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31 diciembre 2011 6 31 /12 /diciembre /2011 17:16

 

"Que nuestras cuentas corrientes tengan tantas entradas como nuestras camas"

   Éste es el deseo compartido de Emi Abbott, Wynie Smith, Olivia N. y Katty Lloyd. Tan simple como difícil de conseguir en estos tiempos que corren. Tampoco se trata de una petición extraña. De hecho, la palabra "prosperidad" se incluye en las felicitaciones de Año Nuevo a lo largo y ancho del orbe. Incluso podría decirse que es el deseo compartido de la Humanidad.

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   Emi es la única de las cuatro protagonistas de ABREMELOYA!!! que tiene un trabajo estable y un buen sueldo. Los problemas económicos no han hecho acto de presencia en su vida, y así seguirá ocurriendo en 2012. Por el contrario, Wynie, Olivia y Katty -que vivían tan bien como Emi hace unos años- perdieron sus empleos fijos, se divorciaron y tuvieron que enfrentarse a la precariedad laboral imperante. Como miles de mujeres cada día, se ven obligadas a hacer muchos números, revisar las facturas a conciencia y pensar con la cabeza fría en la manera más idónea de emplear sus escasos e inestables ingresos. Y, en el caso de Wynie y Katty, les ocurre algo que ya empieza a ser habitual en España: tienen la custodia compartida de sus hijos y este hecho implica que no reciben pensión alguna de sus ex maridos y deben contribuir al sostenimiento de la mitad de los gastos infantiles. 

   Las cuatro, en general, necesitan resurgir de las cenizas del año que ahora acaba. Un año que han pasado inmersas en la lucha rutinaria de llegar a fin de mes, además de sufrir la intranquilidad del que ocurriría en caso de no alcanzar la meta.

   El año de la grave crisis económica, sin embargo, no permitió que la escasez inundara sus camas. Más bien al contrario: las cuatro han tenido amantes estupendos y han disfrutado de su condición de espíritus libres en el más amplio sentido de la palabra: sin traumas, ataduras ni sentimientos de culpabilidad. 

   Dicho ésto, es lógico que le pidan a 2012 que llene sus carteras con la misma generosidad que puso en sus camas durante el año que está a punto de concluir. Y así se disponen a conseguirlo: resurgiendo, como el Ave Fénix, de TODAS sus cenizas y enfrentándose a la vida liberadas del miedo y embarcadas en la confianza. Convencidas de que EL MUNDO ES DE L@S VALIENTES.

   Feliz y PRÓSPERO 2012 a todos los fans y lectores de ABREMELOYA!!! 

   

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30 diciembre 2011 5 30 /12 /diciembre /2011 18:58

   ...Y EL AZAR DESHOJANDO TEMBLOROSO UNA MARGARITA CRECIDA AL CALOR DE LA PASIÓN...

    Olivia N. lleva todo el día mirando los puntitos verdes que se encienden en el chat del Facebook. Le sorprende que el de 28 esté conectado y no le diga nada. Varias horas después teclea “Felices Fiestas” y tampoco obtiene respuesta. Recuerda el revoloteo de sus palabras susurrantes en el lóbulo de su oído “eres mía, te quiero solo para mí”  EL LADO OSCURO DEL DESEO , y no entiende que alguien pueda pasar de la pasión a la indiferencia en tan pocos días. Y mucho menos, sin que hayan existido discusiones ni malentendidos que pudieran provocar semejante actitud. Apaga el ordenador y se dispone a pintarse las uñas. No tiene claro qué color escoger, no puede concentrarse y atraviesa, nerviosa, el salón de su apartamento de un extremo a otro. De forma instintiva, su dedo pulgar pulsa el botón “on” del portátil que está sobre la mesa. Comprueba que el de 28 sigue conectado al resto del mundo -menos a mí- se lamenta. Continúa con su deporte de recorrer el salón y, varias vueltas más tarde, decide atacar de nuevo. “¿Porqué no quieres hablarme, estás enfadado conmigo?”, teclea con sus dedos trémulos, y espera impaciente una respuesta fría y simple: “No. Simplemente, estoy muy ocupado”. Palabras vacías que no despejan sus dudas. Enciende un cigarrillo, le da un par de caladas y lo estruja con fuerza contra el cenicero. “Si estás muy ocupado, te vas a la mierda. El año que viene, otro”, exclama en voz alta como si él pudiera oírla.

                                          Postura-perro.png

    A Wynie Smith le ocurre algo parecido. El profesor de Matemáticas la llama para felicitarle las fiestas pero no le pide que se vean. Continúan hablando de cosas banales y ella le sugiere que cenen juntos. El hombre rechaza la proposición y le anuncia que está preparando las maletas para irse de viaje. Wynie deduce que será en compañía de otra, aunque no se lo pregunta. Ni siquiera le preocupa. Está convencida de que entre ellos existe una atracción fuerte... Vinculaciones de la física y la química, difíciles de romper... Se despide cordialmente, cuelga el teléfono y continúa con sus quehaceres. Varias horas más tarde, el sonido del teléfono la sorprende ensimismada en las páginas de una novela. Descuelga el aparato y escucha la voz del profesor de Matemáticas. Le comunica que ha suspendido el viaje y quiere verla. Tras una primera negativa que resulta poco convincente, su amante consigue el propósito de que pasen la noche juntos y quedan citados en casa de ella. El deseo se presenta con tanta premura que no los deja desnudarse por completo, ni siquiera llegar hasta la cama. Como una pareja de perros en celo, juntan sus cuerpos en medio del salón y se aman vigorosamente sobre el suelo de madera. Tampoco Wynie entiende el porqué de sus desplantes, primero no y luego si, no, sí... El viaje no realizado; la otra -cuya existencia real ignora- explorando como un fantasma los vericuetos de su sistema nervioso; y el azar deshojando tembloroso una margarita crecida al calor de la pasión... Entregada de lleno a un placer sin fisuras, siente imperecedera la unión de sus cuerpos sudorosos al tiempo que sus manos se cierran con fuerza abarcando la ancha espalda de su compañero...

     Katty Lloyd, por su parte, sigue recorriendo deprisa las calles de Madrid. Su ex marido la ha llamado para pedirle que se quede con su hijo el resto de las fiestas. Le ha asegurado que tiene mucho trabajo y no puede encargarse del pequeño. “A los hombres no hay quien los entienda”, piensa para sus adentros. “Tanto pelearse por la custodia compartida y se pasa la vida inventando excusas para dejarme al niño”. Cruza a paso ligero una avenida ancha y sonríe al sol que se asoma tímidamente entre las nubes. ¿Con quién voy a estar mejor que con mi hijo?, le pregunta satisfecha a la sombra esbelta que la sigue.

    Mientras, al otro lado del gran Atlántico, aeropuerto internacional de Nasáu, Emi Abbott espera sudorosa -no sabe si por el calor o por los nervios- la llegada del hombre junto al que recibirá 2012.  

                                                                                                       RoCastrillo

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29 diciembre 2011 4 29 /12 /diciembre /2011 19:52

   Emi, Wynie, Olivia y Katty se disponen, cada una en su estilo, a despedir el año 2011.    Así viven estos días de trasiegos varios.

   EMI: Nerviosa y algo deprimida, prepara las maletas para un largo viaje. No tiene motivos concretos, pero su ánimo es delicado y alterable. Tiene miedo y no sabe a qué. Le angustia el paso del tiempo, ver a sus hijas convertidas en mujeres, asumir su condición de enamoradiza empedernida... Mete en su equipaje dos latas pequeñas con raciones individuales de uvas en conserva, peladas y sin hueso. No sabe si las encontrará en las Bahamas y esa reflexión provoca que un ejército de hormiguillas atraviese su cuerpo de la cabeza a los pies. Piensa en la Nochevieja bajo el sol del Caribe y siente una mezcla de emoción y miedo. Es la primera vez que va a estar sin sus hijas un 31 de diciembre. ¿Alguien cree que viaja sola a las Bahamas?

                                                  Nochevieja_puertadelsol.jpg

   WYNIE: Sola en Madrid, después de unas Navidades en familia. Va a El Maligno con amigas distintas: una periodista freelance y víctima del trabajo inestable y en precario, como ella; y la abogada que defiende los derechos de propiedad intelectual sobre los textos que ambas escriben. Conocen a un grupo de hombres que celebran la fiesta navideña de una serie televisiva. Se sientan juntos y empieza el juego. Junto a Wynie se coloca un barbudo que intenta seducirla y pretende poner sus manos donde no debe. Ella le deja claro que no tiene nada que hacer y el tipo se levanta. Al otro lado, un hombretón que se presenta como cámara de la tele se debate entre las dos periodistas y vacila a ambas. El barbudo, por su parte, lo intenta con la abogada. Wynie se da cuenta de que ninguno de aquellos tipos la motiva lo suficiente. Los primeros rayos de sol la acompañan hasta su casa. No le importa dormir sola. Esa noche no muestra interés en el sexo por el sexo.

   OLIVIA: También sola en Madrid y ejerciendo de manager-producer. Se ha comprado un frac blanco para la fiesta de Fin de Año a la que asistirá con Wynie. Telefonea a ésta y le cuenta emocionada que las han invitado a cenar en un ático con vistas al reloj de la Puerta del Sol, donde tomarán las uvas en vivo y en directo. Después tendrán una fiesta en casa de un músico amigo de el Elegante LA NOCHE DE ABREMELOYA!!! (II) . No tiene claro si asistirá el susodicho pero, en cualquier caso, ha pedido cita para una “fantasía de chocolate”.Un sofisticado tratamiento que incluye variedades como exfoliación con chocolate, masaje de chocolate batido e inmersión total del cuerpo en chocolate. Tiene claro que quiere recibir el 2012 dulce y relajada.

   KATTY: Estresada y ocupadísima. De casting en casting y de plató en plató, intentando sacar el máximo jugo a las distintas campañas publicitarias de Navidad. Corriendo por los pasillos del metro, maquillándose y desmaquillándose deprisa; escogiendo modelos y estilismos de peluquería. Pidiendo a su madre y a las amigas que se queden con su hijo mientras trabaja. Haciendo números y revisando facturas. Queriendo expulsar al belga de forma definitiva de su cabeza y de su vida. Recordando su aventura en el metro  LA TENTACIÓN VIAJA EN METRO con una sonrisa en los labios y un escalofrío atravesando su espalda. Sin tiempo para salir ni para amar. Entregada de lleno a su ajetreada cotidianidad de súper woman del siglo XXI.

                                                                                                              RoCastrillo

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28 diciembre 2011 3 28 /12 /diciembre /2011 14:56

    EL MALIGNO. 04,15 horas de la madrugada. 

    "Yo soy capaz de comérselo a una tía durante una hora"

 

    Mis amigas Emi Abbott y Wynie Smith, junto a quien escribe estas líneas, fuimos testigos de la siguiente conversación masculina. Intentaré transcribirla tal como la recuerdo y lo más cercana posible a la realidad. Me gustaría, de antemano, disculparme por el tono soez de las palabras usadas, que reproduzco tal como fueron pronunciadas. Pretendo que ABREMELOYA sea un blog literario y creo cierto que la vulgaridad está reñida con la literatura. En este sentido, podría haberlas evitado. No obstante, considero que escribiéndolas de forma exacta ofrezco a los lectores un retrato más real de los personajes y más cercano a la situación vivida. Me permito, asimismo, adornar este diálogo con el mismo dibujo que usé en la conversación femenina que inauguró este blog ¿EL TAMAÑO IMPORTA?  convencida de que ilustra a la perfección la charla masculina que hoy he decidido compartir con los lectores de ABREMELOYA.

                                               cunnilingus

   Los protagonistas, tres hombres de edades comprendidas entre los 35 y los 42. Los conocemos por sus alias: el Atrevido, el Guapo y el Interesante. Del mismo modo, quiero aclarar que estas cosas suceden, así tal como voy a relatarlas, en muy pocos lugares. Pero en el ambiente “open mind” que se respira en El Maligno, un grupo de mujeres  puede escuchar esta discusión de machos. Y más aún: con alusiones directas a ellas conforme las palabras iban calentándose. A partir de ahora, nombraré a los susodichos como A (el Atrevido); I (el Interesante); y G (el Guapo).

A.- Yo soy capaz de comerle en coño a una tía durante una hora.

I.-¡Venga ya!

A.-Te lo juro. Y además, me encanta.

I.-No hay tía que soporte eso. ¿Durante una hora? ¡Tú flipas! ¿No serán diez minutos?

A.-De diez minutos nada. Una hora exacta.

I.-No seas chulo. Yo te aseguro que eso es imposible. ¿Una hora seguida dándole a la lengua? (Hace el gesto con su lengua y ríe a carcajadas) ¡Menudas agujetas! No te creo, tío.

   El guapo, que sonreía todo el tiempo, se mantuvo al margen hasta que lo metieron directamente en el ajo. Guapo, ¿tú me crees, o no?, le preguntó el Atrevido.

G.- No, no te creo.

A.- ¡Vaya hombre! ¡Otro listo!

G.- Mira, a ninguna tía le gusta que le coman el coño durante una hora seguida. Cuando llevan un ratillo ya te están pidiendo que se la metas. Si están muy cachondas lo que quieren es tener una buena polla dentro.

I.-Estás en lo cierto. Lo que ocurre es que éste -señala al Atrevido con el gesto- será impotente y tiene que ejercitarse mucho con la lengua. De todas formas, miente. No me lo creo ni aunque lo vea.

A.-¿Qué te apuestas? Aquí tenemos tres mujeres hermosas, dijo señalándonos con un gesto soez. ¿No os gustaría, chicas? ¿Qué decís vosotras?

Ellas, al unísono: ¡Ja, ja, ja! ¿Una hora? ¡Qué perezón!

A.-Eso os gusta a todas las tías. Vamos. No os hagáis las estrechas. La oferta está en pie para cualquiera de las tres. ¿No os atrevéis?

Ellas: ¡Ja, ja, ja!

Emi: ¡Que horror, tener a un hombre ahí abajo durante una hora!

Wynie: Eso depende del individuo. Si lo hiciera bien, ¡menudo lujo!

A.- Yo lo hago perfecto. Mira, la retó mientras movía su lengua al uso, intentando que ella se congraciara con sus artes en la materia. Vente conmigo y te aseguro que nadie te habrá hecho nunca tan feliz.

Wynie: ¿Qué dices? Además, tú no me pones.

G, sentado a su lado: Y yo, ¿te pongo? Lo hago bien todo y me dejo guiar. Tú pides y yo trabajo. Cuando estoy con una mujer, lo que más me gusta es verla gozar.

A.- Y a mi, por eso me gusta tanto comerlo. ¡Una hora, chicas! ¿Os lo imagináis?

Emi: No, ni quiero.

Wynie: Generalmente, los que habláis mucho hacéis poco.

I.-Y éste (mirando a el Atrevido), es como esos tipos a los que te refieres. Te lo digo yo, que lo conozco hace muchos años.

A.- (Dirigiéndose a las tres mujeres). Entonces, ¿que? ¿No hay ninguna voluntaria?

Wynie: Yo tengo poca fe y menos tiempo, así que me despido.

    En esos momentos se levantó, salió de la habitación azul al pasillo y se dispuso a recoger el abrigo que estaba colgado en un perchero de pared. El guapo la siguió y la invitó a dormir en su casa. Ella se negó con un gesto de cabeza y un “tal vez otro día”, apenas audible. Mientras se ponía el abrigo salieron sus amigas seguidas por el Atrevido y el Interesante. Ellas abandonaron juntas el local y los dejaron en la barra pidiendo otra copa y buscando nueva compañía femenina. Ya había amanecido y el reloj marcaba las 07,30 horas de uno de los últimos días laborables del año.

     Os animo a todos, hombres y mujeres, a que hagáis comentarios. ¿Alguien se cree a El Atrevido, o nos encontramos ante un farolero?


                                                                                                                        RoCastrillo

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26 diciembre 2011 1 26 /12 /diciembre /2011 16:57

 

    Aquella mañana fría y gris del invierno madrileño, Katty Lloyd descendía las escaleras del metro elegantemente vestida, maquillada, con un peinado perfecto y caminando sobre altos tacones. Tenía cita para un casting en una agencia de modelos y era consciente de que lo lógico para una mujer como ella hubiera sido tomar un taxi, pero la estrecha situación económica que atravesaba se lo impedía. Al menos, tuvo suerte y pudo encontrar un asiento libre. El enjambre de miradas masculinas que recorría su anatomía le recordaba que, con cuarenta años cumplidos, seguía siendo una hermosa hembra.

                                        Tren_3000.jpg

    Dos paradas después, la señora que ocupaba el asiento contiguo se apeó del tren y un atractivo joven ocupó su lugar. Katty sintió que una mirada penetrante la atravesaba, aunque no se inmutó y continuó ensimismada en la lectura del diario gratuito que sujetaba entre sus finas manos. El metro continuó su marcha hasta la siguiente estación y, pasados unos minutos, ella sintió los golpecitos de unos dedos en su hombro derecho. Levantó su mirada azul de las letras del periódico y la posó en el rostro masculino.

   -Eres preciosa. Hace mucho tiempo que no veo a una mujer tan guapa como tú, y mucho menos en el metro. ¿Tienes novio?, le preguntó.

    -No, se limitó a contestar, el semblante serio y la mirada fija en el rostro masculino.

    -Pues ya lo has encontrado.

    -Demasiado joven para mí, ¿no te parece?

    -En absoluto. Me gustan las mujeres mayores. Y mucho más, una como tú, precisó. ¿Dónde vas?, quiso saber.

    -A un asunto de trabajo.

    -Dame tu teléfono. Quiero verte luego.

    Katty le dejó el número. Ni pensó ni le importó el hecho de que ese joven podría ser su hijo. Desde el momento en que se propuso expulsar al belga de sus pensamientos y de su vida no estaba dispuesta a rechazar oportunidades placenteras ni a dejar escapar trenes que solo pasan una vez en la vida... Su intuición le dijo que el muchacho apuesto y musculoso que se sentaba a su lado era uno de esos trenes y no volvería a pasar. Así que, cuando recibió la llamada de un número desconocido, varias horas después, tuvo la certeza de que era él y le lanzó un sonriente “hola”.

   El joven la invitó a cenar en su apartamento, situado en una ciudad dormitorio cercana a Madrid, pero no pudo aceptar la propuesta. Además de que esa noche tenía a su hijo en casa, no le apetecía trasladarse fuera de la ciudad para cenar con un desconocido.

   -Imposible, le contestó. Tengo un hijo pequeño y no puedo dejarlo solo. Si quieres, ven tú aquí, aunque tendrá que ser tarde, cuando él esté dormido.

     Su interlocutor aceptó y quedaron a las 11 de la noche. Nada más llegar, Katty, sonriente y silenciosa, lo condujo a sus aposentos. Se dejó desnudar por las manos nerviosas de un muchacho que, según él mismo confesó, tenía 21 años y no paraba de repetirle que estar con ella era un sueño inalcanzable que, de repente, se convertía en real. También para Katty fueron un sueño su sonrisa de niño; sus miradas pícaramente lascivas; la suavidad de su piel; su torso que parecía esculpido por las manos de un artista; la visión del pene que durante toda la noche permaneció erecto y el vigor con el que aquella herramienta entraba y salía de su interior...

     El silencio protagonizó el encuentro furtivo de ambos. Se amaron sin palabras y apenas sin jadeos porque, cuando Katty sentía que los gemidos placenteros de su acompañante se incrementaban, le sellaba los labios con sus besos. No quería que su hijo descubriera que había un hombre en su cama y, al despuntar el alba, le pidió que se marchara. Ella, que no estaba entre las mujeres que confunden el amor con el sexo, se encontraba satisfecha y no necesitaba más. Su deseo se limitaba a verlo cruzar la puerta de salida de la vivienda, pero conseguirlo no fue tan fácil. El muchacho no quería marcharse y la situación se volvía tensa conforme el reloj marcaba el transcurrir de los minutos. Katty, que al principio lo invitó amablemente a salir porque tenía que despertar a su pequeño para llevarlo al colegio, tuvo que insistir mucho e, incluso, ponerse borde para conseguir su propósito. Al fin, lo despidió con el gesto agrio y el tiempo justo. Y cuando se ponía a pensar en que había sucumbido a una locura, que había actuado de forma irresponsable o que una situación similar no podría volver a repetirse, las agujetas que cruzaban su cuerpo le recordaban que el sexo es placer, que el placer es irrenunciable y que la renuncia no se había escrito para mujeres como ella.

                                                                                                                      RoCastrillo

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24 diciembre 2011 6 24 /12 /diciembre /2011 18:44

        Una comida estupenda...

     ...Y un desayuno exquisito después de una noche fogosa...

    Esta antigua receta que os ofrezco hoy es muy sencilla de elaborar. De sabor exquisito y propiedades reconstituyentes, es una comida ideal para cualquiera de estos días festivos. La carne resulta tierna y muy sabrosa, pero lo mejor es la salsa, conocida con el nombre de zurrapa de lomo. La sirven untada sobre el pan a modo de tostadas, para desayunar, en muchos bares andaluces. Si elaboráis el plato siguiendo la receta que os muestro a continuación, tendréis salsa para acompañar a la carne y os sobrará para el desayuno del día siguiente.

    HNI_0081.JPGHNI_0072.JPG

     INGREDIENTES:Un kilo de cinta de lomo de cerdo fresca o cabeza de lomo (el plato sale más jugoso si se usa esto último); 300 gramos de manteca blanca de cerdo, 1 cabeza de ajo asada, 1 hoja de laurel, pimienta negra, sal, un vaso de vino blanco y un poco de coñac.

    ELABORACIÓN: Lo primero que hay que hacer es asar la cabeza de ajo entera, a la plancha o en el horno. Cuando se enfríe, se separan los dientes, se pelan y se reservan. A continuación se ponen al fuego en una cacerola grande o cazuela -todo en crudo- la manteca, el lomo y las especias. En el momento en que la carne empiece a dorarse se le agregan los ajos que estaban reservados, el vaso de vino y un chorreón de coñac. Cuando el vino se haya consumido, se le echa un vaso grande de agua caliente y se deja a fuego medio hasta que la carne se quede tierna y en su salsa. Una vez que el guiso esté frío se corta la carne en lonchas finas, de ½ centímetro de grosor aproximadamente, y se sirve acompañada de la salsa caliente.

    CONSEJO RECONSTITUYENTE: El resto de la salsa, al enfriarse, guarda una textura endurecida que sirve para untar en el pan como si fuera mantequilla. Mi consejo es que la toméis en tostadas a la mañana siguiente. Por su alto aporte energético se trata de un desayuno muy reconstituyente. Os sabrá exquisito en cualquier caso, pero mucho más, después de una noche fogosa. Como supongo sabréis, el amor (quería decir el sexo) da mucha hambre. Estas tostadas, además de calmarla, os renovarán las energías para seguir. ¿Que más se puede pedir al día de Navidad para que sea completo? Creo que nada.

    NOTA: Emi, Wynie, Olivia y Katty, después de pasar Nochebuena y Navidad en familia, vuelven a Madrid sin niños y con muchas ganas de marcha. Dispuestas, por supuesto, a vivir sabrosas aventuras, de las que os mantendré puntualmente informados en ABREMELOYA. Así que, ya sabéis: os propongo unas vacaciones eróticas y muy calentitas. Sumergidos, a diario, en las páginas de este blog.

                                                                                                                   RoCastrillo

 

 

           ABREMELOYA!!! También en Navidad. Nuevos contenidos todos los días

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23 diciembre 2011 5 23 /12 /diciembre /2011 13:56

 ...Con el cuerpo dolorido después de una noche de sexo ardiente, dio patadas y puñetazos por todos los rincones de su casa...

    Unos minutos después de que Ése se marchara de su cama y de su casa, Wynie decidió echarlo también de su vida. Ya conocía la experiencia de amar a un hombre casado. La había vivido en sus tiempos de cronista parlamentaria MIS AMIGAS , estando ella también casada. Su mente se inundó de los recuerdos de aquel amor prohibido... De los encuentros furtivos en los baños del Congreso de los Diputados, del murmullo de unas llamadas con más silencios que palabras, de las disculpas absurdas, de los escondites y de las citas a ciegas. Una experiencia que la dejó traumatizada durante muchos meses. Sobre todo, porque estaba convencida de que si Rodrigo, su ex marido, no la hubiera sorprendido liada con el político en su coche, no le habría discutido la custodia de su hijo. A ello unía la sospecha de que la pérdida de su trabajo de toda la vida en Europa Press estuvo también relacionada con el “se acabó” que le soltó a su amante después de la pillada.

                                             Olvido.jpg

    No había vuelto a coincidir con el político en los más de dos años transcurridos. Lo había borrado de su mente y de cada poro de su piel. Nunca pensaba en él, ni siquiera cuando escuchaba su nombre en las noticias o se encontraba a alguna malévola ex colega que le preguntaba con retintín por su vida anterior. Tampoco regresó al Congreso. Se buscaba la vida escribiendo de cualquier cosa e, incluso, dejó de sentir el periodismo como una vocación. Su única preocupación consistía en cobrar por cada letra pulsada en el teclado. Al principio maldecía su suerte y lloraba sin consuelo por la pérdida del empleo estable y del salario fijo a final de mes. Pero el tiempo, que cubre las heridas como un manto sanador, la obligó a asumir sus nuevas circunstancias; a cuidar cada euro que entraba en su cuenta, a pasar por los escaparates sin mirarlos y a olvidarse de renovar su armario cada temporada...

    Y ahora, cuando creyó que aquellos sucesos estaban pasados, superados y olvidados, los recuerdos del político martilleaban de nuevo su cabeza confundidos con sus sentimientos hacia Ése.

    Aquella mañana, con el cuerpo dolorido después de una noche de sexo ardiente, dio patadas y puñetazos por todos los rincones de su casa. Se maldijo a sí misma, se llamó estúpida, imbécil y otra serie de lindezas similares por haber caído de nuevo en una relación prohibida y se dio una ducha. Enfadadísima, frotaba su piel con rabia para eliminar cualquier resquicio de las caricias recibidas poco antes...

   Wynie Smith vivió las jornadas sucesivas como si Ése no existiera ni en su vida ni en el mundo. Decidida a comprobar que sus dotes para la seducción continuaban inalterables, se buscó un ligue distinto cada noche que no le tocaba hacer de madre. Por su cama desfilaron varios camareros, un joven cantante de rap, un diseñador gráfico, un profesor de inglés, un aprendiz de actor, un bombero y un doctor... Hizo lo que nunca se le hubiera ocurrido: aceptar todas las propuesta recibidas. Y después de tanta noche ajetreada y tanto sexo más o menos placentero, en vísperas de Navidad... Escuchaba como un soniquete el ruido del tren deslizándose por las vías, sentía la respiración pausada de su hijo que dormía con la cabeza apoyada en su hombro... Y, en contra de su voluntad, pensaba en quién más deseaba olvidar...

                                                                                                                      RoCastrillo

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22 diciembre 2011 4 22 /12 /diciembre /2011 15:06

 

  ...La agarró con fuerza por ambos brazos, la estrechó contra su pecho y la besó con una pasión inusitada...

    Wynie volvió a ver a Ése mucho antes de lo que hubiera imaginado. No hubo llamadas ni mensajes. Solo un encuentro en El Maligno que no fue tan casual como ella creía. Justo dos semanas después de conocerlo llegó con sus amigas al citado club y lo vio nada más entrar, apostado al lado de la puerta, como si estuviera esperándola.

                                           mariposas-en-el-estomago.jpg

    -No pensaba verte tan pronto, le dijo a modo de saludo.

    -Yo a ti sí. De hecho, he venido a buscarte, contestó él sonriendo y con la mirada perdida en las esbeltas piernas femeninas. Estás muy guapa con esa minifalda, la piropeó al oído.

    -¿Vas a contarme por qué sabías que iba a venir esta noche? ¿Eres vidente, o quizás un detective que ha seguido cada uno de mis pasos?

    -Ninguna de las dos cosas. Tú misma me dijiste que solo salías una semana de cada dos, porque la otra estabas con tu hijo.

    -Sí, ya, contestó ella, satisfecha de que su amante hubiera recordado aquel hecho en teoría banal y decidiera actuar en consecuencia. ¿Tú de qué vas?, le espetó en tono descarado. Primero huyes de mi casa como la Cenicienta y luego dices que vienes a buscarme. ¿Pretendes confundirme, o la noche me confunde?

    Ése sonrió sin contestar. La agarró por la cintura y pretendió besarla. Wynie se deshizo de sus brazos y alejó sus mejillas del rostro masculino con un giro brusco de cabeza.

    -Ahora me confundes tú a mi. Creía que te gustaban mis besos.

   -Tanto como a ti los míos. Pero si quieres volver a probarlos, tendrás que explicarme por qué me dejaste plantada.

    -Perdóname. Lo siento, se disculpó el hombre.

    -No me da la gana. No creo en el perdón y, mucho menos, para practicarlo con un tipo que me dejó plantada. Si no me lo aclaras, adiós. Me voy con mis amigas. Te veo falto de inteligencia emocional, querido follador, le soltó al tiempo que lo provocaba con una mirada lasciva y la punta de la lengua paseándose por sus labios pintados de rojo fuego.

   -Ven aquí. Quédate conmigo, le contestó él mientras agarraba su brazo y la llevaba en dirección a los baños. Ahora te lo cuento todo, de verdad.

    -Empieza, le ordenó ella parándose en seco e intentando que la soltara.

   -Me esperaban en casa. Mi esposa y mi hija, aclaró, y Wynie sintió que una catarata de ladrillos se desplomaba sobre su cabeza. Le lanzó una mirada de “eres lo peor”y volvió la espalda con la intención de encaminarse al salón. Ése lo impidió. La agarró con fuerza por ambos brazos, la estrechó contra su pecho y la besó con una pasión inusitada. Ella no supo, ni pudo ni quiso negarse. Se entregó sumisa a aquellos besos ardientes. Al unísono, una colonia de mariposas surcaba su estómago y se humedecían sus labios interiores... Se dejó arrastrar por aquel beso interminable ajena al numeroso público que contemplaba la escena y al mundo entero que dejó de existir en esos momentos. El tiempo se estiró como un chicle y los abalanzó hasta la puerta de salida, prolongó la unión de sus labios por varias calles del centro de la ciudad e inundó de deseo cada rincón de la casa de Wynie. La razón abandonó su mente y entregó su cuerpo al placer de las manos masculinas que lo surcaban, al fuego del miembro erecto que se introducía en las viscosidades de su interior abierto en canal y a los latidos de corazones excitados que rompían el silencio de la noche. Se amaron con fuerza y sin palabras, y el día sorprendió sus cuerpos sudorosos y pegados. Un reloj situado sobre la mesilla de noche rompió el encantamiento. Ése lo miró y la realidad se convirtió en agua helada derramándose por toda la extensión anatómica de Wynie. Un escalofrío recorrió su ser y expulsó cuatro letras de sus labios. “Vete”.

    -¿Por qué quieres que me vaya? ¿Me estás echando?

    -No. Eres tú quien ha mirado la hora. Me has recordado que otra te está esperando y no lo soporto. El hombre que me ame, mientras esté a mi lado, tiene que entregarse al cien por cien.

    -Yo me entrego. Ven aquí. Déjame amarte otra vez.

    Y Wynie, la racional, la cerebral, la que enseñaba a sus amigas a doblegar los impulsos del corazón, no fue capaz de aplicarse su propia medicina y se dejó llevar por el precipicio de pasiones al que Ése la arrastró. Porque la razón se tornaba polvo cuando lo sentía dentro de su cuerpo y el paraíso se mostraba ante sus sentidos en su inmensidad más intensa...

                                                                                                                       RoCastrillo

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21 diciembre 2011 3 21 /12 /diciembre /2011 16:09

 

    EMI SE CONVIRTIÓ EN UNA AUTÉNTICA MAESTRA DE LAS ARTES AMATORIAS

   Como os terminaba contando ayer, Emi Abbott, cual geisha entrenada para la ocasión, besaba y mordisqueaba las articulaciones de Cupido muy despacito, el tiempo parado, mientras él emitía unos alaridos apenas perceptibles... Y ella, que había pasado de descubrir el sexo a convertirse en una auténtica maestra de las artes amatorias en su aprendizaje junto al polaco EL DESPERTAR SEXUAL DE EMI ABBOTT , subió con precisión y destreza la cumbre de las piernas masculinas hasta alcanzar las zonas erógenas. Percibió entonces el nerviosismo mal disimulado de Cupido, miró de reojo su pene flácido y no pudo evitar preguntarle a qué se debía.

                                               Cupido II

 

     -No estoy acostumbrado a tener a mi lado a una mujer como tú.

     -¿Por qué lo dices?, le preguntó en un tono no exento de ingenuidad.

     -No suelo tener aventuras.

     -¿Y puedes vivir sin sexo?

  -Sí. El sexo no está entre mis necesidades primarias. Además, no tengo clara mi sexualidad. Creo que soy bi, confesó tímidamente.

     -¿Bilingüe?, inquirió ella luciendo una sonrisa burlona en su semblante.

    -No me tomes el pelo, por favor. Estoy un poco avergonzado. No he revelado a nadie mis tendencias.

   -¿Qué tendencias? continuó Emi haciéndose la tonta, al tiempo que persistía con exquisita delicadeza, rozando sin llegar a tocar, en su empeño de conseguir la erección de su acompañante.

     -Sabes perfectamente a lo que me refiero. No me hagas decirlo.

     -¿Yo? Para nada. Solo entiendo lo que me dicen claramente. Soy un poco infantil.

     -Bisexual. ¿Ahora lo tienes claro?

     -Obviamente. ¿Quiere eso decir que no te gusto? ¿Preferirías que fuera un hombre?

     -No, desde luego. Estoy muy bien contigo. El problema es que no consigo empalmarme. Ayúdame, le pidió.

     -Ya lo hago, contestó ella al tiempo que seguía mordisqueando las ingles masculinas.

     Una aseveración repetida del polaco inundó entonces la mente de Emi Abbott: “un hombre siempre te recordará por lo bien que sepas comerle la polla”, le aseguraba con insistencia durante aquel proceso de aprendizaje en el que ella, como su alumna más aplicada, se esforzaba por introducir al completo el vaso de cubata en su boca sin que un solo amago de arcada apareciera para entorpecer su quehacer. Los músculos de su garganta, acostumbrados a ejercitarse con semejante herramienta, estaban ya lo suficientemente dilatados para asumir cualquier recibimiento. No tuvo que esmerarse mucho para conseguir que aquel pene flácido reviviera de su letargo. En pocos minutos, el semen de Cupido inundó su rostro con el color de la nata y el sabor del mar. Exhausto de un gozo que hasta entonces no recordaba haber sentido, retiró con delicadeza y la ayuda de un suave pañuelo blanco el líquido viscoso de las mejillas de Emi, que sonreía orgullosa y convencida de que solo una auténtica geisha como ella era capaz de semejante proeza.

    Esperó a que Cupido se quedara dormido para marcharse con sigilo de su casa. No deseaba que el hombre la correspondiera porque no lo necesitaba. Asumió su papel con tal veracidad que convirtió en suyo propio el placer ajeno. Con una sonrisa ancha dibujada en sus labios, apuntó su número de teléfono en un trozo de papel, lo dejó sobre la mesilla de noche y salió de puntillas de aquella casa. Convencida de que Cupido había caído en sus redes y no tardaría en llamarla, bajó las escaleras con la satisfacción del guerrero que vuelve victorioso de una cruenta batalla.

                                                                                                                      RoCastrillo

 

 

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20 diciembre 2011 2 20 /12 /diciembre /2011 15:13

     EMI IDENTIFICÓ CON CUPIDO A AQUEL MELENUDO DE ROSTRO LÁNGUIDO...

    Los hechos apuntan a que Emi Abbott y Katty Lloyd están decididas a tomarse a pecho la mítica frase de “Año nuevo, vida nueva”. Como ya sabéis, Katty se quitó las espinas de su amante belga en los brazos de un italiano de poderosa musculatura y ancha cartera. Emi, por su parte, tras constatar que el polaco no iba a pasar las Navidades con ella, cogió del brazo a Olivia N. y se echó a las calles dispuesta a buscar otra compañía con quien desfogarse en estos días tan señalados.

                                                             Cupido                                              

      En esta ocasión no fue necesario llegar a El Maligno para salirse con las suyas. Olivia la llevó a un club de Malasaña llamado Lola y frecuentado, básicamente, por artistas en el más amplio sentido de la palabra. Se acomodaron al fondo de la barra y, charla va charla viene, se tomaron dos mojitos cada una. Cuando fueron a pagar, Emi, que parecía de la Casa Real y nunca llevaba encima dinero en metálico, extendió sonriente su Visa Oro. El camarero le devolvió la sonrisa acompañado de un “esa tarjeta no la aceptamos”. Además, la máquina estaba averiada y resultaba imposible pagar la cuenta con dinero de plástico. Las dos amigas se miraron en plan ¿ahora qué hacemos?, al tiempo que tres tipos que estaban en la barra, atentos a la jugada, sugirieron al camarero que dejara la cuenta de las señoritas pendiente para otro día. “Así se sentirán obligadas a volver. Te estamos proponiendo un buen negocio”, espetaron, y el camarero se dejó convencer. Así allanaron el camino para entablar conversación y Emi, que había identificado con Cupido a uno de los tipos del grupo, vio también allanado su propio camino y les siguió el juego. Pidieron dos mojitos más, ahora invitadas por sus nuevos amigos, y terminaron aceptando la propuesta de tomar otra copa en casa de uno de ellos, justo enfrente del local. La suerte, que siempre solía ponerse al lado de Emi, quiso que el anfitrión fuera, precisamente, el melenudo de rostro lánguido en quién creyó ver a Cupido.

     El hogar de Cupido era una buhardilla con un amplio salón-estudio y un altillo donde se ubicaba el dormitorio. Despedía un suave olor a óleo fresco -"es que soy pintor"- explicó él, y el cielo se abrió bajo los pies de Emi . ¡Con lo que le gustaba presumir de sus conocimientos en la materia! Escudriñaron cada lienzo que colgaba de aquellas paredes con sus miradas, gestos y palabras. Se sonreían mutuamente y no dejaron pasar mucho tiempo para regalarse unos cuantos besos tímidos... Olivia se percató de la jugada y tampoco dejó pasar mucho tiempo para soltar con su habitual desparpajo, de pie y con las manos en jarra: “Vamos a otro sitio, chicos, que éstos seguro que quieren follar”. Por arte de magia, desapareció en un instante con los amigos de Cupido y dejó a Emi a merced del juego de la seducción.

     No penséis que el asunto fue coser y cantar. Aunque parecía muy fácil, en demasiadas ocasiones ocurre que el camino de la seducción no es tan fácil como parece y surgen recovecos cubiertos de piedras... De repente, Cupido empezó a ponerse nervioso y sus dedos temblaban cuando se disponía a desabrochar el primer botón de la camisa de raso azul que llevaba Emi. Ella se dio cuenta de que algo raro pasaba y no quiso darle importancia. Fue a lo suyo y empezó a masajear suavemente las terminaciones nerviosas de su compañero, empezando por los tobillos y subiendo con destreza, cual geisha entrenada para la ocasión, por las piernas del hombre hasta detenerse en las articulaciones de sus rodillas. Besó y mordisqueó los tendones masculinos muy despacito, el tiempo parado, mientras él emitía unos alaridos apenas perceptibles...

     En la próxima entrega de ABREMELOYA tendréis la oportunidad de conocer al detalle lo que aconteció después. La crónica completa sería demasiado larga...

                                                                                                                           RoCastrillo

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  • : Un blog de relatos eróticos y cocina con solera. Nuevos contenidos a diario. De lunes a jueves, las aventuras nocturnas y las conversaciones sobre sexo y hombres de Emi, Wynie, Olivia y Katty. Los fines de semana, recetas elaboradas siguiendo los viejos cuadernos de cocina de mi abuela, escritos hace más de 80 años. Y todos los días, discusiones sobre temas sexuales en la sección "Foro de Debates"
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