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11 enero 2012 3 11 /01 /enero /2012 17:45

                        ...Antes de que pudiera imaginárselo

                           sintió el falo duro y ardiente enrar en su cuerpo...

     Al final de la cena, el broker propuso a Katty Lloyd brindar por el encuentro en la intimidad de la suite. Ella no lo aceptó abiertamente pero tampoco fue necesario que el galán le insistiera mucho. La realidad es que le gustaba y no se consideraba mujer de poner piedras en el camino de la felicidad. Recordó que unos minutos antes de conocerlo pensaba en la gente que se hospedaba en esos hoteles y en el tipo de vida que llevarían. NOCHE DE LUNA LLENA, NOCHE DE AULLIDOS . Precisacmente, le acababan de poner en bandeja la oportunidad de comprobarlo por sí misma. Al menos, durante una noche.

     El broker solicitó en el restaurante que subieran a la suite una botella de Möet Chandon. Katty le sonrió abiertamente, él la cogió de la mano y se encaminaron hacia los ascensores, donde un atento mayordomo abrió la puerta de un elevador y los invitó a pasar. Nada más quedarse solos, su acompañante la besó y no le gustó mucho. Pensó que un hombre que no besa bien no suele ser buen amante, pero no consideró oportuno desistir. No le pareció el momento adecuado y se dejó arrastrar. Hablaron de nimiedades, llegó el champán y brindaron por el encuentro. Él apuró la copa casi de un trago y Katty no tuvo tiempo de terminar la suya. Ansioso, el hombre empezó a desnudarla encendido por el deseo y le pedía con insistencia que hiciera lo propio. Katty pretendió ir a su ritmo pero él no le dio muchas opciones y antes de que pudiera imaginárselo sintió el falo duro y ardiente entrar en su cuerpo...

                       220px-Missionary style.svg180px-Lotus-sex-position

     La noche de luna llena tuvo mucho más de feroz que de romántica. Exceso de penetración y defecto de caricias. Katty estaba cansada de rehuir sus besos torpes, de cambiar de posturas, de hacer malabarismos en la ancha cama, de sentir la herramienta entrando y saliendo de su interior sin que le produjera ninguna dicha especial… De un maratón de sexo que no le aportaba nada nuevo, ni bonito ni romántico. De hecho, empezó a desear que terminara y tuvo la suerte de que su compañero, bien porque percibió su actitud o simplemente porque le llegó su hora, se vació por segunda vez y se quedó dormido. Katty no tenía sueño y decidió llenar la bañera, sumergirse bajo el agua templada y obsequiar con un hidromasaje a sus músculos cansados. Y solo en esos momentos, recreándose en un universo de burbujas y espuma blanca, fue capaz de sentir que la velada había merecido la pena. Pasó el tiempo y provocó que el agua arrugara la fina piel de sus manos. Salió de la bañera, se secó y se metió en la cama junto al broker, que dormía profundamente. Varias horas después, el sonido de un despertador interrumpió el sueño mutuo. El hombre volvió a penetrarla con fuerza y sin palabras. Katty percibió que de alguna forma la estaban violentando pero se mantuvo en silencio. Ni siquiera intentó fingir que disfrutaba. Terminó, ella se levantó de la camas y se metió en la ducha. Apenas cruzaron palabra alguna... Poco después salió envuelta en el mismo albornoz que usara unas horas antes, le dedicó una sonrisa y le dijo:

     -Me gustaría tomar un café.

     -El desayuno que quieras, preciosa. Te lo has ganado, asintió al tiempo que levantaba y el teléfono y ordenaba que cargaran a su cuenta todo lo que la señorita Katty quisiera tomar en el restaurante.

     -Lo has escuchado, indicó. Pide lo que te apetezca. Yo tengo prisa, voy con el tiempo justo para una reunión importante. Déjame tu número de teléfono. Te llamaré la próxima vez que venga a Madrid.

      El broker anotó el teléfono de Katty en su Black Berry. Ella se vistió, recogió sus cosas y se dispuso a despedirse. Él cubrió su desnudez con un elegante batín y la acompañó hasta la puerta de salida de la suite. La besó en los labios y espetó un simple “hasta la próxima”.

´    La respuesta de Katty fue aún más corta: “adiós”, convencida de que era eso, “adiós”. Porque, la llamara o no, era ella quien no estaba interesada en volverlo a ver. Por muy broker que fuera y muchos hoteles de cinco estrellas que usara. No quería un tipo así en su vida. En el fondo, era otro ordinario. AÑO NUEVO, AMANTES NUEVOS

     Katty Lloyd hacía estas reflexiones en el restaurante del hotel de cinco estrellas donde había pasado la noche, degustando lentamente todas las exquisiteces que se le antojaban. Pensaba que el broker que interpretaba Richard Gere en Pretty Woman solo existía en las películas. ¿O no?

      Dejo un tema para el debate. ¿Qué pensáis, queridos lectores? ¿Hay hombres como el de Pretty Woman en la vida real, o se trata únicamente de personales de ficción? Espero vuestros comentarios al final del artículo, pinchando en "escribir un comentario".

                                                                                                                          RoCastrillo

 

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10 enero 2012 2 10 /01 /enero /2012 19:41

 

         ...El destino estaba empeñado en que se amaran esa noche de luna llena...

                                      luna-y-lobo.jpg

     Esa tarde, Katty Lloyd tuvo que ir al domicilio de su ex marido para dejar a su hijo. De vuelta a casa, ya de noche, contempló admirada la gigantesca esfera iluminando con reflejos plateados la calle oscura que pisaba. “Noche de luna llena, noche de aullidos...”, pensaba. Y noche folladora, dedujo una voz tímida que salía de su interior. Notó su casa fría por la ausencia infantil -además de por las bajas temperaturas- y se estremeció. No quería meterse en la cama con su melancolía como compañera. Abrió la agenda, buscó el numero de Estefanía y lo marcó en su Iphone. En esta ocasión, su nueva amiga no había hecho ningún plan. Enfadada y maldiciendo su soledad, cogió un abrigo y salió a la calle dejando el eco de un estruendoso portazo. Caminó un par de manzanas y se paró en la puerta de un hotel de lujo. Este tipo de establecimientos siempre le llamaba la atención. Le atraía pensar en la gente que ocupaba sus suites y en las vidas que llevarían.

     De repente sus ojos se toparon con los de una figura masculina que alzaba su mirada al cielo. Estaba sentado en el banco situado en la acera, justo frente a la puerta del hotel, y se incorporó en el momento en que ella pasaba. Rápidamente, Katty se dio cuenta de que no se trataba de ningún obrero de la construcción AÑO NUEVO, AMANTES NUEVOS . El tipo que le tendía su mano a la vez que la obsequiaba con una galante inclinación de cabeza parecía lo que resultó ser: un hombre de negocios, broker, alto ejecutivo... En fin, algo relacionado con el mundo de las finanzas, con el racataca de verdad. Katty lo intuyó en la primera ojeada a su carísimo estilismo y se dejó llevar. Permitió que le estrechara la mano, sonrió a sus piropos y se sentó junto a él en el banco. Y así, casi pegados, rozándose tímidamente, transcurrió un buen rato en el que hablaron de la luna llena y sus efectos en el amor.

     Supo de él que se alojaba en el hotel, que era broker y que viajaba con frecuencia a Madrid por motivos de negocios. Que venía de una reunión y que, al bajarse del taxi, divisó la luna redonda y blanca -como tu piel, le dijo- y se sentó en el banco para admirarla. Y que entonces la vio a ella. Sintió su caminar pausado y garboso; su mirada verde atravesando los cristales y colándose en el interior de los salones del hotel; y esa sonrisa pícara que denotaba una mezcla de curiosidad y envidia. Le aseguró y le repitió que había tenido la suerte de pararse allí en el momento en que ella se acercaba porque el destino estaba empeñado en que se amaran esa noche de luna llena.

     Él solo supo de ella que vivía en el barrio y que había salido a dar un paseo antes de cenar. Y le pidió por favor que aceptara su invitación.

     -¿Ahora? ¿No es muy pronto?

    -No, aseguró tras consultar el reloj. Las ocho y media de la tarde. En la mayoría de los países europeos ya han cenado y están pensando en irse a dormir. ¿No tienes hambre?

      -No especialmente.

    -Seguro que ahora te entra. La carta del restaurante es excelente. Ya verás, insistió al tiempo que la tomaba del brazo, cruzaban la puerta de entrada y... Katty Lloyd sintió cómo el caballero la lucía por toda la recepción del hotel. Se notaba que era cliente habitual. Le presentó a varios empleados hasta llegar al restaurante y ella, por esos caprichos del destino, se vio como la novia o la pareja oficial del adinerado cliente y quiso pensar que sus anhelos estaban a punto de convertirse en hechos...

     Supongo que imagináis cómo seguiría este relato. Efectivamente, Katty aceptó la invitación del broker, disfrutó de una cena exquisita junto a un atento galán y el ambiente que respiró en las horas sucesivas la hizo sentirse como Julia Roberts en Pretty Woman. Lo que no sabéis es si la historia concluye o se desarrolla por derroteros similares a los de la película. Éso os lo contaré mañana.

                                                                                                         RoCastrillo

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9 enero 2012 1 09 /01 /enero /2012 17:49

 

                              UN OBJETIVO COMÚN Y COMPARTIDO 

     El último día festivo de las vacaciones navideñas, las protagonistas de Abremeloya!!! se reunieron en casa de Olivia N para recibir a Emi Abbott, su rostro dorado por el sol de Las Bahamas. Mientras los niños jugaban en la habitación infantil, ellas, acomodadas en el amplio sofá del salón, conversaban sobre sus expectativas para el nuevo año.

                                            220px-Dartagnan-musketeers

     La anfitriona, radiante por haber empezado 2012 con un trabajo estable, comunicó a sus amigas su firme propósito de iniciar un régimen de adelgazamiento estricto. “Quiero perder los kilos que he cogido en Navidad y unos cuantos más que ya me sobraban de antes”, afirmó rotunda. “Estaré más a gusto conmigo misma y así ligaré más". Emi, Wynie y Katty la miraron con cara de ¡te quejarás tú!, y Olivia precisó los matices del giro que pretendía dar a su vida. “Empezaré por adelgazar, lo cual implica alejarme de la noche. Paso de gastarme un dineral en cenas y en alcohol para no sé qué, aparte de para engordar más, eso lo sé seguro. A partir de ahora, ensaladas y tertulias en casa. Y para ligar, el día. Reuniones de trabajo, amigos de colegas... En fin, se pueden entablar más relaciones en el entorno laboral que en los bares. Y, desde luego, con gente más sana, mental y físicamente”, puntualizó.

     Sin duda, corroboró Katty Lloyd. “No entiendo por qué estamos tan convencidas de que hay que salir de noche para ligar. Wynie y yo hemos comprobado que otras opciones existen, ja, ja! LA TENTACIÓN VIAJA EN METRO  TURBADA POR UN LIGUE IMPREVISTO.. En cualquier sitio puede aparecer un hombre que te ponga las pilas”, aseguró. Con su pelo caoba recién teñido, un elegante traje de chaqueta verde que realzaba sus ojos del mismo color y subida sobre altos tacones, la modelo publicitaria reveló a la concurrencia que un tipo muy guapo procedente de algún país del Este de Europa -lo deduje por el físico y el acento, específico- le había tirado los tejos unos días atrás. “Era un obrero de la construcción, llevaba un mono y estaba sentado en un banco al lado de la obra. Yo iba caminando por la acera y se levantó al ver que me acercaba. Me di cuenta entonces de que tenía un cuerpo espectacular, además de ser muy guapo. Hablaba bien español, me preguntó mi nombre y quería que me sentara un rato a charlar con él. Yo me negué porque no estoy para obreros, con este glamour que llevo encima”, indicó al tiempo que hacía un gesto para que el grupo la admirara.

    -Que sí, Katty, que estás guapísima y el modelo te queda precioso. Pero no quiero pensar que te vas a emperejilar todos los días para ligar en el metro o en la calle y no salir de noche, la inquirió Wynie. Vas ideala de domingo, como hoy.

-Éste que os muestro -dijo la aludida levantándose del sofá y contoneándose- es el tipo de estilismo que luciré en las próximas cenas o reuniones de mi amiga de la agencia UN AVE FÉNIX LLAMADA... KATTY LLOYD Quiero encontrar a un chico elegante sin que tenga que ir con el mítico jersey de cuello en uve, oshea, no tan pijo. Y una condición indispensable es que no sea ordinario. No soporto más voces ni insultos en mi vida. Bastante tuve con los que me propinó mi ex marido...

    -¿Estás anunciando que nos dejas, Katty, o me lo parece a mi?, le preguntó Olivia.

    -No exactamente, respondió al tiempo que volvía a tomar asiento en el sofá. Aunque no creo que me veáis pisar El Maligno en mucho tiempo. ¡Qué oscuridad! Necesito cambiar de aires y lugares... Y mi amiga me va a introducir en un mundo más verde, como los billetes, sonríe pícara.

    Emi Abbott, que no había abierto la boca en toda la tarde y parecía estar en mundos más cálidos ...Y LA LUNA ADORNÓ DE REFLEJOS PLATEADOS SUS CUERPOS DESNUDOS... : ocupó el centro del escenario y habló así al resto del grupo:

   -Escuchad, chicas: aquí cada una va a lo suyo: Katty quiere un hombre de racataca, de billete, y ésos en El Maligno no abundan. Olivia cree que encontrará mejores expectativas en el entorno laboral y además, está muy cansada de la noche. La entiendo perfectamente. Y Wynie se adapta a todo. Si hacemos plan de salir se apunta, y si no, llama al profe y se monta la fiesta en privado, afirmó en tono cínico.

    -Bueno, el profe también me llama a mi. Y no empieces otra vez con la historia, Emi.  EMI, WYNIE, KATTY Y OLIVIA .Te he dejado muy claro que cuando quede con él será en privado.

    -Mejor para ti. Yo no lo quiero ni ver. Solo te recomiendo que busques amantes nuevos. El profe que es un bicho raro, Ese que está casado, el otro que es pequeño... Qué perezón!, exclamó Emi.

     -Yo no me meto con los amantes de Wynie, cortó Olivia. Lo que sí recomiendo -a todas, precisó- es que busquemos nuevas compañías masculinas. Katty parece que lo tiene claro, con los planes tan estupendos que le va a proporcionar su amiga. Y nosotras, a ver lo que hacemos, chicas, se dirigió a las otras dos.

     -Bueno, los planes de Katty, ya veremos por dónde salen, terció Emi con gesto dubitativo. Y tu recomendación de amantes nuevos, la acepto, aunque yo todavía tengo fantasías de color, ja, ja, para rato.

   -Yo también me apunto a la recomendación, la secundó Wynie. A mi me encantaría encontrar un hombre que, además de hacerme feliz en la cama, se adaptara a mis ritmos. Que tenga la cartera más o menos llena me da igual. También en eso soy un espíritu libre...

     En principio, todas de acuerdo. Parece claro que el cambio de amantes es un objetivo común y compartido de las chicas de ABREMELOYA!!!  para los tiempos que se avecinan. Y por supuesto, queridos lectores, las páginas de este blog os mantendrán puntualmente informados de sus peripecias...

                                                                                                                       RoCastrillo


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8 enero 2012 7 08 /01 /enero /2012 12:24

 

    ...Wynie Smith examinaba las doradas cuidadosamente expuestas cuando se dio cuenta de que un apuesto joven la examinaba a ella...

    Un acto tan cotidiano como hacer la compra tambièn puede tener un aliciente erótico... TURBADA POR UN LIGUE IMPREVISTO Wynie lo comprobó el día que fue al súper pensando en una dorada como la que aparece en la imagen. Está cocinada al horno y la receta es muy sencilla. Un plato delicioso para una comida o cena romántica...

                                            HNI_0098.JPG

INGREDIENTES para dos personas: Una dorada limpia y entera, a la que se le han hecho tres o cuatro rajas en el lomo; dos patatas, un pimiento verde, un tomate, 1 cebolla pequeña y dos dientes de ajo laminados. Aceite de oliva, vino blanco, limón y sal.

PREPARACIÓN: Lo primero que hay que hacer es untar el fondo de la bandeja del horno con aceite de oliva. Seguidamente, se cortan las patatas en rodajas gruesas y se extienden por toda la superficie. Se les echa una punta de sal y se pone la dorada sobre la cama de patatas. Se introducen las láminas de ajo en el interior de las rajas del pescado.  Se cortan a cuadritos la cebolla, el tomate y el pimiento y se esparcen sobre el pescado y las patatas de forma armónica y agradable para la vista. En un vaso se mezclan vino blanco (algo más de medio), dos o tres dedos de aceite de oliva, un buen chorro de limón y sal). Se riega cuidadosamente con esta mezcla toda la superficie de la bandeja y se introduce en el horno precalentado a 180º durante media hora.

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8 enero 2012 7 08 /01 /enero /2012 00:07

 

      La turbación de un ligue imprevisto... y el aliciente de una riquísima dorada

 

                                       HNI_0099.JPG

 

              Mi amiga Wynie Smith acaba de enviarme esta foto por e-mail. Es la dorada que compró en Carrefour el día que ligó con el muchacho de ojos transparentes. TURBADA POR UN LIGUE IMPREVISTO. La ha cocinado al horno, en cama de patatas y con aderezo de verduras de la huerta. Aunque os dé la impresión de que tiene mucha historia, es bastante sencilla de preparar. Mañana os escribo la receta. Wynie no ha podido dejármela porque tenía una cita y mucha prisa. (Ya os daré noticias del encuentro) ¡Que paséis una feliz -y si es fogosa, mejor- noche de sábado! 

                                                                                                                    RoCastrillo


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6 enero 2012 5 06 /01 /enero /2012 17:30

 

 

    "...Sintió cómo su pulso se aceleraba y escuchó a su corazón latir con fuerza..."

    Aquella mañana fría y gris del invierno madrileño, víspera de la Cabalgata de Reyes, Wynie Smith dejó a su hijo en casa con unos amigos y se fue a hacer la compra al Carrefour. Vestía unos sencillos pantalones tejanos y un jersey blanco de cuello vuelto. No se había maquillado y su rostro mostraba aún la piel escamada y seca bajo sus labios... El vestigio de los besos de Ése  EL ANSIA DEL AMOR PROHIBIDO Y ESQUIVO . Había poca gente y decidió esperar su turno en el puesto de pescado fresco. Mientras examinaba las doradas cuidadosamente expuestas, se dio cuenta de que un apuesto joven la examinaba a ella. Miró de reojo y se topó con unos ojos casi transparentes y unos labios sensuales que la obsequiaban con su provocadora sonrisa. No le dio mayor importancia, compró el pescado y se encaminó a la estantería de los lácteos. Se agachó para coger unas cajas de leche y sintió el contacto de una mano en su hombro derecho. Giró la cabeza y se topó con el rostro sonriente del joven.

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-¡Hola!, exclamó él. ¿Estás bien?

-Sí, claro. ¿Y tú?, le contestó.

-Sí, estoy bien. Pero estaría mejor a solas contigo.

-¡No me digas!

-Sí. Te lo digo porque lo siento. Eres la mujer más hermosa que pisa este supermercado.

-¡Venga ya!

-En serio. Te he visto varias veces aquí y siempre me fijo en ti. ¿No te habías dado cuenta?

-No. Vengo a hacer la compra, no a ligar.

-Yo también, pero me cruzo contigo y solo puedo pensar en besarte.

-¿En serio? ¿No te parece que eres demasiado joven para mi?, le preguntó ella en tono sarcástico.

-Se que eres mayor que yo, por supuesto. No me importa. ¿A ti sí?

-No, supongo que no.

     Al oír estas palabras, el cazador se lanzó a la carga.

-Acompáñame a mi casa. Ahora no hay nadie y me encantaría estar a solas contigo.

-Vas muy rápido, ¿no te parece?

-No. Quiero estar contigo. ¿Por qué tengo que esperar?

-Porque yo no me voy a casa de un cualquiera que acabo de conocer.

-¿Crees que yo soy un cualquiera? ¿Es que ves por ahí a muchos tipos como yo? ¿Tú me has mirado bien?, le preguntó al tiempo que su gesto denotaba la confianza de quien se siente dotado de un físico espectacular.

-De acuerdo. Eres muy guapo, sí. ¿Y qué? ¿Crees que vas a conquistarme solo por eso?

  El joven acarició el rostro de Wynie y sus dedos rozaron con delicadeza la piel resquebrajada bajo el labio inferior.

-Voy a cuidarte mejor que el bruto que te ha dejado la cara así.

-No hay ningún bruto. Tengo la piel muy sensible y se me ha quemado por el frío y el viento.

    Él se agachó y besó las comisuras de sus labios. Acercó su boca al oído de ella y, en un tono casi imperceptible, le dijo “te deseo”. Wynie se sonrojó. Estaba nerviosa y empezó a coger yogures de varias clases y a meterlos en la cesta de la compra. Seguidamente, sin mirarlo ni pronunciar palabra alguna, se dirigió a la zona de embutidos. Su admirador la siguió.

-Sé que te gusto y voy a seguirte, a no ser que me pidas que me vaya.

     Ella siguió callada. Parecía haber enmudecido. Terminó de hacer la compra y se colocó en la fila de una de las cajas. El muchacho seguía a su lado y no compró nada. Mientras Wynie pagaba los artículos adquiridos, él se alejó unos pasos, cogió una bolsa de naranjas y una barra de pan y volvió a su lado. Salieron a la calle. Él le insistía en que lo acompañara a su casa. Al comprobar que Wynie persistía en su negativa,.le pidió el número de teléfono.

     Lo miró fijamente. El rostro anguloso, los ojos tan claros que parecían transparentes, la nariz grande y bonita y aquellos labios rojos y sugerentes la turbaron. “Una oportunidad así no se presenta todos los días”, pensó mientras recitaba el número de un tirón. Tras cerciorarse de que lo había tomado bien, el muchacho soltó el pan y la bolsa de naranjas en el delantero de un coche aparcado junto a ellos y la abrazó. Wynie sintió cómo su pulso se aceleraba y escuchó a su corazón latir con fuerza. Entonces vio al chico convertido en hombre y tuvo claro que algún día iba a dejar que la hiciera suya. Tembló, le guiñó el ojo derecho y apresuró el paso calle abajo, arrastrando la cesta de la compra, en dirección a su casa. Sintió su voz llamándola pero no volvió la cara. Aligeró su caminar. No quería pensar en él y se concentró en el ruido de las ruedas de la cesta de la compra rozando el asfalto.

                                                                                                            RoCastrillo

 

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5 enero 2012 4 05 /01 /enero /2012 14:34

      ...Se amaron con la energía de la adolescencia, la intensidad de lo efímero y la ilusión de lo nuevo...

    Darío Palacios, ex atleta de la selección nacional cubana exiliado en Miami y metido a relaciones públicas, llegó diez minutos tarde a la cita que tenía con Emi Abbott en el aeropuerto de Nasau, capital de las Bahamas. No se conocían. Ella viajaba en calidad de directora de una revista de moda, invitada por la organización de un desfile de diseños tropicales en el que participaban varios países de la zona. Cuando vio acercarse a aquel Adonis de ébano luciendo un elegante traje de chaqueta blanco y una sonrisa ancha dibujada en sus labios carnosos, el sudor provocado por el calor del lugar y los nervios de la espera se congeló en su semblante. Embelesada en la belleza escultural del recién llegado, fue incapaz de articular palabra alguna. Él la saludó con un beso apretado en su mejilla derecha, cogió su equipaje con una mano y agarró con la otra una de las suyas. Así, en silencio y agasajándose con sonrisas y miradas mutuas, atravesaron el corto tramo que los separaba del vehículo todo terreno aparcado en la terminal de llegadas. Emi no apartó la mirada del rostro de su acompañante durante el trayecto que recorrieron hasta llegar al hotel. Nunca había tenido una aventura con un hombre de color, pero las mariposas que revoloteaban entre su estómago y las partes más íntimas de su cuerpo le indicaron que estaba a punto de comenzar la primera.

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     La pasión desbordada que surgió entre el ex atleta y la periodista empezó a fraguarse en el almuerzo de bienvenida que ofreció la organización a los informadores invitados al evento. Atento y solícito, el cubano derrochó sus mejores artes de galán y no se separó de Emi en ningún momento. En las playas turquesas de Nasáu, la tarde los envolvió con su brisa salada y su tinte encarnado, y el mar los abrazó en la calma de sus aguas cristalinas. La noche acompañó sus primeros besos a bordo del típico carruaje que les brindaba un romántico paseo a la luz de la luna. Y la luna adornó de reflejos plateados sus cuerpos desnudos en la terraza de una lujosa habitación de hotel...

    En los brazos de aquel monumento de chocolate, Emi Abbott se olvidó de que en su vida había existido un polaco que la adiestró en el arte de amar; un pintor con el que había iniciado una relación prometedora (enlace) o unas hijas que la esperaban a miles de kilómetros. Se olvidó, incluso, de que el mundo seguía girando con sus grandezas y sus miserias, sus dichas y sus pesares. Bajo el sol suave de las Bahamas, en las aguas transparentes de sus playas o sobre el manto interminable de arena blanca se amaron con la energía de la adolescencia; la intensidad de lo efímero y la ilusión de lo nuevo. Y así, explorando el polígono del deseo en todas sus aristas, transcurrieron los cuatro días más hermosos que pudo abarcar la memoria de Emi...

   En el interior del avión que la llevaba de vuelta a Madrid, acomodada en su asiento de primera clase, los ojos entreabiertos y la mente viajando entre el sueño y la vigilia, Emi se recreaba en el recuerdo del cuerpo perfecto que la había poseído unas horas atrás; en el sabor dulzón de la piel morena que recorriera por completo con sus labios; en los brazos fuertes que manejaban su cuerpo para colocarlo en una diversidad interminable de posturas amatorias; en la belleza armónica de la herramienta oscura dibujando un ángulo recto con un torso que parecía esculpido por el más genial de los artistas; y en la intensidad de las sensaciones que recorrían los vericuetos de su ser en cada embestida... Abría los ojos, miraba al resto de los pasajeros dormitando en sus asientos, volvía a cerrarlos y pulsaba otra vez el play de su cerebro para volver a recrearse en la película de la aventura pasional más hermosa que pudiera contar mujer alguna. Sentía un torrente de aguas cálidas recorriendo su interior y sonreía...

                                                                                               RoCastrillo

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4 enero 2012 3 04 /01 /enero /2012 14:42

     "...Para que un hombre casado deje a su esposa necesita estar seguro de que hay otra que lo espera con la cama caliente..."

    En casa de Wynie Smith, la mesa inundada de pasteles y tazas de café, cinco mujeres continúan enzarzadas en una cuestión farragosa: ¿Te irías a la cama con un hombre casado? Olivia N., la última en incorporarse al gineceo, centra el diálogo con la siguiente reflexión:

                                          300px-Kamasutra5.jpg

Olivia: La primera pregunta que deberíamos hacernos es qué pretendemos al enrollarnos con un hombre casado. Obviamente, la respuesta variará si lo que queremos es solo sexo o, por el contrario, tenemos la intención -más o menos oculta- de que el susodicho deje a su mujer por la amante.

Katty: En mi caso, me hubiera gustado que así hubiera sido, pero no ocurrió. Mi relación con el belga estuvo llena de altibajos, de sonrisas seguidas de lágrimas.

Vicky: ¿Llegaste a planteárselo? Hay muchos que dejan a su mujer por la otra.

Katty: No tuve ocasión. Desde el principio me dejó claro que no abandonaría a su familia por nada del mundo.

Toñi: Para que hagan eso necesitan tener muy claro que no van a quedarse solos, y que habrá otra que los acoja, les prepare la comida, les planche las camisas y les tenga la cama caliente cada noche. Los tíos, por muy desgraciados que sean en sus matrimonios, no saben vivir solos. Si encontráis a uno sin pareja es porque aún no ha podido conseguirla. En tu caso, ¿qué pretendes, Wynie?

Wynie: Que se venga a vivir aquí no, desde luego. Y plancharle las camisas, tampoco. No sé planchar, ja, ja. Hacerle la comida no me importaría, porque me encanta cocinar. Y respecto a lo de la cama caliente, encantada. Cuando me arrebujo con Ése entre las sábanas toco el cielo con los diez dedos de mis manos, afirma con una amplia sonrisa dibujada en sus labios.

Olivia: Sí, claro, no lo dudo. Pero lo que Wynie no dice, y la conozco mejor que todas vosotras, es que ella quiere a un hombre en su cama solo cuando no tiene a su hijo. Y no siempre ni al mismo tío, puntualizó. ¿A que no me equivoco?, inquirió directamente a la aludida.

Wynie: No mucho. Acabo de decir que no quiero vivir con nadie. Eso es lo que he tenido durante quince largos años y no pienso repetir la experiencia. La convivencia es corrosiva y dañina.

Katty: Imagínate que Ése deja a su mujer. ¿Qué tipo de relación estarías dispuesta a mantener con él? ¿Pasarías del resto de tus amantes, profesor de Matemáticas incluido, para dedicarte a él en exclusiva?

Wynie: Si yo tuviera claro que cada fin de semana que mi hijo no estuviera en casa podría disfrutarlo con Ése al completo, te aseguro que sería el único. Ahora hago otros planes porque nunca sé si va a llamarme o si tendré la suerte de encontrármelo en El Maligno.

Olivia: Eso será en caso de que vayas tú a El Maligno. Porque muchas veces quedas con el profe o con cualquier otro de la lista y no te meneas de tu casa. No te lo recrimino, por supuesto. Haces tu vida porque sabes que Ése hace la suya y, si no le viene bien, ni te llama ni se acuerda de que existes. Lo que me parece mal es que aceptes una cita sabiendo que viene a echarte unos cuantos polvos y marcharse. Tú vales mucho y no deberías consentirlo. Me da mucha rabia que aceptes esa situación, ya lo sabes.

    Wynie se sonrojó y Toñi saltó de inmediato en su ayuda.

Toñi: ¿Y por qué no? Ella puede y debe, si le gusta, hacer lo mismo que él. Un rato de sexo y luego, adiós. A mi me parece una situación ideal. Ojalá encontrara yo un amante casado. Así tendría claro que se marcharía sin protestar de mi casa. Cuando no tienen compromiso se ponen muy plastas y no encuentran el momento de irse.

Vicky: Si el tipo te gustara especialmente o pensaras que estás enamorada de él, como me ocurre a mi cada vez que me acuesto con uno, te molestaría que se marchara nada más terminar de hacerlo.

Katty: Ése es el problema que tiene Wynie, chicas. Yo también la conozco y sé que Ése le gusta fuera de la cama, como me ocurría a mi con el belga. Ambos son hombres que, además de darnos buen sexo, nos hacen reír. Una ecuación muy peligrosa, afirma convencida.

Olivia: La hace reír si tiene tiempo. Porque alguna vez ha llegado a su casa, le ha echado el polvo y se ha marchado, casi sin cruzar palabra.

Toñi: Me da la impresión de que eres excesivamente dura con tu amiga. No creo que lo que cuentas haya ocurrido exactamente así.

Wynie: Me atrevo a reconocer que sí, que en alguna ocasión ha sido más o menos así.

Toñi: Bueno, ¿y qué? Tampoco importa. Lo único que importa es que no te haga sufrir.

Katty: No seamos cínicas ni falseemos la realidad para tapar o encubrir el problema. A Wynie le ocurre lo mismo que me pasaba a mí. Ése le gusta mucho y sufre cada vez que sale de su casa. Porque ni en una sola ocasión ha conseguido retenerlo a su lado el tiempo que hubiese querido. Aunque nos duela, es lo que hay. Las mujeres con las que se casaron y les dieron a sus hijos son las que de verdad les importan. Y una amante, por mucho que les guste, siempre será “la otra”. Vicky dijo antes que muchos dejan a su mujer por la otra, pero lamento disentir. En mi opinión, se trata de excepciones contadas. Los hombres son muy cómodos y, por muy mal que lo lleven con las legítimas, no las dejan. Otro gallo les cantaría si, cuando dejan de sentirse atraídos sexualmente por sus esposas, no encontrasen en la calle ni una sola mujer dispuesta a regalarles placer.

Vicky: Ya os lo dije antes. Si queremos tener una relación sincera, sea del tipo que sea, el susodicho en cuestión no podrá ser nunca un hombre casado. Ellos no saben lo que es la sinceridad porque se pasan la vida coqueteando con la mentira. Mienten a sus esposas, a sus amantes, a sus hijos y a quién encarte, porque construyen su mundo encima de una gran mentira. ¡Anda y que les zurzan!, exclama. Deberían quedarse más solos que la una, a ver si así corrigen el vicio de mentir, concluye.

   Nuevo tema para el debate: ¿Creéis, como afirma Toñi, que para que un hombre casado deje a su esposa necesita estar seguro de que hay otra que lo espera con la cama caliente?

                                                                                                     RoCastrillo

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3 enero 2012 2 03 /01 /enero /2012 16:36

 

   ..."Si los casados no encontrasen mujeres con las que echar una cana al aire harían fila en las puertas de los Juzgados para pedir el divorcio"...

     Wynie Smith y Katty Lloyd quedaron citadas en casa de esta última a la hora del café. Tenían una conversación pendiente sobre la conveniencia o no de enredarse con hombres casados. Casualmente, esa misma tarde Wynie había citado a dos invitadas más: Vicky y Toñi, amigas de la infancia que se encontraban en Madrid pasando unos días de vacaciones. Nada más llegar, ambas se fijaron en el rostro de la anfitriona, aún marcado por las huellas de los besos de Ése, y sus comentarios dieron pie al diálogo que reproduzco a continuación.

                                             infidelidad.jpg

Toñi: Qué bien empezaste el año, ¿no? ¡Vaya tela como te han dejado la cara, bonita!

Wynie: Sí. Me he puesto mucha crema, pero las escamas de la piel no desaparecen. Supongo que será cuestión de tiempo, contestó en tono apesadumbrado.

Vicky: Bueno, mujer, ahora no te quejes. Sarna con gusto no pica.

Katty: Si de verdad fuera así no se quejaría. El problema es que el gusto no fue completo y terminó antes de lo que ella hubiera querido.

Toñi: ¡Qué pena! No me digas que, después de dejarte la cara así, se trataba de un mal amante.

Wynie: No, para nada. Más bien al contrario: demasiado bueno.

Vicky: ¿Entonces?

Katty: Está casado, pero parece que nuestra amiga no quiere enterarse. Se mete con él en la cama cada vez que lo ve, y cuando el tipo sale corriendo porque tiene que llegar a casa para cumplir con su mujercita, vienen los pesares y las lamentaciones.

Vicky: ¡Qué horror! Esto es más grave de lo que yo pensaba. ¿Cómo se te ocurre irte con un hombre casado? Yo no podría. ¿Meterme en la cama con un tío que tiene a otra en casa, porque resulta que un día me ha conocido y le gusta mi boca, o mis pechos, o mi culo? De eso nada. Y si todas hiciéramos lo mismo las relaciones serían más sinceras. Si los casados no encontraran mujeres con las que echar una cana al aire harían fila en las puertas de los juzgados para pedir el divorcio.

Katty: Ja, ja! En principio, a todas nos parece mal el hecho de enrollarnos con un hombre casado... Hasta que te toca, ¿verdad, amiga?, preguntó señalando a Wynie con el gesto. Yo acabo de salir de una relación tormentosa con un espécimen de ese tipo, reveló a Toñi y a Vicky. Y no os quiero ni contar las charlas que me daba Wynie, en plan racional, con sus teorías de marisabidilla y su principio indiscutible de que los sentimientos se dominan. Por supuesto, ella jamás se hubiera ido con un hombre casado, hasta que se le presentó, ja, ja!.

Wynie, apesadumbrada: No lo sabía cuando ocurrió, Katty.

Katty: ¿Y qué? Te lo dijo la segunda vez que te vio. Si lo hubieras mandado a casa con su mujer, ahora no estaríamos hablando del asunto.

Wynie: Renunciar al placer es muy difícil, como dice Emi.

Vicky: Yo lo hubiera rechazado nada más enterarme, os lo aseguro. Lo tengo clarísimo y os voy a explicar por qué.

Katty: Ja, ja. ¡Eso decís todas!

Vicky: Lo que me ocurre a mi es que soy muy enamoradiza. Cuando me voy con un hombre es porque, en ese momento, me siento enamorada hasta los tuétanos y pienso que el individuo en cuestión me corresponde. No entiendo lo del sexo por el sexo, tiene que haber algo más. Y claro, un casado va a lo que va. Aunque no me lo hubiera dicho, yo lo habría notado. Esas cosas se notan.

Wynie: ¿Ah, sí? Pues yo debo ser muy tonta, porque no me enteré de nada.

Toñi: No eres la única, la consoló. En cualquier caso, creo que estamos errando el tiro. Las mujeres no debemos ser tan duras ni juzgarnos a nosotras mismas o a nuestras amigas con tanta falta de consideración. El problema no es tuyo, cariño. Es suyo, aseveró al tiempo que pellizcaba con ternura la mejilla de Wynie. No eres tú la que tiene que dar explicaciones, sino él. Es él quien engaña, quien tiene que inventarse excusas para salir de casa o buscar respuestas creíbles cuando le pregunten de dónde viene. Así que no te amargues y disfruta mientras te dure. Y recuerda siempre lo que acabo de decirte. Tú no tienes ningún problema. El problema es suyo.

    Sonó el timbre. La dueña de la casa recibió a otra de sus íntimas, Olivia N. La recién llegada también tenía sus teorías y entró de lleno en la conversación.

     Para no alargar demasiado este texto, dejo para mañana la segunda parte de la larga y jugosa charla femenina. Mientras tanto, espero vuestros comentarios, tanto de hombres como de mujeres. Y, más concretamente, me gustaría recibir muchas respuestas razonadas del sector femenino a la pregunta que titula este diálogo: ¿Te irías a la cama con un hombre casado?

                                                                                                       RoCastrillo 

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2 enero 2012 1 02 /01 /enero /2012 17:54

                             ...Se miró al espejo y se recreó en el vestigio

                             de los besos de Ése marcados en su rostro...

    Wynie Smith abrió los ojos bien avanzada la tarde del primer día de 2012. Las piezas del carísimo traje de Hermés que sacara del fondo de su armario para lucir en la cena del 31 -a la que asistió junto a Olivia N- aparecían desparramadas por el suelo del salón de su casa. Este hecho le recordó que había sido arrancado de su cuerpo con la premura del deseo. Consiguió, con dificultad, salir de la cama y ponerse de pie. En esos momentos, cada uno de sus huesos doloridos le habló de la pasión derrochada en las horas pasadas. A duras penas y con pasos vacilantes pudo alcanzar el cuarto de baño. Se miró al espejo y se recreó en el vestigio de los besos de Ése marcados en su rostro.

                                            200px-French Kiss

   Notó las escamas de la piel seca bajo sus labios y la untó con delicadeza de crema hidratante. Las imágenes de la barba incipiente restregándose por toda la superficie de su cuerpo con el ansia del amor prohibido y esquivo desfilaron por delante suya cual escenas entremezcladas de películas trágicómicas. Un torrente de secuencias con sabor agridulce surcó su corazón para recordarle que Ése pertenecía a otra mujer y la entrega que a ella le brindaba era momentánea, fruto de una llama intermitente que asomaba entre las brasas del amor oficial. Llama perezosa y cobarde, carente de la fuerza necesaria para vencer a las viejas brasas y lanzarse a las pasiones nuevas. Fuego débil e incapaz de romper el vínculo matrimonial que obligaba a Ése a saltar de la cama de Wynie tras poseerla intensamente, impulsado por la urgencia de llegar a tiempo al domicilio conyugal. 

     Recogía la ropa del suelo con movimientos torpes, sus pensamientos anclados horas atrás, en la visión de Ése vistiéndose y ella intentando dormirse en un instante para no verlo marcharse y no pensar que lo había perdido de nuevo. Rememoraba con tristeza un beso fugaz en sus mejillas, sentía los pasos masculinos cruzando el salón y maldecía el ruido de la puerta al cerrarse porque ponía fin al placer intenso y efímero vivido bajo las sábanas de la cama, aún plagadas de las huellas de fluidos corporales y sudores mutuos. Volvía al presente, sentía su soledad como un ejército de alfileres clavándose en su piel y se preguntaba con amargura por qué no conseguía retenerlo a su lado, ni un día, ni siquiera unas horas más. Una simple comida juntos, o el disfrute de un sueño suave recostada en su pecho y refugiada entre sus brazos.

    El sonido del teléfono interrumpió tan dolorosas reflexiones. Escuchó la voz de su amiga Katty Lloyd, interesada en conocer lo ocurrido a Olivia N. y a ella durante la última noche del año.

    -¿Qué tal la cena y las uvas en el ático de la Puerta del Sol? LAS CHICAS DE ABREMELOYA VIVEN LAS ÚLTIMAS AVENTURAS DE 2011 ¿Qué modelos os pusísteis? ¿Y Olivia, vio al Elegante?, preguntaba sin respiro y sin dejar tiempo para las respuestas.

  -Tranquila, Katty. Vayamos por partes. Lo primero que quiero contarte es que me he levantado con un millón de agujetas atravesando mi cuerpo.

    -¡Que suerrrrrte! ¿Dónde ligaste, en la cena? ¿Con quién?

    -No. Me encontré con Ése en El Maligno.

    -¡Bah! Ya me hubiera gustado que nombraras a otro. Deduzco que volviste a acostarte con él. Muy mal, sentenció. Insisto en que no te conviene, no deberías haber caído otra vez y lo que tienes que hacer es olvidarte de que existe. Acuértate de lo que me decías a mi cuando estaba con el belga y aplícate tu propia medicina.  MARIPOSAS EN EL ESTÓMAGO DE WYNIE SMITH. Creo que el asunto es muy delicado y debemos tratarlo con calma y personalmente. Cuéntame lo demás y hablaremos de Ése cuando nos veamos.

    -Bien, si eso es lo que quieres... Triunfamos las dos, Olivia con su frac blanco y yo con el traje de Hermés. La cena fue muy glamurosa y el Möet Chandon circulaba como si fuera agua. Desde la terraza mirábamos el reloj de la Puerta del Sol y a la multitud, bajo nuestros pies, recibiendo al 2012. Olivia no vio al Elegante y no ligó porque no quiso y tampoco tenía tiempo. Estaba citada con su hermano para ir al Space  http://spaceofsoundfestival.com/, a la primera fiesta del año, donde estará ahora. Y yo, sola en casa después de...

    Katty interrumpió sus palabras.

  -Eso es lo que te espera cada vez que te vayas con Ése. Voy a repetirte tus propias palabras, a ver cómo te suenan  ..."Ponte ahora mismo a hacer los deberes del olvido y no vuelvas acercarte a un tipo casado. Cuando se quitan el anillo y se echan a las calles no se merecen ni que los miremos a la cara”...   KATTY, SU AMANTE BELGA Y EL ABISMO

    Ja, ja, rió. Cuántas vueltas da la vida, ¿verdad, amiga Wynie? Ahora soy yo la que tengo que decirte a ti que mandes al casado a su casa y no te lo lleves a la tuya. No se lo merece.

    -Ya. No me lo recuerdes, por favor, le pidió Wynie en tono apesadumbrado.

    -Vale. Es mejor que lo hablemos cara a cara. Otro día...

                                                                                                                         RoCastrillo

     

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  • : Un blog de relatos eróticos y cocina con solera. Nuevos contenidos a diario. De lunes a jueves, las aventuras nocturnas y las conversaciones sobre sexo y hombres de Emi, Wynie, Olivia y Katty. Los fines de semana, recetas elaboradas siguiendo los viejos cuadernos de cocina de mi abuela, escritos hace más de 80 años. Y todos los días, discusiones sobre temas sexuales en la sección "Foro de Debates"
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