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10 mayo 2012 4 10 /05 /mayo /2012 14:23

 

  ...Cuando ella se regodeaba por el éxito de la cita, aquel hombre sensible y romántico empezó a mirar el reloj...

    Katty Lloyd se perdió una noche de juerga con Emi Abbott y Wynie Smith porque tenía una cita con un diseñador gráfico. Lo había conocido en la agencia publicitaria para la que trabajaba y, desde el momento en que se lo presentaron, el tipo se mostró atento y solícito con ella. Quizás demasiado: no paraba de halagarla y dedicarle miradas ávidas de deseo. Aunque no le gustaba mucho físicamente porque era calvo y bajito, le caía muy bien y, en las varias conversaciones que sostuvieron, confirmó que tenían sensibilidad y afinidades comunes. Él le pidió su número de teléfono y al día siguiente la llamó para proponerle una cita. Katty notó el deseo en su voz y aceptó la oferta. Hacía bastante tiempo que no mantenía relaciones sexuales y no estaba por la labor de rechazar un plan que, en principio, parecía muy fácil. No obstante, llamó a su jefa -y sin embargo amiga- Estefanía UN AVE FÉNIX LLAMADA... KATTY LLOYD para pedirle informes sobre el individuo. Fue entonces cuando se enteró de que estaba casado, aunque su informante le aseguró que se trataba de un matrimonio ya fracasado. Que compartía con su esposa el domicilio familiar con el propósito de no duplicar el gasto en tiempos de crisis, pero que hacían vidas separadas...Y que no le diera importancia al hecho porque se trataba de un hombre libre, pese a nbo haber roto el vínculo matrimonial. Total, que la convenció, aunque el fantasma de una relación con un hombre casado pululaba por su mente cual nube gris que enturbiaba sus deseos de vivir un encuentro fogoso...  AVENTURAS EN LA NOCHE

                                          cita.jpg

    Katty se presentó guapísima al club donde habían quedado al filo de la madrugada. El diseñador la piropeó, la invitó, la mimó... Ella se encontraba feliz y se dejaba llevar, encantada de sentirse tan admirada... Disfrutaba sin prisas de aquellos momentos especiales. En teoría, la noche era muy larga. O al menos, eso esperaba...

     Agotadas ya las bebidas de ambos, su acompañante le propuso que tomaran otra copa en su estudio, cercano al bar donde se hallaban. Ella asintió y salieron a la calle. Él la agarró por la cintura mientras paseaban... Se besaron antes de entrar y la temperatura de ambos fue creciendo en la intimidad de aquellas paredes profusamente adornadas de cuadros y dibujos. Él la desnudó con parsimonia y besó su cuello y sus pechos con ternura... Tocó su sexo húmedo y lo acarició con maestría... Y cuando ella se regodeaba del éxito de la cita, aquel hombre sensible y romántico empezó a mirar el reloj. Katty lo pilló en ese gesto reiterativo y le preguntó qué ocurría.

     -Lo siento, pero estoy casado y tengo hora de recogida. Debí habértelo dicho.

     -Ya lo sabía, aunque me temo que me informaron mal. ¡Mierda!, masculló

     -No te enfades, for favor. ¿Por qué lo dices? ¿Quién te informó?

     -A esto último no voy a contestarte. Sobre el resto, me aseguraron que estabas separado de hecho, aunque compartías casa con tu mujer por motivos económicos. 

     -Más o menos, así es. No obstante, me echa la bronca si llego tarde a casa.

   -No me interesan los pormenores de tu vida conyugal. El caso es que eres un hombre casado y como tal te comportas, le recriminó Katty. Me pongo las bragas y me marcho. Esta fiesta ha dejado de gustarme, refunfuñó.

    Se vistió y abandonó con premura aquel lugar, haciendo caso omiso a las palabras del hombre, que trataba de retenerla y de hacerle entender su complicada situación. Mientras esperaba al taxi, recordaba la experiencia de su amiga Wynie Smith con Ése EL ANSIA DEL AMOR PROHIBIDO Y ESQUIVO  y se vio a sí misma como antes la viera a ella: enfadada cuando su acompañante empezaba a preguntar la hora. “Al menos, Ése se marchaba cuando Wynie ya estaba satisfecha. Yo ni siquiera he tenido tal suerte”, se maldecía. “Ya me advirtió ella de que no confiara en los tipos que afirmaban estar malcasados y seguían viviendo con la legítima. Que razón tenía”, balbuceó al subir al taxi y cerrar la puerta con un fuerte golpe.

                                                                                                    RoCastrillo

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9 mayo 2012 3 09 /05 /mayo /2012 17:39

       ...El Galán, tal como tiempo atrás hiciera El Guiri, se afanaba en rozar con la punta de la lengua cada centímetro de la superficie de su pubis rasurado...

    Wynie Smith indicó a sus invitados que no tenía bebidas en casa. Antes de llegar al domicilio, El Ruso entró en un bar y se aprovisionó de varios artículos necesarios para continuar la juerga. Básicamente, una botella de licor, varias latas de refrescos y cervezas y un par de paquetes de tabaco. Wynie dirigió a El Galán varias miradas de deseo mientras esperaban en la calle al tercero en liza. Tuvo la tentación de besarlo allí mismo, en medio de la plaza colindante a su vivienda, pero no lo hizo. Él tampoco hizo amago de demostrar su deseo. No la tocó en los casi 10 minutos que tardó en llegar El Ruso. Se limitó a decir que estaba rendido y que necesitaba tirarse en una cama. Wynie no sabía qué pensar. En teoría, iba a celebrar una pequeña fiesta en su casa junto a dos hombres guapos, aunque ella solo quería a uno. Precisamente, al que no paraba de repetir las ganas que tenía de coger una cama. Y el otro, que tardó en llegar un rato que se hizo eterno, cargaba con una gran bolsa llena de bebidas, cuya utilidad presentía casi descartada...LIGAR ES FÁCIL...EN EL MALIGNO

                                         atraccion.jpg

    Ya en el interior de la vivienda, la anfitriona se dispuso a preparar unas copas en unos carísimos vasos que había comprado para celebrar su 40 cumpleaños en una tienda de diseño del barrio de su amiga Emi Abbott. Por unos instantes, rememoró la conmemoración de sus cuatro décadas de vida y aquel acontecimiento le pareció muy lejano... Volvió al presente y observó a sus invitados mientras servía las bebidas. El Ruso había desparramado su cuerpo entero en el sofá. El Galán la miró a ella y le pidió con el gesto si podía echarse en la cama. Wynie asintió y se dispuso a colocar las copas en una mesa pequeña y baja que había junto al sofá. El Ruso cogió la suya y dio un sorbo profundo. Ella calmó la sed con un refresco que se tomó casi entero de un solo trago. Torció su vista hacia El Galán, refugiado bajo el edredón y con los ojos entreabiertos. Creyó intuir que le respondió solicitando su presencia con la mirada pero, fuera o no así, no le hizo caso y se acomodó en el sofá junto a El Ruso. Éste le sonrió ampliamente, le dio las gracias por la acogida y le comentó lo confortable y bonita que le parecía su casa. Hablaron un rato de nimiedades. El hombre tardó poco tiempo en tragarse la segunda copa y empezar a dormitar en el sofá.

    Wynie Smith cerró todas las ventanas y la noche entró de nuevo en la casa. Se desnudó y retiró el edredón para meterse en la cama junto a El Galán. Él abrió los ojos al sentir su presencia y la abrazó. Estaba vestido y le pidió al oído, en un susurro, que lo desnudara. Ella empezó a desabrocharle los botones de la camisa al tiempo que el hombre se deshacía del pantalón y ponía la mano derecha de la mujer en su voluminosa herramienta enhiesta. Y Wynie, admirada por tamaña generosidad, la acarició y lamió como si se tratara de un jugoso caramelo. Al unísono, su interior se humedecía por la acción de los largos dedos masculinos. Sus pezones respondían a los besos del El Galán y se volvían turgentes... Lo sintió introducirse en el túnel del placer cuando notó sus paredes mojadas, y columpiarse en su interior con un ritmo que la alzaba hasta sentir en su cuerpo el baile de todas las estrellas del firmamento. Hacía mucho tiempo que una penetración no la hacía vibrar de esa manera. Intentaba disfrutarla en silencio para no despertar a El Ruso pero no podía reprimir sus gemidos. Mucho menos cuando El Galán, tal como tiempo atrás hiciera El Guiri  EL ARTISTA DE LA LENGUA , se afanara en rozar con la punta de la lengua cada centímetro de la superficie de su pubis rasuradoadentrándose en cada pliegue y cada rincónde aquellos labios mojados de deseoque agradecían sus caricias...

    Durante toda la mañana, Wynie y El Galán fueron dos cuerpos que se atraían como imanes y gozaban sin descanso. Amarse los estimulaba tanto que no podían quedarse dormidos. Bien avanzado el mediodía, él retiró por completo el edredón que los cubría y recorrió con sus labios toda la superficie del cuerpo femenino desnudo. Y cuando la dejó saciada, la besó en los labios y le dijo que esperaba formar parte de sus buenos recuerdos.

    -No lo dudes. Eres bueno en todo. Me has hecho muy feliz.

    -Me voy. Quiero descansar en mi casa. Nos vemos cualquier día por El Maligno.

    Seguidamente, se levantó, se vistió y despertó a El Ruso para avisarlo de su marcha.

    -Déjame quedarme aquí, por favor. No puedo levantarme ahora, solicitó El Ruso a Wynie.

    -De acuerdo, asintió ella.

    El Galán se marchó y El Ruso aguantó poco tiempo en el sofá. Poco después pidió a Wynie que lo dejara dormir a su lado en la cama. Ella no quería ni necesitaba más sexo, pero tampoco le apetecía dar explicaciones. No le contestó y él aprovechó esta indiferencia para cumplir su deseo. Se metió en la cama, quiso abrazarla y acariciarla y Wynie optó, primero, por refugiarse en el extremo de la gran cama y después, ante la insistencia masculina, por levantarse.

    -¿No te gusto? Tú a mi sí, le dijo él.

    -Tu amigo me ha dejado bien contenta y mejor saciada. No necesito nada más, gracias.

    -Supongo. He escuchado a varias mujeres decir de él que es bueno en todo.

    -Pues aquí tienes a una más para la lista, rió ella.

     Wynie desayunó, recogió los restos de la fiesta y se dio una ducha. El Ruso permaneció     durmiendo. Al atardecer, degustaron un rico caldo caliente que ella había preparado y charlaron como si fueran amigos de toda la vida. Un buen rato después, al despedirse, pronunció las mismas palabras que El Galán: “nos vemos cualquier día por El Maligno”. Y justo antes de cruzar la puerta de salida de la vivienda añadió: saluda a Emi de mi parte.

                                                                                                           RoCastrillo

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8 mayo 2012 2 08 /05 /mayo /2012 14:19

     ...Estaba orgullosa de estrenar el día junto a dos hombres tan guapos, uno cogido de cada brazo...

    Wynie Smith se sentó con El Ruso y El Galán en el salón de baile de El Maligno, justo al lado de la cabina del DJ. Miró de reojo su reloj de pulsera y comprobó que eran casi las seis de la mañana. Los caballeros apenas pronunciaron palabra y ella no estaba por la labor de perder el tiempo. Recordaba la aseveración de su amiga Emi Abbott en el sentido de que El Galán era homosexual y quería descartar esa posibilidad... AVENTURAS EN LA NOCHE Así, con una espontaneidad propia de la nocturnidad y sus efluvios, lanzó la cuestión. Sin darle importancia, como si se tratara de una pregunta ingenua del tipo ¿qué hora es?

                                      ligar-maligno-copia-3.jpg  

    -¿Tú eres maricón, o no?, interpeló a El Galán mirándolo a los ojos

    -¿Yo? ¿Por qué? ¿Es que te lo parezco?, le devolvió el aludido el interrogante.

    -A mi no, pero a mi amiga Emi sí.

   -Pues dile a tu amiga de mi parte que está muy confundida. A mi me gustan las mujeres, ¿está claro? No entiendo por qué razón tu amiga pensó lo contrario. Seguro que es la típica vanidosa que cree que todos los hombres que no le hacen caso son maricones.

   -Más o menos, así es, confirmó Wynie. Me comentó que le ocurría lo mismo que a Katherine Turner, es decir, piensa que al hombre que no se fija en ella no le gusta el género femenino.

   -A mi lo que no me gusta es que me tachen de maricón, espetó categórico al tiempo que plantaba su mano derecha en el muslo femenino.

    -Tienes unas piernas muy bonitas...

   -Y tú, una nariz muy grande. Mi teoría es que narizón, pollón. ¿En tu caso se cumple?, le preguntó con descaro.

     -Creo que es más grande de lo normal. O al menos, eso me han dicho...

     -Me gustaría comprobarlo... Para corroborar mi teoría, claro, rió ella.

    -Me da la impresión de que te estás insinuando y estoy muy cansado, pero me esforzaré. Una hembra como tú lo merece. Ya me has conseguido. Te invito a mi casa, pero tendremos que coger un taxi. He bebido mucho y no me atrevo a conducir.

    -Te invito yo a la mía. Vivo muy cerca, podemos ir andando.

   -A mi no me dejéis aquí solo, terció El Ruso, que estuvo todo el rato pendiente de la conversación que sostenían Wynie y El Galán. Voy con vosotros, afirmó rotundo.

    -Yo no quiero hacer un trío, que os quede claro, precisó Wynie... Hace tiempo que le tengo ganas a este caballero, le indicó a El Ruso señalando a su amigo con el gesto...

    -¿Qué dices?, se extrañó El Galán. Si nos hemos conocido esta noche...

   -De eso nada. Veo que no te acuerdas, pero hace varios meses nos presentó otro amigo tuyo, El Pijo. Fue en la habitación azul y estabas con tu novia. Apenas hablamos... Me gustabas, pero como vi que no tenía posibilidades, me retiré de la escena en un santiamén.

     El Galán permaneció pensativo unos segundos... “Ahora te recuerdo”, asintió. “En cualquier caso, ya no estoy con esa chica ni con ninguna otra... Soy todo tuyo. Por esta noche”, precisó.

    -¡A ver si te crees que quiero casarme contigo, o ser tu novia, jaja! En absoluto... Quédate tranquilo, Príncipe de las Tinieblas, expresó con ironía al tiempo que le dirigía una mirada ardiente de deseo.

     -Vamos, apuntó él por toda respuesta.

     -¿Y qué hacemos con El Ruso?

     -Llevarlo con nosotros. No te preocupes. Tomamos algo los tres y luego nos metemos en la cama. Él solo y yo contigo, aclaró.

    Wynie accedió a invitar a su casa a ambos hombres. Le parecían tipos muy correctos y estaba convencida de no tener que enfrentarse a ninguna situación desagradable. Pensó en llamar a su amiga Emi Abbott, sabedora de cuánto le gustaba El Ruso, pero no se atrevió por lo intempestivo de la hora. Era de día cuando salieron los tres de El Maligno. Y Wynie puso sus pies en la calle, orgullosa de estrenar la mañana junto a dos hombres tan guapos, uno cogido de cada brazo...

       Mañana encontraréis en estas páginas el desenlace de la historia...

                                                                     RoCastrillo

 

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7 mayo 2012 1 07 /05 /mayo /2012 14:12

  Wynie y Emi se pierden en El Maligno, mientras Katty acude a una cita prometedora

    Katty Lloyd, Emi Abbott y Wynie Smith se reunieron en casa de esta última para charlar un rato y comer algo antes de sumergirse en la larga noche madrileña. Faltaba Olivia N., que había sido invitada a la inauguración de un nuevo centro de ocio en Marbella.  MIS AMIGAS

    Emi y Katty se esmeraron en ponerse especialmente guapas aquella madrugada. Katty se había teñido el pelo de negro, lo que resaltaba su piel nacarada y tornaba aún más clara su mirada azul. Emi, que era la primera vez que salía desde que se marchara El Polaco FOGOSA DESPEDIDA, también cambió su estilismo capilar: se había cortado el pelo y lo había adornado con reflejos cobrizos. Se veía más joven o, al menos, así pensaba ella y confirmaron sus amigas. Wynie fue la única que permaneció fiel a su look habitual: el pelo muy largo y la falda muy corta.

                                           ligue-bar.jpg

    Aunque inauguraron la noche juntas, Katty se despidió en breve de las otras dos: tenía una cita a las 12 en punto. El afortunado, un diseñador gráfico que colaboraba en la misma agencia publicitaria para la que ella trabajaba. Aunque el tipo no le gustaba mucho físicamente, le caía muy bien y aceptó la cita porque le habían llegado noticias de que él la deseaba. Hacía bastante tiempo que no mantenía relaciones sexuales y no estaba por la labor de rechazar un plan que, en principio, parecía muy fácil. No obstante, era consciente de que una nube teñía de gris su cita aparentemente perfecta: el individuo en cuestión estaba casado, aunque su informante le había asegurado que se trataba de un matrimonio ficticio y que compartía con su esposa el domicilio familiar por no duplicar el gasto en tiempos de crisis, pero que hacían vidas separadas. Wynie se echó las manos a la cabeza cuando escuchó de su amiga semejante confesión.

    -¿Y tú le lo crees? El casado, casado está, afirmó convencida. Habría que mirar por la mirilla de la puerta, a ver cómo son esas vidas separadas...

     -Tú, como siempre, pensando mal, contestó la aludida. Me han asegurado que el tipo está malcasado de verdad...

     -Sí, sí... Eso se lo dirá a todas. Ya nos contarás, terció Emi con una sonrisa irónica.

     Al filo de la madrugada, las amigas se despidieron. Katty se encaminó a su cita y Wynie y Emi, a un pequeño local de copas en la Gran Vía, cercano al bar donde trabaja El Principito. EL AMOR PLATÓNICO DE EMI ABBOTT Emi quería tentar a la suerte y hacerse la encontradiza... La fortuna no le sonrió aquella noche en lo referido a toparse con su amor platónico... Lo que sí constataron ambas amigas nada más entrar al bar fue que en la barra había tres tipos que les gustaban. En concreto, dos de los tres amigos que se situaban justo al lado de ellas. Wynie, muy decidida, se puso a hablar con el que le gustaba a Emi y no tardó en presentárselo a su amiga. Ella se quedó con la miel en los labios, porque el que había elegido conversaba animadamente con su amigo y no les hizo el mínimo caso. Ambas se quedaron charlando con el que pretendía Emi, un joven rubio que resultó ser medio ruso. Cuando el bar estaba a punto de cerrar, Wynie le sugirió que se fueran todos juntos a otro lugar, pero él eludió el compromiso de forma elegante.

     -Me encantaría acompañaros, pero vengo con estos dos amigos.

    -Ya lo sé. Me refiero a todos, insistió Wynie, pensando en el atractivo galán al que había fichado nada más llegar, y cuya cara le resultaba familiar aunque no lograba recordar de qué.

     -No, ellos están a su rollo. Mejor nos vemos por aquí otro día, se evadió El Ruso.

     Abandonaron ambas el local y Emi le dijo a Wynie que estaba absolutamente convencida de que los dos tipos que habían rechazado su compañía eran maricones.

     -No lo creo, indicó esta última. Tenían un aspecto muy varonil y no los he pillado mirando a ningún hombre. El asunto es que nosotras no les interesábamos.

    -Yo soy como Katherine Turner, le contestó Emi riéndose. Siempre pienso que el hombre que no se interese por mí es maricón...

    Un rato después, ambas amigas llegaron a El Maligno UN FINDE MUY ABIERTO (II). Pidieron una copa y se acomodaron en la habitación azul. Emi aguantó poco tiempo, alegando que la noche estaba chafada: no había visto a El Principito y no habían cuajado sus expectativas de ligar con El Ruso. Pese a la insistencia de su amiga en que esperara, bajó apresurada las escaleras de la casa de M., salió a la calle y tomó un taxi hacia la suya.

     Wynie se quedó sola en El Maligno, aunque por muy poco tiempo. Unos minutos después de que se marchara Emi, llamaron a la puerta y comprobó complacida que El Ruso y el atractivo galán que le gustaba acababan de llegar. La saludaron muy amablemente, le preguntaron si quería tomar algo y fue entonces cuando ella acertó a descifrar el recuerdo que tenía de aquel hombre: era amigo de El Pijo, un colega de Katty Lloyd. Fue éste quien los había presentado meses atrás en El Maligno... Ahora veía la escena con nitidez, y con esa misma claridad rememoraba que no pudo ligar con él porque estaba acompañado de su novia. “Eso era antes”, pensó para sus adentros. “Hoy viene solo y puede ser tuyo”, se congratuló al tiempo que se convencía a sí misma de que merecía la pena intentarlo... 

                                                                                             (Continuará mañana)

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6 mayo 2012 7 06 /05 /mayo /2012 10:59

                                   Paloma Soñadora y La Dulce Alicia, 

                      los nuevos personajes femeninos de Ábremelo Ya.

lágrimas de mujer  alicia 2

La imagen de la izquierda corresponde a Paloma Soñadora. La de la derecha, a La Dulce Alicia.   

    La Soñadora es una belleza de veintipocos años a la que conocí a través de Olivia N MIS AMIGAS . Vive en Barcelona y está enamorada hasta el tuétano de El Seductor, un atractivo cuarentón que es, a su vez, el mejor amigo de El Elegante. He dedicado a La Soñadora dos relatos de este blog:  DESQUICIADAS POR LOS HOMBRES y  DE AMORES, DESAMORES Y PENAS. Y supongo que vendrán muchos más a partir de ahora. La guapa catalana ha encontrado un trabajo en Madrid y se traslada en breve a vivir a esta ciudad. Tengo claro que continuarán sus devaneos amorosos con El Seductor y mucho me temo que también su sufrimiento por un hombre que, además de no quererla, le dobla la edad. 

    La Dulce Alicia es amiga de Wynie Smith. EMI, WYNIE, KATTY Y OLIVIA  Los hijos de ambas van a la misma clase y ellas pasan muchas tardes de charla mientras los pequeños juegan o hacen los deberes juntos. Poco a poco, Alicia va superando el tortuoso final de su largo matrimonio. He dedicado dos relatos de este blog al duro y truculento final de su convivencia junto a El Ogro, tal como su hermana y sus amigas llaman a su ya ex marido.  LA DULCE ALICIA y  UN DIVORCIO SEGUIDO DE UN FLECHAZO.

    La Dulce Alicia mantiene desde hace poco tiempo una apasionada relación con un joven turco al que conoció una noche que salió a divertirse con sus amigas. LA PASIÓN TURCA DE LA DULCE ALICIA. Junto a él disfruta de un intenso flechazo que superó al primer encuentro y, las noches que su hija se queda con el padre, disfruta a su lado de un sexo fogoso y placentero. Por supuesto, la pasión creciente entre El Turco y La Dulce Alicia inspirará, en un futuro próximo, muchos más relatos de este blog. 

    Aprovecho hoy para presentar ambos personajes a la audiencia de Ábremelo Ya y, de paso, agradecer a todos los lectores esos ratitos que guardan cada día para sumergirse en estas páginas de relatos eróticos y recetas de cocina con solera. Desde su creación, a finales de noviembre de 2011, esta blog ha superado las 30.000 visitas. De nuevo, os doy las gracias a todos y espero que Ábremelo Ya pueda seguir creciendo con vuestra valiosa ayuda.  DONACIONES A ÁBREMELO YA

    ¡Feliz Domingo! Y a las que seáis madres, Feliz Día de la Madre.

                                                             RoCastrillo

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5 mayo 2012 6 05 /05 /mayo /2012 10:46

 

      Un  rico bizcocho de yogur con fresas, adornado con un corazón en el centro

   Mañana, primer domingo de Mayo, es el Día de la Madre. Propongo a padres e hijos preparar para ellas un riquísimo y bonito bizcocho de yogur con fresas, adornado con un corazón en el centro. Yo lo hice ayer y me quedó estupendo. Enumero los ingredientes y, a continuación, relato cómo se prepara y se adorna.

                                   HNI_0098--3-.JPG

INGREDIENTES:

Para el bizcocho: 4 huevos y un yogur de fresa; del mismo vaso del yogur, 3 medidas de harina, 2 de azúcar y una de aceite de oliva; una cucharada de levadura y 10 o 12 fresas.

Para el adorno: Un yogur de fresa, 3 o 4 fresas y un bote de nata montada en spray.

MODO DE PREPARACIÓN:

Se separan las claras de las yemas de los huevos. En un bol, se baten las claras a punto de nieve y cuando estén se le añaden las yemas y se vuelve a batir. Se incorpora el yogur de fresa y, usando la medida del vaso de yogur, se agregan tres vasos de harina, dos de azúcar y uno de aceite de oliva. Se parten las fresas en láminas finas y se echan al bol junto con una cucharada de levadura. Se mezclan muy bien todos los ingredientes hasta que quede una masa compacta y sin grumos. Se enciende el horno al máximo y se cubre de aceite de oliva el fondo del recipiente donde vayamos a hacer el bizcocho. Seguidamente, se espolvorea con harina, al objeto de que el bizcocho no se queme por debajo, y se le añade la masa que habíamos preparado en el bol. Se baja la temperatura del horno hasta 130 grados y se mete el recipiente con la masa. Se deja hacer durante 30 minutos. Pasado ese tiempo, se apaga el horno, se saca el bizcocho y se pone a enfriar.

FORMA DE ADORNARLO: Cuando el bizcocho esté frío se vuelca en una fuente plana. Con la ayuda de una espátula o una cuchara, se cubre de yogur de fresa la parte superior del bizcocho y con el bote de nata montada se rodea todo el borde. Finalmente, se parten las fresas en trozos pequeños y se dibuja con ellas un corazón en el centro del bizcocho.

    ¡Espero que os animéis a prepararlo y lo disfrutéis! ¡Feliz Día de la Madre!

                                                                                          RoCastrillo

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4 mayo 2012 5 04 /05 /mayo /2012 16:23

   ...La desnudó en un santiamén y recorrió con su lengua unos pechos pequeños que se volvían turgentes al salir del letargo...

  El hombre que guardaba entre las suyas la blanca mano derecha de LA DULCE ALICIA tenía 35 años y era turco. Poco más llegó a saber de él en esa noche. Sus ojos negros la miraban y admiraban, y sus labios carnosos intentaron besarla en varias ocasiones durante el largo rato que permanecieron en aquel bar. Como gata escaldada, ella retiraba su cara empujada por un impulso desconocido. Sin saber el motivo por el que rechazaba aquellos besos que al mismo tiempo deseaba... UN DIVORCIO SEGUIDO DE UN FLECHAZO

                                                 postura-de-pie.png

     El grupo femenino que compartía la velada con ella le insistía en que se dejara llevar, pero Alicia no reaccionaba. La horas pasaron y el camarero del bar donde se encontraban los invitó a marcharse. Era el momento de cerrar. Para Alicia, el momento de decidirse. El turco le repetía cuánto la deseaba y ella se limitaba a sonreír. Meter en su casa a un desconocido le provocaba temblores. Aunque de joven lo hiciera en más de una ocasión, habían transcurrido muchos años y esa posibilidad se le presentaba ahora envuelta en una aureola de miedo.

    Sus amigas se propusieron ayudarla y plantearon al camarero un auténtico interrogatorio acerca del individuo en cuestión. Querían cerciorarse de que se trataba de una persona de confianza, y de que no iba a causarle a Alicia más problemas de los que ya tenía. La respuesta que recibieron fue satisfactoria: el turco era un cliente asiduo del local, tenía muchos amigos por allí y nunca habían recibido de él queja alguna. El informante lo definió como un chico joven, simpático y ligón, lo normal para su edad y aspecto, y les hizo saber que siempre pagaba todas sus consumiciones. En apariencia, Alicia no tenía nada que temer y la luz roja que reflejaba su pasión reprimida se tornó verde. Finalmente, decidió tomar un taxi hasta su domicilio acompañada por el turco.

     Tomaron asiento en la parte trasera del automóvil y el hombre la atrajo hacia su cuerpo. Sus labios sensuales la besaron con suavidad y una cierta timidez. La dulce Alicia entreabrió su boca y dejó que aquella lengua entrara en su interior y la surcara. El beso suave y tímido se volvía profundo y apasionado conforme el turco detectaba que el recato abandonaba los labios de su compañera. Bocas enredadas, cuerpos pegados, respiraciones acompasadas y gemidos incipientes. El preludio de la pasión que derrocharían poco después...

      El taxi aparcó al lado del edificio donde vivía Alicia. El turco pagó el importe del trayecto, se bajó del vehículo, abrió la puerta para que saliera y le tendió la mano. Ella le otorgó la suya al tiempo que se congratulaba para sus adentros de tan caballeroso gesto. Era la primera vez que llegaba a su domicilio abrazada a un hombre distinto a su marido. Conforme introducía la llave en la cerradura, el calor empezó a invadir su cuerpo, sus pulsaciones se dispararon y escuchó a su corazón latir con fuerza. Nada más entrar, el turco volvió a besarla, ahora con premura y sin recato. La desnudó en un santiamén y recorrió con su lengua unos pechos pequeños que se volvían turgentes al salir del letargo... Dirigió una de sus manos hacia el bosque amarillo que recibía una lluvia primaveral y, al comprobar que la tierra estaba preparada, introdujo en su interior con vehemencia el árbol del placer... De pie en el pasillo de entrada a la vivienda y con ella encaramada a su cuerpo la penetró con fuerza, la espalda femenina golpeando la pared al ritmo de una pasión desenfrenada y creciente. Entraba y salía una y otra vez de aquel cuerpo frágil u sudoroso, hasta que los gemidos de Alicia le indicaron que había alcanzado el climax.

    Corrieron hacia la cama, se metieron desnudos entre las sábanas floreadas que olían a suavizante y se amaron varias veces en lo que quedaba de noche. Sintiendo las embestidas de aquel desconocido dentro de su cuerpo, Alicia gozó como no recordaba haberlo hecho en mucho tiempo. Y durante el corto rato en que sus cuerpos agotados cerraron los ojos, soñó con los besos apasionados y la poderosa herramienta del turco cruzando su interior más recóndito.

     Llegó el día, la luz del sol se coló por las ventanas e inundó la alcoba de reflejos dorados. Alicia se despertó, miró a su amante dormido y se dio cuenta de que estaba encantada de haber pasado la noche a su lado. Él abrió los ojos y volvió a amarla como lo había hecho en las horas precedentes: con la intensidad apasionada del deseo que le despertaba aquella mujer callada, blanca y delicada. Antes de marcharse aceptó compartir el copioso desayuno que ella le ofreció con dulzura. También le pidió su número de teléfono. Consideraba probable que algún día le apeteciera verla de nuevo.

     Alicia despidió al turco con un beso en los labios y una sonrisa dibujada en su semblante. Volvió a la cama, respiró el olor masculino que permanecía incrustado en las sábanas y lloró de emoción y felicidad. Tocó su sexo húmedo con las yemas de sus dedos y rememoró gozosa la pasión turca que acababa de vivir.   

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3 mayo 2012 4 03 /05 /mayo /2012 15:45

 

    LA DULCE ALICIA  no recibió el premio deseado al final del tortuoso camino de su vida junto a El Ogro. Más bien al contrario: su existencia se hacía más amarga conforme pasaban los días transcurridos a su lado. Las broncas sonoras que recibía después de cada salida nocturna con sus amigas dieron paso al silencio. Su marido dejó de dirigirle la palabra. Al principio, Alicia se congratuló de aquella decisión, pero el paso del tiempo convirtió el silencio en una pesada losa. Ella le hablaba y siempre obtenía la callada por respuesta. Se levantaba cada mañana y lo veía cual sombra silenciosa pululando por la casa.    

                                           flechazo.jpg 

   Pasaron los días y aquel hombre del que -muy a su pesar- seguía enamorada había enmudecido por completo. La convivencia resultaba aún más difícil y crecía la desesperación de Alicia. Una y mil veces se preguntaba qué había hecho para que la tratara con ese desdén. No obstante, pensar en dejarlo, como le sugerían su hermana y sus amigas, la llenaba de tristeza y la palabra divorcio le erizaba cada vello de su blanca piel. Hasta que un día, con solo 8 años, la pronunció su hija. “¿Mami, por qué no te divorcias de papá?”, le preguntó una tarde en la que ella tenía los ojos rojos y los párpados hinchados de tanto llorar. “Tu padre y yo tenemos problemas ahora, pero los solucionaremos. Tú no te preocupes ni te metas en las cosas de los mayores”, le contestó mientras la abrazaba y le besaba la frente con ternura.

   Su percepción de la realidad cambió a partir de aquella tarde. La pregunta infantil martilleaba sus oídos sin cesar y Alicia empezó a ser consciente de que la situación no iba a mejorar; que el hombre con el que compartía su vida no le hablaba ni la miraba y, en consecuencia, era lógico pensar que había dejado de quererla. Por primera vez, tuvo claro que su hija estaba sufriendo a causa de sus problemas conyugales y decidió tomar cartas en el asunto. A la mañana siguiente, cuando se levantó y vio a su marido en la cocina, le dijo que tenía que hablar con él de forma urgente y que ambos estaban obligados a poner fin a una relación que, de seguir en la misma tónica, resultaba muy dañina, tanto para ellos como para la niña. Él, lejos de contestarle, volvió la espalda y salió de la cocina y de la casa.

    Pese a esta actitud, la dulce Alicia seguía creyendo que existía una posibilidad, aunque fuera remota, de enderezar las cosas y de que las aguas revueltas volvieran a su cauce. Habló con un psicólogo y con un mediador familiar. Ambos profesionales, además de ella misma, enviaron a El Ogro cartas que nunca obtuvieron respuesta. Y después de dos largos años de calvario, Alicia razonó y accedió, aonsejada por su hermana, a reunirse con una abogada y presentar una demanda de separaciòn. Como era de esperar, su marido no contestó a los requerimientos para llegar a un acuerdo. Ni siquiera se presentó al juicio. Alicia sonrió tímidamente al final de la vista. El juez decretó el divorcio de los cónyuges, aceptó el convenio que presentó su abogada y mandó a su ya ex marido una providencia para que abandonara el domicilio familiar.

   Sin palabras, El Ogro se marchó de su casa y de su vida. De los veinte años de convivencia quedaron una niña que era su mayor tesoro, litros de lágrimas derramadas y un corazón roto. Tal como le insistían repetidamente sus amigas, la dulce Alicia se dispuso a recuperar su vida. Algunas noches, cuando la niña se quedaba con su padre, salía con ellas. Era una mujer soltera y guapa y los hombres se le acercaban. Sin embargo, ninguno obtuvo de Alicia nada más que el rechazo. Ni siquiera ella lograba comprender por qué actuaba así. Llevaba más de tres años sin tener relaciones sexuales y no sabía si las necesitaba o no, porque lo único que sentía hacia el sexo opuesto era rechazo. Se preguntaba si sería lesbiana y si podría hacer el amor con una mujer, y su ser al completo se lo negaba. Incluso manejó la posibilidad de pagar a una agencia que llevara un hombre guapo a su casa, y romper así el maleficio de su falta de deseo sexual. O de irse unos días a un lugar donde nadie la conociera, a ver si era capaz de salir una noche y ligar...

    La dulce Alicia pensó en muchas cosas y no hizo ninguna... Se encontraba algo más que cansada. Podría decirse que agotada, tanto física como psíquicamente. Y entonces lo vio a él. Estaba con sus amigas en un bar del barrio de La Latina cuando entró por la puerta y clavó sus ojos negros en la mirada clara y triste de ella. Se acercó al grupo y pronunció estas palabras con acento extranjero: “estás triste, pero yo quiero comerme toda esa tristeza y devolverte la alegría”. La blanca tez de Alicia se volvió sonrosada... Le tendió una mano a modo de saludo, y el la cogió y la ocultó entre las suyas como si pretendiera salvaguardar el tesoro más preciado de su vida...    (CONTINUARÁ)

                                                                                                         RoCastrillo

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1 mayo 2012 2 01 /05 /mayo /2012 14:58

    La situación de los trabajadores ha ido empeorando a pasos agigantados en España desde la llegada de la democracia hasta nuestros días, sin que ni UGT ni CCOO hayan hecho nada por evitar la precariedad laboral imperante...

    Miles de personas en toda España se han echado a las calles hoy, primero de Mayo y Día del Trabajador. Vivo en el centro de Madrid y no he parado de escuchar el ruido de los helicópteros sobrevolando la zona. He salido a dar un corto paseo. La mañana era gris y algo fría. Los comercios -salvo las pequeñas tiendas chinas e hindúes- estaban cerrados. Es un día festivo, el Día del Trabajador, aunque las casi seis millones de personas desempleadas en este país no tengan nada que celebrar. Ni tampoco los miles de trabajadores en precario, entre los que me incluyo.

  1-mayo.jpgcartel-1-mayo.jpg

    No he ido a la manifestación del Primero de Mayo, protagonizada en esta ocasión por las consignas contra los recortes sociales y la reforma laboral. Y no porque no considere loables tales reivindicaciones, sino porque no confío en los sindicatos convocantes. La situación de los trabajadores ha ido empeorando a pasos agigantados en España desde la llegada de la democracia hasta nuestros días, sin que ni UGT ni CCOO hayan hecho nada por evitar la precariedad laboral imperante. Desgraciadamente, no tengo la varita mágica que active a solución al tremendo conflicto que el desempleo o el mal empleo han generado a tantos miles de familias.

   Recientemente, los sindicatos mayoritarios han convocado dos huelgas generales en España: una contra el Gobierno de Rodríguez Zapatero, el 29 de septiembre de 2010, en protesta por la reforma laboral, la reducción salarial en el sector público y la congelación de las pensiones; la otra, el pasado 29 de Marzo, contra las medidas emprendidas por el Ejecutivo que preside Mariano Rajoy. Sobre todo, las referidas a los recortes sociales y, de nuevo, la reforma laboral. Que sepamos, no se ha conseguido nada, ni los trabajadores de este país han recuperado un ápice del bienestar o la seguridad laboral perdidas.

    Sigo escuchando el ruido de los helicópteros mientras escribo estas líneas. Y pensando en qué nos deparará el futuro próximo. En cuánto tiempo más se prolongarán la crisis y la inestabilidad laboral y social. En qué ocurrirá si, finalmente, se produce el temido rescate a España. Y digo temido porque, en caso de llegar, lo pagaremos los de siempre: los sufridos ciudadanos. Cada día que salgo a la calle observo las miradas crispadas de la gente. Las protestas en la cola del supermercado: un día por los recortes en las prestaciones sanitarias; otro, por la subida del metrobús, que en Madrid va a pasar de 9,30 a 12 euros; y la mayoría, por la falta de empleo o los bajos salarios. No nos sacó de la crisis el anterior Gobierno del PSOE y tampoco creo que lo vaya a hacer el del PP. Solo cada uno de nosotros, con iniciativa, tesón, esfuerzo y, por supuesto, mucho trabajo, tendremos en nuestras manos la propia salvación. Y solo la solidaridad ciudadana y el intercambio de bienes y servicios entre iguales (tú me haces esto, yo te ayudo en lo otro) podrán traer un poco de oxígeno a tantas existencias en precario.

   No confío en los políticos ni en los sindicatos, pero sí en los ciudadanos. Y en la capacidad aglutinadora y transformadora que tienen las redes sociales, cuyo poder de convocatoria va en aumento. Creo que sería factible que pudiera surgir un gran movimiento ciudadano de alcance mundial, capaz de sofocar las injusticias de este mundo y rebelarse de forma pacífica para cambiarlo. La Historia nos dice que solo las guerras y la violencia han servido en el pasado para cambiar el orden social establecido y crear uno nuevo. Con toneladas de sangre derramada y miles de vidas inocentes sacrificadas. Ahora tenemos la oportunidad de llevar la contraria a la Historia y engendrar un nuevo sistema más justo e igualitario sin derramar sangre. Porque las nuevas tecnologías ponen en contacto a millones de personas en segundos y pueden convertirse en poderosos instrumentos de cambio pacífico.

     Hoy no me he sentido con ánimo para terminar la historia de  LA DULCE ALICIA, el nuevo personaje femenino de este blog. A los que os gustara el relato de ayer, no os preocupéis. Probablemente continuará mañana. Mientras tanto, espero vuestros comentarios a estas reflexiones del Primero de Mayo. Tengo la intención de recopilarlos y publicarlos en Ábremelo Ya.

                                                                                                    RoCastrillo

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30 abril 2012 1 30 /04 /abril /2012 12:09

 

  Alicia vivía un auténtico infierno junto a aquel hombre que se convirtió en un extraño

     La dulce Alicia estaba locamente enamorada de su marido, que fue su pareja durante veinte largos años y con el que tuvo una preciosa niña. La convivencia deterioró tanto la relación que, durante la última etapa que pasaron juntos, la vida junto a aquel hombre que se convirtió en un extraño fue para Alicia un auténtico infierno.

                                           alicia-2.jpg                                 

    La hija de Alicia va a la misma clase que el hijo de mi amiga Wynie Smith  MIS AMIGAS . Ha sido ella quien me ha hecho partícipe de la -primero truculenta y después emocionante- historia de Alicia, con quién ha pasado muchas tardes de charla mientras los retoños de ambas jugaban juntos. Me ha tocado tanto la fibra que he decidido contarla, y convertir a la dulce Alicia en otro de los personajes femeninos de Ábremelo Ya.

    El marido de Alicia se transformó en un celoso espía-guardaespaldas poco después de ser padre. Pasaba las horas, los minutos y los segundos inspeccionando con lupa y censurando cada uno de los gestos y actos de ella, cándido e incomprendido corazón que no conseguía entender qué le estaba ocurriendo a su pareja y por qué extraña razón se empeñaba en hacerle la vida tan cruel. Él permanecía en silencio cuando le preguntaba por el asunto o le pedía explicaciones en medio de cada una de las broncas sonoras que recibía sin motivo y de modo cotidiano. Estas dolorosas circunstancias empezaron a arrebatarle la salud: perdió peso, enfermaba con frecuencia y se levantaba cada mañana con profundos círculos grises rodeando la mirada triste de sus ojos verdes.

    Su hermana y sus amigas se preocuparon tanto que decidieron reunirse un buen día para orquestar una solucíón que pudiera sacar a Alicia de aquel infierno. A partir de aquella cita empezaron a visitarla con frecuencia y el máximo tiempo posible, con el fin de evitar que se quedara largos ratos a solas con quien bautizaron como “el ogro”. Hablaban, pedían y hasta suplicaban a Alicia que se separara de él y luchara por recuperar su vida y rodearse de un ambiente más agradable en el que ver crecer a su hija. Pero ella se obstinaba en el amor irracional e insensato que sentía por aquel hombre y se negaba a escuchar la palabra divorcio. Aunque nada bonito ni tierno, salvo una preciosa niña, los uniera ya. Aunque no tuviera ni un solo momento agradable que rememorar a su lado en el pasado reciente. Aunque durmieran en camas separadas y la última vez que hicieran el amor se hubiera perdido en el abismo de los recuerdos. Y aunque el futuro que le esperaba a su lado no pudiera presentarse más repleto de miedos y sombras...

    Después de mucho insistir, el grupo femenino más cercano a Alicia consiguió sacarla de las paredes envenenadas de su hogar y llevarla a disfrutar de las noches madrileñas. Iban al cine, a tomar cañas, a bailar... Y, aunque solo fuera en esos ratos que pasaba con sus amigas, el brillo volvió a adornar su verde mirada triste. Efímera felicidad, porque el ogro no estaba dispuesto a soportar que su mujercita pasara las madrugadas fuera de casa “como una zorra cualquiera”, según le gritaba a su vuelta. Y las cómicas aventuras noctámbulas de Alicia se tornaban trágicas cuando cruzaba la puerta de su hogar... El ogro lanzaba por su boca sapos y culebras que taladraban su cerebro cual aguijones llenos de hiel. Ella corría a su habitación con sus dedos presionando los oídos, incapaz de escuchar tanto improperio junto. Cerraba la puerta, se metía en la cama y hundía la cabeza bajo la almohada. Pero en algunas ocasiones ni siquiera tenía la oportunidad de esconderse en su refugio. Su niña se despertaba asustada, llorando y repitiendo, presa del pánico, que su papá le daba miedo... Alicia procuraba tranquilizarla, la abrazaba con fuerza y la llevaba a dormir a su lado.

    La relación de la pareja se deterioraba aún más conforme pasaban los días. Y Alicia se maldecía para sus adentros mientras preparaba la comida o planchaba las camisas de un hombre que vivía a su lado pero no se dignaba a dirigirle la palabra... De un hombre del que, de forma inexplicable, permanecía enamorada. Porque los impulsos de su corazón generoso le decían que aguantara, que luchara por ese amor; que él reflexionaría y cambiaría; y que habría un premio al final del tortuoso camino: el de ver crecer a su hija en el seno de una familia armoniosa y junto a unos padres que se amaban...

     ¿Creéis que la dulce Alicia consiguió la paz en su vida y la felicidad junto a su pareja o que, por el contrario, la situación se agravó aún más de lo que estaba?

   Espero vuestros comentarios a este relato. Podéis hacerlos debajo del artículo, pinchando en la pestaña "escribir un comentario".

                                                                                                  RoCastrillo

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