ruso entró en un bar y se aprovisionó de varios artículos necesarios para continuar la juerga. Básicamente, una botella de licor, varias latas de refrescos y cervezas y un par de paquetes de tabaco. Wynie dirigió a El Galán varias miradas de deseo mientras esperaban en la calle al tercero en liza. Tuvo la tentación de besarlo allí mismo, en medio de la plaza colindante a su vivienda, pero no lo hizo. Él tampoco hizo amago de demostrar su deseo. No la tocó en los casi 10 minutos que tardó en llegar El Ruso. Se limitó a decir que estaba rendido y que necesitaba tirarse en una cama. Wynie no sabía qué pensar. En teoría, iba a celebrar una pequeña fiesta en su casa junto a dos hombres guapos, aunque ella solo quería a uno. Precisamente, al que no paraba de repetir las ganas que tenía de coger una cama. Y el otro, que tardó en llegar un rato que se hizo eterno, cargaba con una gran bolsa llena de bebidas, cuya utilidad presentía casi descartada...LIGAR ES FÁCIL...EN EL MALIGNO

                                         atraccion.jpg

    Ya en el interior de la vivienda, la anfitriona se dispuso a preparar unas copas en unos carísimos vasos que había comprado para celebrar su 40 cumpleaños en una tienda de diseño del barrio de su amiga Emi Abbott. Por unos instantes, rememoró la conmemoración de sus cuatro décadas de vida y aquel acontecimiento le pareció muy lejano... Volvió al presente y observó a sus invitados mientras servía las bebidas. El Ruso había desparramado su cuerpo entero en el sofá. El Galán la miró a ella y le pidió con el gesto si podía echarse en la cama. Wynie asintió y se dispuso a colocar las copas en una mesa pequeña y baja que había junto al sofá. El Ruso cogió la suya y dio un sorbo profundo. Ella calmó la sed con un refresco que se tomó casi entero de un solo trago. Torció su vista hacia El Galán, refugiado bajo el edredón y con los ojos entreabiertos. Creyó intuir que le respondió solicitando su presencia con la mirada pero, fuera o no así, no le hizo caso y se acomodó en el sofá junto a El Ruso. Éste le sonrió ampliamente, le dio las gracias por la acogida y le comentó lo confortable y bonita que le parecía su casa. Hablaron un rato de nimiedades. El hombre tardó poco tiempo en tragarse la segunda copa y empezar a dormitar en el sofá.

    Wynie Smith cerró todas las ventanas y la noche entró de nuevo en la casa. Se desnudó y retiró el edredón para meterse en la cama junto a El Galán. Él abrió los ojos al sentir su presencia y la abrazó. Estaba vestido y le pidió al oído, en un susurro, que lo desnudara. Ella empezó a desabrocharle los botones de la camisa al tiempo que el hombre se deshacía del pantalón y ponía la mano derecha de la mujer en su voluminosa herramienta enhiesta. Y Wynie, admirada por tamaña generosidad, la acarició y lamió como si se tratara de un jugoso caramelo. Al unísono, su interior se humedecía por la acción de los largos dedos masculinos. Sus pezones respondían a los besos del El Galán y se volvían turgentes... Lo sintió introducirse en el túnel del placer cuando notó sus paredes mojadas, y columpiarse en su interior con un ritmo que la alzaba hasta sentir en su cuerpo el baile de todas las estrellas del firmamento. Hacía mucho tiempo que una penetración no la hacía vibrar de esa manera. Intentaba disfrutarla en silencio para no despertar a El Ruso pero no podía reprimir sus gemidos. Mucho menos cuando El Galán, tal como tiempo atrás hiciera El Guiri  EL ARTISTA DE LA LENGUA , se afanara en rozar con la punta de la lengua cada centímetro de la superficie de su pubis rasuradoadentrándose en cada pliegue y cada rincónde aquellos labios mojados de deseoque agradecían sus caricias...

    Durante toda la mañana, Wynie y El Galán fueron dos cuerpos que se atraían como imanes y gozaban sin descanso. Amarse los estimulaba tanto que no podían quedarse dormidos. Bien avanzado el mediodía, él retiró por completo el edredón que los cubría y recorrió con sus labios toda la superficie del cuerpo femenino desnudo. Y cuando la dejó saciada, la besó en los labios y le dijo que esperaba formar parte de sus buenos recuerdos.

    -No lo dudes. Eres bueno en todo. Me has hecho muy feliz.

    -Me voy. Quiero descansar en mi casa. Nos vemos cualquier día por El Maligno.

    Seguidamente, se levantó, se vistió y despertó a El Ruso para avisarlo de su marcha.

    -Déjame quedarme aquí, por favor. No puedo levantarme ahora, solicitó El Ruso a Wynie.

    -De acuerdo, asintió ella.

    El Galán se marchó y El Ruso aguantó poco tiempo en el sofá. Poco después pidió a Wynie que lo dejara dormir a su lado en la cama. Ella no quería ni necesitaba más sexo, pero tampoco le apetecía dar explicaciones. No le contestó y él aprovechó esta indiferencia para cumplir su deseo. Se metió en la cama, quiso abrazarla y acariciarla y Wynie optó, primero, por refugiarse en el extremo de la gran cama y después, ante la insistencia masculina, por levantarse.

    -¿No te gusto? Tú a mi sí, le dijo él.

    -Tu amigo me ha dejado bien contenta y mejor saciada. No necesito nada más, gracias.

    -Supongo. He escuchado a varias mujeres decir de él que es bueno en todo.

    -Pues aquí tienes a una más para la lista, rió ella.

     Wynie desayunó, recogió los restos de la fiesta y se dio una ducha. El Ruso permaneció     durmiendo. Al atardecer, degustaron un rico caldo caliente que ella había preparado y charlaron como si fueran amigos de toda la vida. Un buen rato después, al despedirse, pronunció las mismas palabras que El Galán: “nos vemos cualquier día por El Maligno”. Y justo antes de cruzar la puerta de salida de la vivienda añadió: saluda a Emi de mi parte.

                                                                                                           RoCastrillo

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8 mayo 2012 2 08 /05 /mayo /2012 14:19

     ...Estaba orgullosa de estrenar el día junto a dos hombres tan guapos, uno cogido de cada brazo...

    Wynie Smith se sentó con El Ruso y El Galán en el salón de baile de El Maligno, justo al lado de la cabina del DJ. Miró de reojo su reloj de pulsera y comprobó que eran casi las seis de la mañana. Los caballeros apenas pronunciaron palabra y ella no estaba por la labor de perder el tiempo. Recordaba la aseveración de su amiga Emi Abbott en el sentido de que El Galán era homosexual y quería descartar esa posibilidad... AVENTURAS EN LA NOCHE Así, con una espontaneidad propia de la nocturnidad y sus efluvios, lanzó la cuestión. Sin darle importancia, como si se tratara de una pregunta ingenua del tipo ¿qué hora es?

                                      ligar-maligno-copia-3.jpg  

    -¿Tú eres maricón, o no?, interpeló a El Galán mirándolo a los ojos

    -¿Yo? ¿Por qué? ¿Es que te lo parezco?, le devolvió el aludido el interrogante.

    -A mi no, pero a mi amiga Emi sí.

   -Pues dile a tu amiga de mi parte que está muy confundida. A mi me gustan las mujeres, ¿está claro? No entiendo por qué razón tu amiga pensó lo contrario. Seguro que es la típica vanidosa que cree que todos los hombres que no le hacen caso son maricones.

   -Más o menos, así es, confirmó Wynie. Me comentó que le ocurría lo mismo que a Katherine Turner, es decir, piensa que al hombre que no se fija en ella no le gusta el género femenino.

   -A mi lo que no me gusta es que me tachen de maricón, espetó categórico al tiempo que plantaba su mano derecha en el muslo femenino.

    -Tienes unas piernas muy bonitas...

   -Y tú, una nariz muy grande. Mi teoría es que narizón, pollón. ¿En tu caso se cumple?, le preguntó con descaro.

     -Creo que es más grande de lo normal. O al menos, eso me han dicho...

     -Me gustaría comprobarlo... Para corroborar mi teoría, claro, rió ella.

    -Me da la impresión de que te estás insinuando y estoy muy cansado, pero me esforzaré. Una hembra como tú lo merece. Ya me has conseguido. Te invito a mi casa, pero tendremos que coger un taxi. He bebido mucho y no me atrevo a conducir.

    -Te invito yo a la mía. Vivo muy cerca, podemos ir andando.

   -A mi no me dejéis aquí solo, terció El Ruso, que estuvo todo el rato pendiente de la conversación que sostenían Wynie y El Galán. Voy con vosotros, afirmó rotundo.

    -Yo no quiero hacer un trío, que os quede claro, precisó Wynie... Hace tiempo que le tengo ganas a este caballero, le indicó a El Ruso señalando a su amigo con el gesto...

    -¿Qué dices?, se extrañó El Galán. Si nos hemos conocido esta noche...

   -De eso nada. Veo que no te acuerdas, pero hace varios meses nos presentó otro amigo tuyo, El Pijo. Fue en la habitación azul y estabas con tu novia. Apenas hablamos... Me gustabas, pero como vi que no tenía posibilidades, me retiré de la escena en un santiamén.

     El Galán permaneció pensativo unos segundos... “Ahora te recuerdo”, asintió. “En cualquier caso, ya no estoy con esa chica ni con ninguna otra... Soy todo tuyo. Por esta noche”, precisó.

    -¡A ver si te crees que quiero casarme contigo, o ser tu novia, jaja! En absoluto... Quédate tranquilo, Príncipe de las Tinieblas, expresó con ironía al tiempo que le dirigía una mirada ardiente de deseo.

     -Vamos, apuntó él por toda respuesta.

     -¿Y qué hacemos con El Ruso?

     -Llevarlo con nosotros. No te preocupes. Tomamos algo los tres y luego nos metemos en la cama. Él solo y yo contigo, aclaró.

    Wynie accedió a invitar a su casa a ambos hombres. Le parecían tipos muy correctos y estaba convencida de no tener que enfrentarse a ninguna situación desagradable. Pensó en llamar a su amiga Emi Abbott, sabedora de cuánto le gustaba El Ruso, pero no se atrevió por lo intempestivo de la hora. Era de día cuando salieron los tres de El Maligno. Y Wynie puso sus pies en la calle, orgullosa de estrenar la mañana junto a dos hombres tan guapos, uno cogido de cada brazo...

       Mañana encontraréis en estas páginas el desenlace de la historia...

                                                                     RoCastrillo

 

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7 mayo 2012 1 07 /05 /mayo /2012 14:12

  Wynie y Emi se pierden en El Maligno, mientras Katty acude a una cita prometedora

    Katty Lloyd, Emi Abbott y Wynie Smith se reunieron en casa de esta última para charlar un rato y comer algo antes de sumergirse en la larga noche madrileña. Faltaba Olivia N., que había sido invitada a la inauguración de un nuevo centro de ocio en Marbella.  MIS AMIGAS

    Emi y Katty se esmeraron en ponerse especialmente guapas aquella madrugada. Katty se había teñido el pelo de negro, lo que resaltaba su piel nacarada y tornaba aún más clara su mirada azul. Emi, que era la primera vez que salía desde que se marchara El Polaco FOGOSA DESPEDIDA, también cambió su estilismo capilar: se había cortado el pelo y lo había adornado con reflejos cobrizos. Se veía más joven o, al menos, así pensaba ella y confirmaron sus amigas. Wynie fue la única que permaneció fiel a su look habitual: el pelo muy largo y la falda muy corta.

                                           ligue-bar.jpg

    Aunque inauguraron la noche juntas, Katty se despidió en breve de las otras dos: tenía una cita a las 12 en punto. El afortunado, un diseñador gráfico que colaboraba en la misma agencia publicitaria para la que ella trabajaba. Aunque el tipo no le gustaba mucho físicamente, le caía muy bien y aceptó la cita porque le habían llegado noticias de que él la deseaba. Hacía bastante tiempo que no mantenía relaciones sexuales y no estaba por la labor de rechazar un plan que, en principio, parecía muy fácil. No obstante, era consciente de que una nube teñía de gris su cita aparentemente perfecta: el individuo en cuestión estaba casado, aunque su informante le había asegurado que se trataba de un matrimonio ficticio y que compartía con su esposa el domicilio familiar por no duplicar el gasto en tiempos de crisis, pero que hacían vidas separadas. Wynie se echó las manos a la cabeza cuando escuchó de su amiga semejante confesión.

    -¿Y tú le lo crees? El casado, casado está, afirmó convencida. Habría que mirar por la mirilla de la puerta, a ver cómo son esas vidas separadas...

     -Tú, como siempre, pensando mal, contestó la aludida. Me han asegurado que el tipo está malcasado de verdad...

     -Sí, sí... Eso se lo dirá a todas. Ya nos contarás, terció Emi con una sonrisa irónica.

     Al filo de la madrugada, las amigas se despidieron. Katty se encaminó a su cita y Wynie y Emi, a un pequeño local de copas en la Gran Vía, cercano al bar donde trabaja El Principito. EL AMOR PLATÓNICO DE EMI ABBOTT Emi quería tentar a la suerte y hacerse la encontradiza... La fortuna no le sonrió aquella noche en lo referido a toparse con su amor platónico... Lo que sí constataron ambas amigas nada más entrar al bar fue que en la barra había tres tipos que les gustaban. En concreto, dos de los tres amigos que se situaban justo al lado de ellas. Wynie, muy decidida, se puso a hablar con el que le gustaba a Emi y no tardó en presentárselo a su amiga. Ella se quedó con la miel en los labios, porque el que había elegido conversaba animadamente con su amigo y no les hizo el mínimo caso. Ambas se quedaron charlando con el que pretendía Emi, un joven rubio que resultó ser medio ruso. Cuando el bar estaba a punto de cerrar, Wynie le sugirió que se fueran todos juntos a otro lugar, pero él eludió el compromiso de forma elegante.

     -Me encantaría acompañaros, pero vengo con estos dos amigos.

    -Ya lo sé. Me refiero a todos, insistió Wynie, pensando en el atractivo galán al que había fichado nada más llegar, y cuya cara le resultaba familiar aunque no lograba recordar de qué.

     -No, ellos están a su rollo. Mejor nos vemos por aquí otro día, se evadió El Ruso.

     Abandonaron ambas el local y Emi le dijo a Wynie que estaba absolutamente convencida de que los dos tipos que habían rechazado su compañía eran maricones.

     -No lo creo, indicó esta última. Tenían un aspecto muy varonil y no los he pillado mirando a ningún hombre. El asunto es que nosotras no les interesábamos.

    -Yo soy como Katherine Turner, le contestó Emi riéndose. Siempre pienso que el hombre que no se interese por mí es maricón...

    Un rato después, ambas amigas llegaron a El Maligno UN FINDE MUY ABIERTO (II). Pidieron una copa y se acomodaron en la habitación azul. Emi aguantó poco tiempo, alegando que la noche estaba chafada: no había visto a El Principito y no habían cuajado sus expectativas de ligar con El Ruso. Pese a la insistencia de su amiga en que esperara, bajó apresurada las escaleras de la casa de M., salió a la calle y tomó un taxi hacia la suya.

     Wynie se quedó sola en El Maligno, aunque por muy poco tiempo. Unos minutos después de que se marchara Emi, llamaron a la puerta y comprobó complacida que El Ruso y el atractivo galán que le gustaba acababan de llegar. La saludaron muy amablemente, le preguntaron si quería tomar algo y fue entonces cuando ella acertó a descifrar el recuerdo que tenía de aquel hombre: era amigo de El Pijo, un colega de Katty Lloyd. Fue éste quien los había presentado meses atrás en El Maligno... Ahora veía la escena con nitidez, y con esa misma claridad rememoraba que no pudo ligar con él porque estaba acompañado de su novia. “Eso era antes”, pensó para sus adentros. “Hoy viene solo y puede ser tuyo”, se congratuló al tiempo que se convencía a sí misma de que merecía la pena intentarlo... 

                                                                                             (Continuará mañana)

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6 mayo 2012 7 06 /05 /mayo /2012 10:59

                                   Paloma Soñadora y La Dulce Alicia, 

                      los nuevos personajes femeninos de Ábremelo Ya.

lágrimas de mujer  alicia 2

La imagen de la izquierda corresponde a Paloma Soñadora. La de la derecha, a La Dulce Alicia.   

    La Soñadora es una belleza de veintipocos años a la que conocí a través de Olivia N MIS AMIGAS . Vive en Barcelona y está enamorada hasta el tuétano de El Seductor, un atractivo cuarentón que es, a su vez, el mejor amigo de El Elegante. He dedicado a La Soñadora dos relatos de este blog:  DESQUICIADAS POR LOS HOMBRES y  DE AMORES, DESAMORES Y PENAS. Y supongo que vendrán muchos más a partir de ahora. La guapa catalana ha encontrado un trabajo en Madrid y se traslada en breve a vivir a esta ciudad. Tengo claro que continuarán sus devaneos amorosos con El Seductor y mucho me temo que también su sufrimiento por un hombre que, además de no quererla, le dobla la edad. 

    La Dulce Alicia es amiga de Wynie Smith. EMI, WYNIE, KATTY Y OLIVIA  Los hijos de ambas van a la misma clase y ellas pasan muchas tardes de charla mientras los pequeños juegan o hacen los deberes juntos. Poco a poco, Alicia va superando el tortuoso final de su largo matrimonio. He dedicado dos relatos de este blog al duro y truculento final de su convivencia junto a El Ogro, tal como su hermana y sus amigas llaman a su ya ex marido.  LA DULCE ALICIA y  UN DIVORCIO SEGUIDO DE UN FLECHAZO.

    La Dulce Alicia mantiene desde hace poco tiempo una apasionada relación con un joven turco al que conoció una noche que salió a divertirse con sus amigas. LA PASIÓN TURCA DE LA DULCE ALICIA. Junto a él disfruta de un intenso flechazo que superó al primer encuentro y, las noches que su hija se queda con el padre, disfruta a su lado de un sexo fogoso y placentero. Por supuesto, la pasión creciente entre El Turco y La Dulce Alicia inspirará, en un futuro próximo, muchos más relatos de este blog. 

    Aprovecho hoy para presentar ambos personajes a la audiencia de Ábremelo Ya y, de paso, agradecer a todos los lectores esos ratitos que guardan cada día para sumergirse en estas páginas de relatos eróticos y recetas de cocina con solera. Desde su creación, a finales de noviembre de 2011, esta blog ha superado las 30.000 visitas. De nuevo, os doy las gracias a todos y espero que Ábremelo Ya pueda seguir creciendo con vuestra valiosa ayuda.  DONACIONES A ÁBREMELO YA

    ¡Feliz Domingo! Y a las que seáis madres, Feliz Día de la Madre.

                                                             RoCastrillo

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4 mayo 2012 5 04 /05 /mayo /2012 16:23

   ...La desnudó en un santiamén y recorrió con su lengua unos pechos pequeños que se volvían turgentes al salir del letargo...

  El hombre que guardaba entre las suyas la blanca mano derecha de LA DULCE ALICIA tenía 35 años y era turco. Poco más llegó a saber de él en esa noche. Sus ojos negros la miraban y admiraban, y sus labios carnosos intentaron besarla en varias ocasiones durante el largo rato que permanecieron en aquel bar. Como gata escaldada, ella retiraba su cara empujada por un impulso desconocido. Sin saber el motivo por el que rechazaba aquellos besos que al mismo tiempo deseaba... UN DIVORCIO SEGUIDO DE UN FLECHAZO

                                                 postura-de-pie.png

     El grupo femenino que compartía la velada con ella le insistía en que se dejara llevar, pero Alicia no reaccionaba. La horas pasaron y el camarero del bar donde se encontraban los invitó a marcharse. Era el momento de cerrar. Para Alicia, el momento de decidirse. El turco le repetía cuánto la deseaba y ella se limitaba a sonreír. Meter en su casa a un desconocido le provocaba temblores. Aunque de joven lo hiciera en más de una ocasión, habían transcurrido muchos años y esa posibilidad se le presentaba ahora envuelta en una aureola de miedo.

    Sus amigas se propusieron ayudarla y plantearon al camarero un auténtico interrogatorio acerca del individuo en cuestión. Querían cerciorarse de que se trataba de una persona de confianza, y de que no iba a causarle a Alicia más problemas de los que ya tenía. La respuesta que recibieron fue satisfactoria: el turco era un cliente asiduo del local, tenía muchos amigos por allí y nunca habían recibido de él queja alguna. El informante lo definió como un chico joven, simpático y ligón, lo normal para su edad y aspecto, y les hizo saber que siempre pagaba todas sus consumiciones. En apariencia, Alicia no tenía nada que temer y la luz roja que reflejaba su pasión reprimida se tornó verde. Finalmente, decidió tomar un taxi hasta su domicilio acompañada por el turco.

     Tomaron asiento en la parte trasera del automóvil y el hombre la atrajo hacia su cuerpo. Sus labios sensuales la besaron con suavidad y una cierta timidez. La dulce Alicia entreabrió su boca y dejó que aquella lengua entrara en su interior y la surcara. El beso suave y tímido se volvía profundo y apasionado conforme el turco detectaba que el recato abandonaba los labios de su compañera. Bocas enredadas, cuerpos pegados, respiraciones acompasadas y gemidos incipientes. El preludio de la pasión que derrocharían poco después...

      El taxi aparcó al lado del edificio donde vivía Alicia. El turco pagó el importe del trayecto, se bajó del vehículo, abrió la puerta para que saliera y le tendió la mano. Ella le otorgó la suya al tiempo que se congratulaba para sus adentros de tan caballeroso gesto. Era la primera vez que llegaba a su domicilio abrazada a un hombre distinto a su marido. Conforme introducía la llave en la cerradura, el calor empezó a invadir su cuerpo, sus pulsaciones se dispararon y escuchó a su corazón latir con fuerza. Nada más entrar, el turco volvió a besarla, ahora con premura y sin recato. La desnudó en un santiamén y recorrió con su lengua unos pechos pequeños que se volvían turgentes al salir del letargo... Dirigió una de sus manos hacia el bosque amarillo que recibía una lluvia primaveral y, al comprobar que la tierra estaba preparada, introdujo en su interior con vehemencia el árbol del placer... De pie en el pasillo de entrada a la vivienda y con ella encaramada a su cuerpo la penetró con fuerza, la espalda femenina golpeando la pared al ritmo de una pasión desenfrenada y creciente. Entraba y salía una y otra vez de aquel cuerpo frágil u sudoroso, hasta que los gemidos de Alicia le indicaron que había alcanzado el climax.

    Corrieron hacia la cama, se metieron desnudos entre las sábanas floreadas que olían a suavizante y se amaron varias veces en lo que quedaba de noche. Sintiendo las embestidas de aquel desconocido dentro de su cuerpo, Alicia gozó como no recordaba haberlo hecho en mucho tiempo. Y durante el corto rato en que sus cuerpos agotados cerraron los ojos, soñó con los besos apasionados y la poderosa herramienta del turco cruzando su interior más recóndito.

     Llegó el día, la luz del sol se coló por las ventanas e inundó la alcoba de reflejos dorados. Alicia se despertó, miró a su amante dormido y se dio cuenta de que estaba encantada de haber pasado la noche a su lado. Él abrió los ojos y volvió a amarla como lo había hecho en las horas precedentes: con la intensidad apasionada del deseo que le despertaba aquella mujer callada, blanca y delicada. Antes de marcharse aceptó compartir el copioso desayuno que ella le ofreció con dulzura. También le pidió su número de teléfono. Consideraba probable que algún día le apeteciera verla de nuevo.

     Alicia despidió al turco con un beso en los labios y una sonrisa dibujada en su semblante. Volvió a la cama, respiró el olor masculino que permanecía incrustado en las sábanas y lloró de emoción y felicidad. Tocó su sexo húmedo con las yemas de sus dedos y rememoró gozosa la pasión turca que acababa de vivir.   

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  • : Un blog de relatos eróticos y cocina con solera. Nuevos contenidos a diario. De lunes a jueves, las aventuras nocturnas y las conversaciones sobre sexo y hombres de Emi, Wynie, Olivia y Katty. Los fines de semana, recetas elaboradas siguiendo los viejos cuadernos de cocina de mi abuela, escritos hace más de 80 años. Y todos los días, discusiones sobre temas sexuales en la sección "Foro de Debates"
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